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Puras y Bono, con la Nafarroa española por la gracia de Dios

El cabeza de lista del PSN, Fernando Puras, sueña con ser presidente sólo con sus votos, pero cualquiera sabe que necesitaría apoyarse en fuerzas abertzales. Ayer trajo a Iruñea al peor invitado posible para ello. Bono no sólo dijo que él «jamás" estaría en un gobierno con grupos como NaBai, sino que decretó que Nafarroa será siempre española porque «ni Dios puede modificar las cosas que han sido". Hay otra opción: que el PSN se deje querer por UPN. Y Bono labra el terreno.

Ramón SOLA

La rotundidad en las formas la puso José Bono. Pero lo importante, el fondo, era la visita en sí, la invitación formulada por el PSN. Su candidato, Fernando Puras, eligió como lanzamiento de campaña precisamente al ex ministro más cercano al PP, y por tanto a UPN. Y Bono hizo de Bono, como estaba cantado y seguramente también previsto.

Tras posar ante los fotógrafos con el Monumento a los Fueros al fondo, el ex presidente de Castilla-La Mancha dejó claro de entrada que estaba en Iruñea «porque mi partido me lo ha pedido». Y dijo estar contento por tres motivos. Los dos primeros eran obvios: «Estoy en la sede de mi partido» y «estoy entre amigos». El importante era el tercero: «Estar en Navarra es estar en un territorio que rebosa españolidad por los cuatro costados, pese a que algunos eso les pueda incomodar».

Bono traía el mensaje bien aprendido, y se lanzó sin freno: «Ni Dios puede modificar las cosas que han sido, y lo que Navarra ha sido en el proceso de formación de España es tan evidente que ni Dios puede cambiarlo». Bono recurrió al concepto más elevado posible para él, porque sus convicciones religiosas son conocidas por todos. De hecho, ayer participó en una reunión de Cristianos por el Socialismo y visitó al arzobispo, Fernando Sebastián. A Bono le importa mucho Dios, pero más la unidad española, a lo que se ve. Y la voluntad de los navarros, a lo que se ve también, bastante poco. En su alegato político-teológico no tenía cabida. «El aval de los siglos no se lo puede saltar ni el Creador», reiteró.

Bono, además, no concibe una Nafarroa diferente a la actual. «Estaría absolutamente cortocircuitada. El único ámbito en que Navarra es relevante es en la Constitución», explicó. Y exhortó a Puras a utilizar «la intransigencia de la legalidad, porque no ha nacido español que pueda saltarse la Constitución sin incurrir en delito o en atropello. Y estoy seguro de que Fernando no lo permitirá».

De Otegi a Nafarroa Bai

Afortunadamente, los pronósticos de Bono no parecen demasiado certeros. Así lo admitió cuando, para reclamar al PP que sea leal con el gobierno, le recordó que él sí apoyó a Angel Acebes tras el 11-M: «Entre lo que decía un cómplice de ETA como Otegi y lo que decía un ministro del Interior demócrata, yo tenía claro a quién creer. Aunque luego resultó que era aquel individuo quien decía la verdad», lamentó. Tampoco acertó anteayer, cuando trató de sostener que Iñaki de Juana no está en huelga sino que «come por las noches». Parece que Bono no lee ``The Times''... ni ve las fotos. Ayer no hubo preguntas sobre el prisionero donostiarra, lo que ahorró escucharle nuevos exabruptos.

Quedaba la pregunta del millón, la que Fernando Puras tendrá que escuchar miles de veces en los próximos tres meses. A Bono le preguntaron si el PSN debe apoyarse en los votos de Nafarroa Bai. Indicó primero que «no soy quién para decirles nada», pero a continuación subrayó con énfasis que «yo jamás gobernaría con esos grupos. Rotundamente, no».

A su lado, Puras callaba y sonreía complacido, como si el objetivo de la visita estuviera cumplido. El PSN marca distancia dialéctica respecto a NaBai y guiña un ojo a UPN, que ya avisó de que si las cosas se ponen muy feas estaba dispuesto a cederle el mando. Sanz no hablaba de gobierno, sino del proceso. No del sillón, sino de la Nafarroa española por obra de Dios y no de los navarros.

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