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Gara > Idatzia > Ekonomia 2006-04-17
Giorgios MAVRIKOS | Secretario general de la Federación Sindical Mundial (FSM)
«Nosotros abogamos por la la lucha; es el camino más difícil, pero el único eficaz»
Su larga trayectoria defendiendo los intereses de la clase trabajadora ha reafirmado a Giorgios Mavrikos, secretario general de la FSM, en su apuesta por la lucha como el camino «más difícil, pero el único eficaz» para afrontar los problemas que ahogan a los trabajadores, como son el desempleo, la precariedad y el recorte de derechos, y frenar el dominio de monopolios y multinacionales.

Giorgios Mavrikos fue elegido secretario general de la Federación Sindical Mundial (FSM) en el congreso celebrado en diciembre en La Habana, encuentro en el que se aprobó por unanimidad el ingreso de LAB en esta organización internacional. Tras su primera visita a Euskal Herria en marzo, para participar en Donostia en el encuentro anual que celebra la Oficina Regional Europea (EUROF), asegura de los vascos que son «gente creativa, activa y combativa» y destaca la existencia de un sindicato «combativo», LAB, al que considera «una garantía para las luchas de los trabajadores».

­Globalización y neoliberalismo parecen sinónimos en la actualidad. ¿Cómo incide una internacional como la FSM para acotar la expansión de la precariedad y explotación?

La globalización capitalista y el neoliberalismo crean pobreza, desempleo y, sobre todo, forman un tipo de persona individualista y aislada. La FSM necesita gente social, colectivista y combativa.Con principios, valores, visión y demandas para un futuro mejor.

­¿Cómo lucha por sus derechos un trabajador que tiene que sobrevivir con un salario diario de dos dólares, que es lo que ganan casi 1.400 millones de trabajadores, más de la mitad de todos los del mundo?

Hay dos caminos. Uno es luchar y el otro, someterse y esperar a que Dios le solucione los problemas. Nosotros abogamos por la lucha; es el camino más difícil, pero el único eficaz.

­El continente asiático se ha convertido en el vellocino de oro del capital en su búsqueda del mayor beneficio al menor coste. ¿Dónde está el límite?

La explotación ha traspasado todos los límites. En Asia, los sindicatos de la FSMtienen una tarea muy difícil. Es la región que desde el punto de vista ideológico, político, social y militar recibe los ataques más fuertes por parte de los Estados Unidos y sus aliados.

­¿Qué papel juegan las economías «emergentes» de China e India?

Cada caso es especial. India es un país claramente capitalista. China no es un país capitalista. Igualmente, creo que la meta estratégica de la agresividad de los Estados Unidos en esa zona es China. Ese país constituye, además, una potencia global y la paz mundial se beneficiaría si ella asumiera determinadas iniciativas dentro del movimiento sindical mundial.

­La precariedad de las condiciones laborales es evidente en Asia, pero se abre paso a marchas forzadas también en Europa. Hace un año, la ComisiónEuropea advertía ya de que el porcentaje de población europea con escasos recursos, que hoy día representa el 15%, cerca de 68 millones de personas, podría aumentar en los próximos años con la ralentización económica y el crecimiento del desempleo. ¿Qué opina?

El desempleo es un fenómeno social y también un elemento básico del capitalismo. Por lo tanto, seguirá creciendo igual que el número de pobres. El gran problema es que la juventud, las mujeres y los inmigrantes económicos constituyen la mayoría de las víctimas. El futuro en la Unión Europea en lo que se refiere a derechos democráticos, libertades democráticos y derechos laborales no será nada bueno.

­¿En qué situación se encuentra el Este europeo?

La situación en la Europa del Este es todavía peor. De un lado, la enorme pobreza de la gente y del otro, zares modernos disfrutando de su riqueza exuberante. El ejemplo de Rusia es revelador: en el último decenio han aparecido enfermedades que antes no existían; la media de vida de los ciudadanos rusos disminuye cada año... Los países de la Europa del Este son las colonias contemporáneas de Estados Unidos y de Europa Occidental.

­Siniestralidad, precariedad, desempleo, desigualdades y discriminaciones, pérdida de derechos laborales... ¿Cuál es su diagnóstico sobre la situación general de los trabajadores? ¿Cuáles son los lugares del mundo en los que ésta es especialmente alarmante?

La situación de los trabajadores a nivel global es mala. En la mayor parte del planeta los monopolios y las multinacionales lo dominan todo. En la mayoría de los países los problemas de la clase trabajadora son más o menos comunes. De ahí que se necesite coordinación por parte de los sindicatos laborales.

