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El gran colisionador de hadrones busca explicar el universo

Arranca hoy la mayor y más potente máquina construida en la historia

Ha tardado en ser construido tanto como las pirámides de Egipto, veinte años. Desde hoy, será el lugar más frío del Universo, el espacio más vacío del Sistema Solar, contará con los ordenadores más potentes del mundo, será la máquina más grande y potente diseñada por el ser humano. Es el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) que echa a andar hoy a cien metros de profundidad bajo el suelo de Ginebra.

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Joseba VIVANCO | GASTEIZ

The Six Billion Dollar Experimental. Así definía un documental de la BBC al experimento que a partir de hoy buscará en suelo suizo, a cien metros bajo tierra, la respuesta al mundo en que vivimos. Es el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, en inglés), del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear). El proyecto científico más ambicioso y el que más dinero ha costado en toda la historia de la humanidad, esos seis millones de dólares a los que se refería el reportaje televisivo.

El jefe del proyecto, Lyn Evans, señalaba hace unos días que «estamos acabando el maratón con un sprint, y aunque ha sido un camino largo, estamos ansiosos de poner en marcha el programa de investigación del LHC». ``El experimento más grande del mundo'', ``El experimento que revelerá los secretos del Universo'', ``Todo a punto para el `Big Bang' subterráneo'' o ``El secreto del mundo, a cien metros bajo tierra'', son titulares de prensa de estos días.

Hablamos de una superestructura subterránea consistente en un imponente túnel circular de 27 kilómetros de longitud, donde a partir de hoy comenzarán a circular por el mismo millones de protones -cargas positivas en el núcleo de los áto- mos- a un 99,99% de la velocidad de la luz, en sentidos opuestos y que, al colisionar, recrearán las condiciones que se experimentaron sólo una billonésima de segundo después del Big Bang creador del Universo.

Nunca antes se había puesto en marcha un proyecto así. Hay quien lo ha definido como una «especie de máquina de los descubrimientos» y, precisamente, la búsqueda de uno de ellos es lo que persigue esta fastuosa empresa.

Porque no sólo de protones, neutrones o electrones vive la materia. También leptones, hadrones, bosones, más de una veintena en total, así como algunas partículas cuya existencia aún no ha sido probada. Una de ellas es el llamado bosón de Higgs, una partícula que ha sido definida como «la partícula de Dios». ¿Y por qué? Pues porque este bosón, bautizado así por el físico escocés Peter Higgs en 1964, es clave para sostener la teoría fundamental de la física actual, el llamado «modelo estandar'» que, básicamente, explica el mundo en que vivimos. Y el LHC quiere dar con ella.

«Si se descubre será estupendo, pues habrá demostrado que ese modelo estándar de partículas es correcto. Pero si no se descubre, también será muy importante, y casi con toda seguridad se llegaría a la conclusión de que el modelo está equivocado y habrá que empezar a buscar uno nuevo», opina Félix Ares, uno de los mejores divulgadores científicos vascos y que ha querido explicar a GARA la importancia de este experimento.

Estamos, insiste quien fuera director del Kutxaespacio de la Ciencia de Donostia, ante un proyecto de ciencia básica y que, por tanto, no busca aplicaciones inmediatas. Haber logrado apostar tan fuerte económicamente por la ciencia básica es ya todo un éxito, resalta. «Y haber sido capaces de sincronizar a miles de investigadores e ingenieros de 36 países demuestra la capacidad de colaboración de los humanos», apostilla.

Para explicar lo que puede suponer este LHC, Ares pone el ejemplo del desarrollo, a principios del siglo XX, de la técnica para conocer la estructura de los cristales que se encuentran en la naturaleza. Deducir cómo estaban agrupados los átomos dentro del cristal. Pura investigación básica que, además de satisfacer la curiosidad de los científicos, posibilitó el descubrimiento de la estructura de los genes, la famosa doble hélice, y poner en marcha toda la medicina posterior y futura basada en el ADN.

El LHC hará ciencia básica y tratará de comprobar si una teoría, la del bosón de Higgs, es acertada o no. Ares pone otro ejemplo. En 1953 se construyó el primer aparato de láser para demostrar una extraña idea teórica que propuso Einstein. El aparato funcionó, Einstein llevaba razón y, como añade Ares, «ahí acabó el experimento de ciencia básica». Pero entonces empezó el tiempo de la ciencia aplicada y hoy el uso de los láseres inunda nuestra vida diaria. Este LHC quiere ser también ese láser.

