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Los registros por el fraude fiscal en Alemania llegan a la banca

Agentes de la fiscalía de Munich registraron ayer las dependencias del Dresdner Bank en esa ciudad, así como filiales de otros bancos de Francfort, en relación con las investigaciones sobre un millar de sospechosos de haber evadido dinero a Liechtenstein. El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, es partidario de que el Ecofin busque caminos para que Liechtenstein y Suiza asuman las reglas sobre los impuestos a los intereses vigentes en la UE.

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El gigantesco escándalo por el fraude fiscal detectado en Alemania la pasada semana vivió ayer un nuevo capítulo. Si el lunes la Policía asaltó casas y oficinas en Frankfurt, Munich y Hamburgo, entre otras ciudades, según informaron fuentes cercanas a la investigación -alrededor de 1.000 personas fueron interrogadas y las fuentes aseguran que hay cien registros previstos para esta semana-, ayer fue el turno de la banca.

Así, la Policía de Munich registró ayer las dependencias del Dresdner Bank en esa ciudad, así como filiales de otros bancos privados de Francfort.

Fuentes del Dresdner Bank confirmaron los registros, aunque indicaron que no se habían producido en la sede central, sino en sucursales.

El caso se desató a raíz de la adquisición por parte de los servicios secretos germanos del Departamento Federal de Información (BND) de un CD con los nombres y apellidos de los sospechosos, empresarios, deportistas y gente del espectáculo. El espionaje alemán pagó cinco millones de euros a un informante por ese material, lo que ha generado varias demandas de abogados del país que consideran ilícito el método.

El ministro de Finanzas, Peer Steinbrück, defendió el proceder del BND, mientras que por parte de este departamento se recordó que la compra de información confidencial es una práctica habitual entre los servicios secretos.

La canciller federal, Angela Merkel, se reunirá hoy con el primer ministro y titular de Finanzas de Liechtenstein, Otmar Hasler, cuyo país ha sido la meta del flujo ilegal de capitales.

La detención la pasada semana del ex presidente del Deusche Post, Klaus Zumwinkel, que reconoció haber evadido al fisco un millón de euros transferiéndolos a Liechtenstein, destapó el escándalo, aunque parece que es uno más en la relación de cientos de personas que figuran en el CD comprado por el BND.

Ayer se supo que Zumwinkel dejó su cargo sin ningún tipo de compensación económica y dejará de cobrar su salario, según fuentes de la compañía citadas por la agencia alemana de noticias Dpa. El consejo de vigilancia de Deutsche Post aceptó el lunes la dimisión que Zumwinkel presentó el pasado viernes, tras ser acusado de fraude fiscal, y nombró como nuevo presidente de los servicios postales alemanes a Frank Appel.

Con la decisión de dejar el cargo antes de tiempo -su situación era insostenible-, Zumwinkel renuncia también a las remuneraciones indicadas en su contrato, que era válido hasta noviembre de este año. La cifra que no recibirá al dimitir supera el millón de euros, según estimaciones de la Dpa. No obstante, Zumwinkel dispondrá de opciones sobre acciones y de la posibilidad de obtener un beneficio millonario con la venta de títulos que la empresa le dio como parte de sus honorarios.

Juncker habla del Ecofin

Jean-Claude Juncker, por su parte, es partidario de que el Ecofin busque caminos para que en Liechtenstein y en Suiza se asuman las reglas sobre los impuestos a los intereses vigentes en la UE. «Uno no puede enriquecerse a costa de los vecinos», afirmó Juncker en Berlín.

Juncker, no obstante, matizó su crítica ante Liechtenstein diciendo que el pequeño estado no puede ser sindicado de evasión de impuestos y que los evasores son alemanes.

La OCDE, entretanto, criticó a los países o territorios que se niegan a compartir información sobre evasión fiscal y aplican un secreto bancario «excesivo», y recordó que Andorra, Mónaco y Liechtenstein siguen figurando en su lista de paraísos fiscales.

LIECHTENSTEIN

En el considerado paraíso fiscal hay indignación por cómo han actuado las autoridades alemanas. El príncipe Alois acusó a Alemanía de recurrir a actos delictivos para hacerse con los datos bancarios y habló de «afrenta» a su país.

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