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Ven «apología del terrorismo» en un acto de homenaje a antifranquistas

La Delegación del Gobierno español en Nafarroa, a cuyo frente está Elma Sáiz (PSN), ha pro- hibido un homenaje de la asociación Ahaztuak 1936-1977 a todos los resistentes antifranquistas vascos. Este acto estaba previsto para el próximo 6 de abril, al cumplirse el 40 aniversario de la muerte de Jokin Artajo y Alberto Asurmendi, vecinos de Iruñea que preparaban en Ultzama una acción contra la dictadura.
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Iñaki VIGOR |

«La realización de la concentración-homenaje comunicada en honor a los referidos (en el aniversario de su muerte) generaría un favorecimiento de su conducta, justificando por tanto públicamente las conductas delictivas de estos y motivando de victimismo hacia los terroristas. En definitiva, este hecho pudiera ser constitutivo de los delitos de `enaltecimiento' o `apología del terrorismo'».

Así lo recoge la notificación entregada por agentes de la Policía española al representante de la asociación Ahaztuak que había realizado la solicitud de permiso para el citado homenaje del día 6 de abril. Con este argumento, la Delegación del Gobierno español en Nafarroa de- niega el permiso para realizar dicho acto y comunica la prohibición del mismo.

Ahaztuak anuncia un recurso

Ahaztuak ya ha anunciado que interpondrá un recurso administrativo contra esta prohibición gubernativa, por considerar que vulnera su libertad de expresión y el derecho de reunión y manifestación.

En nombre de esta asociación, Lander García informó de que también interpondrán este recurso «por los calificativos argumentales» que se utilizan en esta prohibición para referirse a Jokin Artajo y Alberto Asurmendi, cuando califica su militancia y su lucha antifranquista como «conducta delictiva» y a ellos mismos como «terroristas».

«Aparte de parecernos totalmente lesivos contra la honorabilidad de estas personas, dichos argumentos nos parecen preocupantes si tenemos en cuenta que se refieren a dos personas que combatían a un régimen fascista, implantado por un golpe militar y mantenido hasta su final en 1977 por la violencia y la represión que en cada momento consideró necesaria y que es de todos conocida», afirma Ahaztuak.

A este respecto, recuerda que durante el régimen franquista hubo miles de condenados a muerte, miles de desaparecidos y miles de presos políticos, además de una casi permanente declaración de «estado de guerra» y de «estado de excepción», ejecuciones de garrote vil, ejecuciones extrajudiciales, guerra sucia, supresión de libertades civiles y políticas, y «ataque permanente a las libertades del pueblo vasco y de los diferentes pueblos de la Península, a su lengua y cultura».

«¿Cómo se puede tildar de `conducta delictiva' el enfrentarse a un régimen de esas características incluso por la violencia? -se pregunta la asociación organizadora de dicho acto-. ¿Cómo se puede catalogar de `terroristas' a quienes lo hicieron? ¿Cómo se puede, por tanto, decir que un acto en memoria de aquellos que lo hicieron pudiera ser `constitutivo de los delitos de enaltecimiento o apología del terrorismo'? Y todo ello, para más inri, en Navarra, comunidad donde desde algunas instituciones y cargos políticos se sigue haciendo lo imposible por mantener la simbología franquista aún existente».

Personajes franquistas

Como ejemplo «más notorio» de ello, Ahaztuak señala el caso de la Plaza Conde Rodezno, en Iruñea, donde el Ayuntamiento gobernado por UPN ha optado por mantener el nombre de dicha plaza. A juicio de esta asociación, esto supone un homenaje a aquel «personaje golpista, pro-hombre del régimen franquista y firmante desde su cargo de ministro de Justicia del primer Gobierno de Francisco Franco de alrededor de 80.000 penas de muerte».

A la vista de ello, considera «preocupante» que la Delegación del Gobierno español «se equivoque de tal forma sobre quiénes eran los terroristas».

También ve «preocupante» que se prohíban homenajes a aquellas personas que «lucharon resueltamente en la forma en que consideraron oportuno contra un régimen fascista cuando las placas, las calles y las plazas en honor de los hombres de aquel régimen siguen manteniéndose incluso desde las propias instituciones con una vergonzante desfachatez».

Jokin Artajo y Alberto Asurmendi murieron en 1969 cuando preparaban una acción contra la dictadura

El homenaje organizado por Ahaztuak se iba a celebrar el 6 de abril por coincidir esa fecha con la muerte de Jokin Artajo y Alberto Asurmendi, dos jóvenes de Iruñea a quienes les estalló dentro del coche un explosivo que querían colocar en plena dictadura franquista.

El objetivo de aquella bomba era provocar el corte de la etapa de la Vuelta Ciclista a España que iba a pasar por el Valle de Ultzama, para denunciar que en el Estado español persistía una dictadura impuesta tras un golpe de Estado.

Jokin Artajo y Alberto Asurmendi no eran militantes de ETA, sino de EGI-Batasuna, una escisión de las juventudes del PNV que propugnaba la unidad de acción de los abertzales.

A la vista de la referencia que hace a ellos la Delegación del Gobierno español, Ahaztuak considera «preocupante» que «desde los poderes públicos se impulse de tal forma la tergiversación de la memoria y de la verdad sobre los que anularon la democracia manu militari y los que lucharon para recuperarla». I. V.

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