La cuestión es para cuándo comenzará a dar resultados, no prácticos sino básicos. «Los primeros empezarán a conocerse dentro de dos años, pero sólo los primeros. Se tardará, siendo optimista, unos cinco, y siendo pesimista unos diez años para saber si la construcción del equipo ha cumplido los objetivos o no», responde.

HADRONES

Son partículas subatómicas, es decir, que se encuentran dentro del átomo. Hay muchas partículas que son hadrones, entre ellas las más conocidas el protón y el neutrón. Precisamente, en el LH colisionarán protones.

En cifras

27 kilómetros

La circunferencia exacta del LHC es de 26.659 metros, y está a unos cien metros de profundidad en suelo suizo.

9.300 imanes

La tecnología de sus electroimanes es tal que ningún país es capaz de realizarla y durante ocho años las bobinas de estos superconductores han viajado por toda Europa.

El lugar más frío

Esos electroimanes deben ser preenfriados a -193º antes de ser llenados con helio líquido a -271ºC, la que es la temperatura más baja de todo el Universo.

El espacio más vacío

A fin de evitar colisiones con moléculas de gas en el acelerador, éste debe estar herméticamente cerrado, lográndose el ultravacío. Su presión interna será de diez veces inferior a la de la Luna. Será el sitio más vacío del Sistema Solar.

Y el más caliente

Es una máquina de temperaturas extremas, ya que cuando dos haces de protones entren en colisión generarán, en un espacio minúsculo, temperaturas 100.000 veces superiores a las que reinan en el centro de nuestro Sol.

Potente ordenador

La información que aportará será tan grande que no hay capacidad de almacenamiento en el mundo, por lo que deberá ser filtrada. Aún así, se guardará el equivalente a 400 millones de libros de 500 páginas, cada segundo.

Miles de científicos

En el LHC han trabajado y trabajan casi 7.000 investigadores de 80 países, de ellos un 85% europeos. La inversión económica es la mayor de la historia, unos 6.000 millones de dólares.

El riesgo de que el LHC sea capaz de aspirar la Tierra, pura ficción

``La semana en la que no se acabará el mundo'' titulaba acertadamente un diario estos días en referencia a la discusión, inevitable en estos casos, sobre lo que algunos científicos apocalípticos están advirtiendo al ponerse en marcha este Gran Colisionador de Hadrones. Un grupo de científicos alemanes, suizos y austríacos han denunciado al CERN ante el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos de Estrasburgo para impedir que este proyecto salga adelante. Temen, aseguran, que las colisiones de partículas provoquen «la aparición de micro agujeros negros capaces de aspirar al mundo y hacerlo desaparecer», advertencia que alimentan con un vídeo imaginario colgado en Youtube. Esta demanda judicial no es nueva, pues desde marzo, ante un juzgado de Hawai, el CERN tiene interpuesta otra de similares características.

Javier Armentia, director del Planetario de Iruñea, resta cualquier credibilidad a esas acusaciones y echa mano del mejor argumento que, a su juicio, está esgrimiendo la defensa del LHC: «La Naturaleza ha generado ya en la Tierra más colisiones de este tipo que un millón de experimentos del LHC, y el planeta aún sigue existiendo».

Su colega Félix Ares es de la misma opinión. «Si fuera cierta la existencia de ese riesgo, no se haría. Quienes han puesto esta denuncia son los mismos que hicieron lo mismo para detener un Colisionador similar en el Laboratorio Nacional de Brookhaven en EEUU. Fue desestimado, el Colisionador se puso en marcha y el mundo no se acabó». Pero, ¿y si realmente se crearan esos minagujeros negros engullidores? «Se disolverían casi instantáneamente debido a la radiación de Hawkings», responde.

El propio CERN difundió hace días un amplio estudio en el que se confirmaba la seguridad del experimento. «El LHC es seguro, y cualquier sugerencia de que podría representar un peligro es pura ficción», sentenció la semana pasada. Pero ello no ha evitado que en los medios de comunicación se hayan podido leer estos días previos titulares como ``¿Desaparecerá la Tierra el próximo 10 de setiembre?'' o ``Y el mundo se acabó''. Lo único cierto es que a las 9.30 se pondrá en marcha el mayor proyecto científico de la historia.

J.V.

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