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«Van siete años surrealistas desde que Bush llegó al poder»

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Don HENLEY

Componente de Eagles

La historia de Eagles se inicia cuando Glenn Frey y Don Henley deciden dejar la banda de acompañamiento de Linda Ronstadt para formar su propio grupo en 1971. Un año más tarde debutan con «Eagles» y el sencillo «Take it easy», que les encamina hacia el éxito.

Pablo CABEZA | BILBO

En 1980, Eagles deciden separarse tras haber conocido el éxito y la miseria: la gloria, por las ventas globales de todos sus discos y el lleno de sus conciertos; la desdicha, por las pésimas relaciones que tenían entre ellos. Tras catorce años de parón, en 1994 Eagles regresan a escena. En 2001 expulsan a Don Felder (uno de los compositores de «Hotel California»), quien pleitea con la banda hasta que, el año pasado, llega a un acuerdo económico. En 2007, publican «Long road out of Eden», doble cedé a precio de sencillo, con veinte temas donde critican con dureza tanto a Bush como a la ola religiosa conservadora que recorre su país. Con todo, el álbum es un éxito mundial con comentarios positivos en la mayoría de los casos. Desde Estados Unidos, el periodista Nick Horne charla con Don Henley, quien aclara diferentes aspectos tanto de la historia de Eagles como de «Long road out of Eden».

¿Por qué llega este nuevo álbum?

Cuando teníamos veinte años, estábamos centrados en nosotros mismos. Sólo teníamos que pensar en componer y en chicas. Así que podíamos hacer discos con rapidez (del 72 al 76, a disco por año). Desde que nos reunimos en 1994 llevamos hablando de grabar un nuevo álbum, pero, en el fondo, siempre hemos sido más la tortuga que la liebre, así que no es de extrañar que hayan pasado tantos años. Mencionar, asimismo, que teníamos problemas personales en el grupo y que debíamos superarlos previamente. Había que cambiar algunas cosas en el aspecto personal. Una vez que eso ocurrió, las cosas empezaron a cuadrar y, en especial, con la llegada de un fantástico músico, Steuart Smith, quien ha constituido un verdadero catalizador para la banda en términos de creatividad y de versatilidad, dando una nueva chispa a todo. No sé si giraremos de nuevo, pero tampoco queríamos volver a los escenarios con el repertorio de siempre, como los Stones, homenajeándose continuamente a sí mismos.

La música, el público, el negocio... todo ha cambiado. ¿Ha habido debates agónicos en la banda sobre qué tipo de sonido había que sacar?

No, por eso ya pasamos hace mucho tiempo. Esa fue quizá una de nuestras preocupaciones iniciales, cómo hacer un álbum actual que encajara hoy en día y ese tipo de cosas. Y finalmente superamos el tema. Nos dijimos: «¿Sabes? Lo que necesitamos es ser los Eagles. Necesitamos ser quienes somos y sonar como nos corresponde». Es obvio que desde 1978, desde la edición de nuestro último trabajo de estudio, el cambio tecnológico ha sido tremendo. Pero todos nos sentimos bastante seguros con la tecnología y eso no fue motivo de discusión entre nosotros. Ni siquiera la producción. Las diferencias de opinión fueron respecto a los temas o sobre qué canciones debían formar parte del repertorio del álbum y cuáles no.

El punto fuerte de Eagles ha sido siempre las voces. El primer corte es un tema a capella, ¿era como decir: «Hemos vuelto. Somos nosotros. Esta es nuestra verdadera esencia»?

Esa es exactamente la forma en que nosotros lo vemos. Como dices, nuestra marca es la armonía vocal. En los 70 solíamos comenzar algunos conciertos con un tema a capella. Una canción tradicional llamada «Come all ye fair and tender ladies». La decisión de abrir el álbum de esta forma fue de Glenn y pienso que fue acertada.

Hablemos de la canción que da título a esta obra, creo que podríamos hablar del tema durante horas. Un viaje épico. Comienza con unos Eagles que me son familiares: hay desierto, hay palmeras y, de repente, te das cuenta de que no es el desierto de Mojave.

No, ya no es el desierto americano. El desierto de la portada es Irak. Así que, obviamente trata sobre la guerra de Irak. Nos sentimos obligados, como han hecho algunos de nuestros contemporáneos, a decir algo al respecto, porque ha afectado a toda nuestra vida. Van siete años surrealistas desde que la administración Bush llegó al poder en EEUU. Aún más surrealista desde el 11 de septiembre de 2001. Sentimos que teníamos que decir algo al respecto. Esta canción surge de un artículo que leí en una revista llamada «Harper's».

¿Qué contaba?

El artículo venía a decir que gran parte del petróleo del subsuelo de Irak lo forman las plantas carbonizadas y fosilizadas y la materia orgánica que existía en esa zona. La conclusión del artículo es que, cuando te encuentras conduciendo por una autopista en América, en tu todoterreno, si estás consumiendo gasolina que ha sido refinada del petróleo iraquí estás -pensemos también en una metáfora- quemando el Jardín del Edén. Además, nunca hubiéramos debido ir a Irak. La canción también se refiere al hecho de que, a pesar de hayamos llevado al hombre a la Luna, a pesar de que se haya encontrado la cura a ciertos tipos de cáncer, a pesar de que tengamos internet y todos esos admirables milagros logrados en los siglos XX y XXI, en algunos aspectos seguimos siendo tan incivilizados como hace 2000 años.

Me encantan los arreglos y la yuxtaposición del soldado en el desierto con los caciques de siempre en el Club del Petróleo.

Él se encuentra allí, de pie en una calle de un país extranjero mientras le tirotean y sobre él se cierne un vasto cielo y el sistema solar y todas las estrellas y planetas y sus satélites en marcha. Y nuevos mundos surgen. Lo que intentaba era mostrar lo penosas que son las guerras comparadas con el milagro y la inmensidad del universo. Esta canción trata abiertamente de la creación de imperios y la locura de EEUU.

Gira

«No sé si giraremos de nuevo, pero tampoco queríamos volver a los escenarios con el repertorio de siempre. Como los Stones, homenajeándose continuamente»

desierto

«El desierto de la portada es Irak. Así que, obviamente trata sobre la guerra de Irak. Nos sentimos obligados a decir algo al respecto, porque ha afectado a toda nuestra vida»

«Los medios han sido cómplices del Gobierno»

En «Frail grasp...» menciona que el periodismo está muerto y enterrado, ¿por qué?

Mi propósito no es generalizar. Pero los medios americanos han sido cómplices del Gobierno y los militares en la cobertura de la guerra de Irak. Casi nadie investigó más allá. Además, habiendo visto la ineptitud, la pereza periodística y las inexactitudes acerca de mi vida y de mi carrera, me planteo cuán minucioso se es con los temas importantes.

También dice: «Y rezamos a nuestro Señor, quien sabemos que es americano».

Muchos de nuestros fans de la América profunda siguen siendo muy conservadores y religiosos, y no sé si lo entenderán, pero es un pellizco con buena intención.

N.H.

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