­La FSM plantea la unidad de acción de sindicatos y trabajadores ante sus problemas comunes. ¿Cuáles son estos problemas comunes a toda la clase trabajadora?

La FSM quiere unir la clase laboral en contra de los monopolios y el imperialismo. La FSM defiende los derechos de los pueblos. Estudiamos, analizamos y proponemos para los problemas de los trabajadores. Hoy en día, el problema más grande es el desempleo, principalmente entre jóvenes y mujeres. Se mantienen las pensiones y los salarios bajos, siguen los recortes de los derechos sindicales y democráticos, y las cuestiones relacionadas con la seguridad social y de la sanidad. Por supuesto, aún hay otros frentes, como son la educación, la paz, el medio ambiente, el neocolonialismo...

­Y ¿cómo valora la situación del sindicalismo? ¿Cuál es su función hoy día y cuáles son sus retos?

La situación interna del movimiento sindical no es buena. Es lógico que los trabajadores se preocupen. Hay sindicalistas burócratas ocupando muchos altos cargos en los sindicatos. Hay sindicalistas que piensan sólo en su interés personal. Hay otros que utilizan los sindicatos para impulsar una carrera política. Los trabajadores lo ven y lo saben. Sin embargo, aparte de ellos, estamos todos los demás que seguimos una línea combativa, con conciencia de nuestra clase. Por tanto, no somos todos iguales.

­En las sociedades más desarrolladas existe la sensación de que el sindicalismo es un movimiento que se ha acomodado y que se preocupa más por sus propios intereses que por los de los trabajadores. ¿Coincide con esta apreciación?

Con razón en estas sociedades piensan así. En Europa, ésa es la regla. Es decir, sindicatos que se preocupan sólo por la carrera de sus ejecutivos. Los trabajadores y los pueblos deben abandonar esos sindicatos, renunciar a esos mandos comprados, los mandos de la élite. Hace falta organizarse en sindica- tos vivos. Organizarse y luchar. La historia del movimiento sindical laboral es rica en este tipo de ejemplos. Pero también hay hoy en día sindicatos combativos y orgullosos que trabajan en medio de dificultades y de obstáculos.

­¿Han mejorado las relaciones de la FSM con las otras dos internacionales sindicales, la CIOSL y la CMT? ¿Qué impide la unidad?

No, no han mejorado. Nuestras relaciones siguen siendo las mismas desde hace muchos años. Pienso que hay una explicación social, ideológica e histórica para eso. CIOSL surgió en 1949, cuando Estados Unidos y Gran Bretaña intentaron disgregar la FSM. CIOSL siguió, y aún sigue, los pasos que marca Estados Unidos. Desde la guerra de Corea y de Vietnam hasta las actuales guerras de Afganistán y de Irak. Los está siguiendo también en la «guerra social» por los problemas laborales. La FSM ha tenido y aún tiene una orientación ideológica y social distinta. Sigue la línea de la lucha y de la lucha de clases. Está claramente opuesta a los monopolios y a los imperialistas. La FSM es una organización del sindicalismo internacional independiente.

­¿Cómo afecta esa situación a la clase trabajadora ante los ataques del neoliberalismo?

El hecho de que existan sindicatos laborales que promocionan entre los trabajadores la ideología del capital tiene un efecto negativo en las luchas. Complica las luchas. Pero la vida es así. Ayer, hoy y mañana habrá dos corrientes principales dentro del movimiento sindical en el mundo. La de la lucha y la de la conformidad.

­Su antecesor en el cargo, Valentín Pacho, afirmó que la globalización ha impuesto la desideologización y despolitización de la clase trabajadora. ¿Se puede explicar en torno a esos dos ejes el rápido avance de los recortes de los derechos de los trabajadores?

En nuestra época las potencias dominantes intentan convencer a los trabajadores de que hemos llegado al fin de las ideologías, al fin de la política. Esta argumentación ha aparecido anteriormente en formas distintas. Consideramos que ni las ideologías ni la política han acabado. Del mismo modo que no acaban los sueños de la gente y no acaban los esfuerzos para una vida sin pobreza, sin guerras y sin explotación.

­Tras el XVCongreso de La Habana, ¿en qué etapa de su trayectoria se encuentra la FSM? ¿Cuáles son sus objetivos y retos principales? ¿Cuál es el papel que debe desempeñar dentro de las organizaciones internacionales?

