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Generosidad Desbordante

Huelga decir que mi evaluación de la «calidad del suministro" de electricidad a mi hogar no coincide con la estadísticamente fría de Iberdrola

Helen Groome - Geógrafa

Mi vivienda fue una de tantas que hace un año sufrió una serie de cortes en el suministro eléctrico, uno de unas treinta horas. Las tres personas que cohabitamos en la vivienda no medimos al minuto cuánto duró ese corte de luz, pero lo que sí sabemos es que a lo largo de 2006 sufrimos al menos doce cortes de electricidad en casa.

Ahora a Iberdrola le ha dado por enviarnos un informe de lo que llama «incidencias de calidad de suministro», en un documento titulado «factura rectificativa». ¿Por qué? Puede que sea requerida por ley, pero más bien creo que a la empresa le molestó la amonestación social que recibió tras el peor corte de luz, el de treinta horas, y que abocó en un desembolso económico a su clientela en concepto de «Devolución por Calidad de Suministro». Por vivir treinta horas seguidas sin suministro eléctrico recibimos la enorme cuantía de 50 euros. ¡Había gente que no tenía ninguna otra fuente de energía, estaba en pleno invierno sin luz, calefacción, medios para cocinar...! Parece que contar con esas comodidades se valora en 1'66 euros la hora.

No obstante, también parece que le molestó tanto a Iberdrola todo ese asunto que ahora nos ha enviado una «factura rectificativa», en la que detalla que el corte de luz de más de treinta horas que sufrimos no fue tal, ya que fue solamente de 29 horas, 57 minutos y 3 segundos, además de detallar la duración hasta el último segundo y la causa de los otros once cortes sufridos. Y todo para indicarnos que lo que realmente tenía que habernos ingresado Iberdrola en concepto de Devolución por Calidad de Suministro era 23'53 euros. O sea, la seguridad del servicio solamente vale 71 céntimos la hora. Pero ¡tranquilidad!, «como deferencia a sus clientes», Iberdrola ha optado por no reclamar los 26'47 euros de más que me abonó. ¡Que no me rayen! La única «deferencia» posible es garantizar el suministro eléctrico en las debidas condiciones.

Huelga decir que mi evaluación de la «calidad del suministro» de electricidad a mi hogar no coincide con la estadísticamente fría de Iberdrola. Su carta confirma mi opinión acerca de las grandes empresas que sólo valoran la fría peseta (hoy el gélido céntimo) y que después de meter un gol en su propia portería procuran quedar bien con su clientela haciéndose el perjudicado. Lo que sé es que una vez se nos cayó el poste del tendido eléctrico dejándonos sin suministro eléctrico a pesar de haber informado varias veces a Iberdrola de su mal estado y con una compensación posterior de 0 euros, tengo un alto gasto en velas, tenemos linternas emplazadas estratégicamente por la casa, y... si estás en el servicio en el momento crítico, pues mala suerte.

En fin, en casa somos todas personas autónomas. ¿Realmente cree Iberdrola que su carta será bien recibida en aquellas viviendas con personas mayores, enfermas o bebés, que pasaron treinta horas sin luz (perdón: 29 horas, 57 minutos y 3 segundos) en pleno invierno?

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