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El navarro, que entrena al filial osasunista, debería ser cedido por el club rojillo para lo que queda de temporada

Tras la imposibilidad de Oliva, Enrique Martín es el deseado

El de Campanas tiene un curriculum en el que ha salvado de la quema a otros muchos equipos que han militado en la división de plata

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Natxo MATXIN | GASTEIZ

Enrique Martín Monreal, ahora mismo míster de Osasuna B, es el hombre deseado por la junta directiva que lidera Fernando Ortiz de Zarate para reemplazar a Josu Uribe, con la idea de encauzar el rumbo de la nave babazorra y sacarla de los peligrosos puestos que le aproximan a la Segunda B.

Precisamente el que fuera mítico jugador rojillo, ya en su época como entrenador, consiguió salvar a la escuadra navarra en las últimas jornadas de la temporada 1996/97 de un descenso que se veía casi seguro a la división de bronce.

Ese hito le confirió al de Campanas una reputación de técnico-milagro que le permitió dirigir a un sinfín de conjuntos en apuros, como Leganés -en dos periodos diferentes-, Burgos, Terrassa, Xerez y Numancia, hasta regresar el año pasado al club de su vida, para entrenar al filial rojillo.

Todo ello, más el hecho de que se trate de un preparador con mucho carácter e implicación tanto a la hora de entrenar como sobre el campo, han sido razones suficientes como para que el club arabarra haya puesto sus ojos en el navarro.

De hecho, según pudo saber GARA de fuentes de la entidad babazorra, las negociaciones se van a iniciar a lo largo de la jornada de hoy, con el punto favorable añadido de las inmejorables relaciones que existen actualmente entre Alavés y Osasuna y que se plasmaron en la reciente cesión de Astudillo a la escuadra navarra.

En este sentido, parece poco probable que desde la entidad rojilla se ponga pega alguna a la operación, máxime cuando el año pasado ya se le negó la salida a Enrique Martín ante una oferta del Elche. Que volviera a ocurrir otra vez la misma situación en apenas un año resultará difícil y todo apunta a que desde Osasuna, que debería cederlo durante lo que resta de campaña para respetar la normativa de entrenadores, no va a haber obstáculos a su marcha.

Sin embargo, el mayor escollo que se va a encontrar el Alavés para materializar su fichaje va a estar en la duración contractual y las condiciones económicas incluídas en el acuerdo. Al hasta ahora técnico de Osasuna B le restan, además de lo que queda de temporada, otras dos campañas más y todo apunta a que sus peticiones se centran en mantener este mismo periodo.

Incumplía la normativa

Enrique Martín es la alternativa a Juan Carlos Oliva, que era la primera opción manejada por el club gasteiztarra, pero que no ha podido recalar finalmente por incumplir el artículo 244 del Reglamento de Fútbol, al haber rescindido su contrato con el Villarreal B, tal y como se lo recordó ayer la Federación Española de manera oficial a la entidad babazorra.

Caso de que finalmente no fructificara la incorporación del navarro al banquillo alavesista, se manejan otras posibilidades de entrenadores que se han ofrecido, caso de Paco Flores o Juanma Lillo, según señalaron fuentes del club.

Uribe, «dolido» por la «forma y momento» del despido

En su despedida ante los medios de comunicación, el ya ex entrenador del Alavés, Josu Uribe, manifestó sentirse «muy dolido» por la «forma y momento» en que se produjo su despido. «No me ha gustado este final, hay cosas que no entendemos quienes vamos de frente», añadió.

Así, expresó su malestar por el hecho de que fuera el último en enterarse de la decisión del club. «Mientras durante el viaje de vuelta estaba preparando el próximo encuentro, el presidente ya la había hecho pública. No creo que esto sea humano porque por encima del entrenador hay una persona. Una llamada telefónica hubiera bastado para no encontrarme con este pastel al llegar a Vitoria», explicó.

Del mismo modo, se mostró contrariado por haber sido cesado sin gozar de una última oportunidad en Mendizorrotza. «He trabajado como un perro, jamás he protestado y nunca he puesto dificultades, creo que tenía derecho a equivocarme el domingo en casa y, si hubiéramos perdido, que no lo habríamos hecho, hubiera sido más entendible», en referencia a la rescisión de su contrato.

El asturiano, que dejó caer que durante este tiempo «ha existido dinero para unas cosas, pero para lo que realmente hacía falta nunca ha habido», destacó que su llegada al Alavés fue «más con el corazón que con la cabeza, no por motivos económicos», y en la que influyó notablemente el recuerdo de su padre, que jugó en la escuadra babazorra, a la que «espero volver algún día y trabajar en mejores condiciones». GARA

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