Después del XV Congreso hemos intentado pasar página, reconstituir y reforzar la FSM. Nuestra meta es unir a la clase trabajadora y sus sindicatos combativos para poder defender la vida y el futuro de los trabajadores. En las organizaciones internacionales y en la escena internacional, la FSM seguirá defendiendo a los pueblos, las naciones y los movimientos que exaltan al hombre trabajador. Seguirá reivindicando mejorías para el presente y el futuro de los trabajadores. Segui- remos oponiéndonos siempre a las políticas antipopulares de los poderosos.

­Una de las necesidades reclamadas en la cita de La Habana fue la necesidad de la renovación ideológica del sindicalismo. ¿Tan pobre está?

Dadas las circunstancias actuales, hay muchas contradicciones. Al mismo tiempo existen sindicatos que realmente luchan en favor de los derechos de sus miembros y también muchos sindicatos que están controlados por una élite que lucha sólo por sus propios intereses. Eso es un problema ideológico bastante complicado. Esta élite crea teorías políticas, crea prácticas y dispone de mecanismos propios de poder. Nuestro movimiento no se enfrentará a esta situación utilizando medios económicos. No podemos oponernos con dinero. Lo haremos con ideas, con acciones y con iniciativas.

­¿Qué relación mantendrá la FSM con la estructura de sindicatos sin Estado en la que trabajan organizaciones sindicales como LAB, una de las integrantes de esta internacional?

Durante el XV Congreso en La Habana, LABse convirtió en miembro de la FSM. Hubo un voto unánime del Congreso. Sabemos que LABes un sindicato vivo, activo y combativo. Mejoraremos continuamente nuestras relaciones con los sindicatos que tienen estas características. La FSMcree que cada pueblo deberá decidir por sí mismo sobre su posición y sobre su vida. Decidir libre y democráticamente.

­Desde distintas organizaciones de izquierda se proclama que «otro mundo es posible». ¿Existe el liderazgo necesario para ese proceso de cambio?

En el seno de esto que aparece como izquierda hay muchas diferencias. Algunos cuando dicen izquierda quieren decir Pronti, D’Alema... Todos los izquierdistas de este tipo, cuando dicen «otro mundo es posible», se refieren al maquillaje del capitalismo, con menos explotación. Nosotros queremos un mundo sin explotación.

­Se están produciendo cambios en América Latina con el ascenso de las formaciones de izquierda a los gobiernos. ¿Qué presagian?

Es una evolución positiva. América Latina nos enseña que allí donde los pueblos toman el destino en sus manos pueden avanzar. Con dificultades, con obstáculos y, muchas veces, con errores, pero aún así avanzan. El ejemplo de Venezuela nos enseña muchas cosas. El orgullo de Cuba, los esfuerzos de Bolivia, la lucha en Colombia, las huelgas en Ecuador... eso es lo que demuestran. Los Estados Unidos encuentran muchas dificultades para instalar y mantener en el poder regímenes-marioneta como en el período de Pinochet. -



«La clase trabajadora necesita un sindicalismo independiente del capital»
La lucha contra los monopolios, las multinacionales y los imperialistas es la base que une a las más de 120 organizaciones sindicales integradas en la FSM, cuyo secretario general, Giorgios Mavrikos, asegura que la clase trabajadora necesita «un movimiento sindical independiente del capital».

­La FSM nació hace 60 años. ¿Para jugar qué papel?

Fue fundada en 1945 en París inmediatamente después de la victoria de los pueblos contra el fascismo. Su objetivo era unir a los trabajadores de todo el mundo para superar las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, elevar el nivel de vida de la clase trabajadora y construir un mundo sin explotación.

­¿A cuántas organizaciones agrupa y en base a qué criterios comunes?

En la FSM hoy día se agrupan más de 120 organizaciones sindicales de todo el mundo. La característica común de todas ellas es que son sindicatos combativos, con conciencia de clase, que unen a los trabajadores en contra de las políticas de los monopolios, de las multinacionales y de los imperialistas.

­¿Cuáles son los principios básicos de la FSM? ¿Qué la diferencia de las otras dos federaciones sindicales internacionales?

Los principios fundamentales de la FSM son la colectividad, la cooperación democrática y una percepción moderna del mundo. La FSM considera que, en el siglo XXI, la clase laboral mundial necesita un movimiento sindical que sea independiente del capital, que sirva sólamente a los trabajadores. -


 
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