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Escalada Dolomitas

Libre, duro y a vista para los hermanos Riegler

La cordada italiana firma dos grandes actividades en Dolomitas: primera a vista de Karies (7c, 300 m) y primera en libre y en el día de Zauberlehrling (7c+, 750 m). En Alpes, Colin Haley escala en solo en Les Droites, y británicos se hacen con una buena combinación.

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Andoni ARABAOLAZA |DONOSTIA

El caso de los hermanos Martin y Florian Riegler es una caso especial; nos recuerda mucho a los también hermanos Alex y Thomas Huber. Alpinistas de gran calidad; lo que significa sobresaliente nivel y versatilidad. Quizás para muchos lectores no sean conocidos, pero lo que sí podemos adelantar es que sus actividades merecen reconocimiento.

Por no alargarnos demasiado, os adelantamos parte de lo que se embolsaron el año pasado: Florian repite con Herbert Klammer la vía Illuminati (M11+, WI6+, 150 m). Ya juntos se hacen con la primera en libre de Vint ani do (8a+, 350 m), primera travesía al pico Ya Chhish (5.130 m, Karakorum), en Arco escalan Pandora (8 largos, máximo 8b), nueva vía de mixto llamada Sorella bianca (M9, WI6-, Val Lunga)...

En esta ocasión, durante la pasada Semana Santa, los hermanos italianos realizan en Dolomitas dos grandes escaladas: primera repetición a vista de Karies (7c, 300 m) y primera en libre y en el día de Zauberlehrling (7c+, 750 m).

Dos vías excepcionales con el clásico sello de las Dolomitas, con mucho ambiente y con las protecciones habituales (sin parabolts). No las eligieron, ni mucho menos, al azar, y es que ambas líneas fueron abiertas por grandes alpinistas en muy buen estilo.

El 7 de abril se enfrentaban a la primera vía, Karies, situada en el Dente del Sasso Lungo. Una ruta abierta por Karl Unterkircher y Adam Holzkenecht en 2003. Si estos hermanos apuestan por una vía de muchas estrellas, lo lógico suele ser que su máxima sea la aportación. Y así lo hicieron, ya que firmaron la primera repetición a vista. «Teníamos constancia de esta vía, una línea muy difícil y con un equipamiento típico de la zona; dicho de otra forma, con las habituales protecciones tradicionales. Seguramente será la ruta más dura del macizo del Sasso Lungo. Llegamos hasta las inmediaciones de la base de la pared con esquís. La pared es de color amarillo y tiene una pinta muy dura. La temperatura era mas bien alta y sin más dilación, empezamos la escalada», nos asegura Martin Riegler.

Para empezar, los hermanos suben por una pedrera incómoda, pero en muy poco tiempo, se ponen los pies de gato y le dan a las primeras dificultades técnicas. Ya en plena pared y sin apenas problemas para encontrar el recorrido, los Riegler escalan la primera sección sin demadiadas dificultades. A partir de ahí, la cosa se pone más seria: «La escalada es muy interesante y las protecciones se las desean. Tensos y concentrados seguimos peleando cada metro de la vía. El gran trabajo y entrenamiento que hemos llevado a cabo durante todo el invierno están dando sus frutos, y encadenamos los ocho largos de Karies a vista. Llegamos a la cima muy cansados, y todavía teníamos un duro descenso por delante. Y lo digo, porque el tiempo empeoró. Caían grandes copos de nieve y la niebla era muy cerrada. Mucha tensión y mucho nervios; era la última prueba de la jornada».

«Clásica» exigente

Los escaladores ya tenían el primer objetivo cumplido. Cuatro días más tarde, el 11 del pasado mes, y con las pilas recargadas, los Riegler se presentan ante su segunda apuesta. La primera parecía de «calentamiento», y es que el segundo reto tenía parecidas dificultades técnicas, pero era 450 metros más largo.

Se fueron hacia la Cima Scotoni, a la vía Zauberlehrling. Se trata de una ruta de 750 metros y dificultades técnicas de hasta 7c+. Tras una excelente escalada, la cordada firmaba la primera en libre y en el día de esta difícil y codiciada vía.

En sí, se presenta como una «clásica» de la zona, y fue abierta en 1990 por otros dos titanes: Christoph Hainz y Oswald Celva. Y decimos lo de clásica, ya que la vía se abrió en artificial. Entre las escaladas en esta línea, cabe recordar la primera en solitario de Pietro del Prá. En términos generales, como afirma Florian, «la vía es una auténtica locura».

Como en el objetivo anterior, en éste también habían escuchado muchas historias: «Esta clásica ruta de la Cima Scotoni tiene mucho nombre y habíamos oído hablar de ella. Nos ha parecido mucho más exigente que la Vía Attraverso il Pesce de la Marmolada, la verdadera joya de las Dolomitas. Además, nuestro reto nunca se había escalado en libre, y eso que han pasado 19 años de la primera ascensión de Hainz y Celva».

Eran las cuatro y media de la mañana del 11 de abril. Todavían recordaban su escalada en Karies y se mostraban muy concentrados. Por delante tenían 750 metros de vía y dificultades de hasta 7c+ con protecciones tradicionales. De nuevo aproximación con esquís. «La envergadura de la pared nos hace comprobar el material una y otra vez. Examinamos todo lo que tenemos que llevar hasta el último detalle y lo reducimos al máximo necesario. Son 750 metros de vía y varios largos de sétimo grado. Hace frío y nuestros movimientos se parecen más a los de un robot que se mueve lentamente. Sí, vamos lentos, pero con mucha seguridad. El sol todavía no ha hecho acto de presencia», informa Florian.

Sufren y mucho. Parece que las fuerzas los abandonan, y es que por el agotamiento se les abre las manos. Pero siguen en alerta: «Después de siete horas, llegamos a la primera repisa. Breve pausa. Los 10 largos sucesivos son una auténtica lucha, y encontrar el camino es una lotería. Desde el punto de vista psicológico, la escalada es muy dura. Ya han pasado 11 horas desde que comenzamos a escalar y llegamos a la segunda repisa. Niebla, frío, roca mojada... Ya no sentimos ni dolor ni alegría. A las 22.30 empieza a nevar. Finalmente, hacemos cima. Fueron más de 15 horas de tensión en una vía muy difícil».

KARIES

Esacalan la vía como «preparación» para el segundo objetivo. Los Riegler se llevan la primera repetición a vista de esta línea de 300 metros y dificultades de 7c

ZAUBERLEHRLING

Los italianos se embolsan esta ruta de 750 metros y dificultades de 7c+ de la Cima Scotini. Una «clásica» muy dura que la escalan en libre y en el mismo día.

Colin Haley solo en Les Droites y británicos en la Aiguille Sans Nom

De las Dolomitas pasamos a los Alpes, más concretamente al macizo del Mont Blanc, ya que durante estas últimas semanas ha habido movimiento del bueno.

El ya más que conocido alpinista estadounidense Colin Haley se daba un buen chapuzón en sus vacaciones alpinas. Casi sin descanso, Haley se bañana tanto en actividades realizadas con esquís y snow como en las típicas ascensiones alpinas; algunas veces acompañado y otras solo. Así, por ejemplo, descendía en snow desde el Col du Diable (Couloir Macho) junto a Luca Pandolfi. Hacia lo propio pero con esquís en la norte del Aiguille du Midi con Andreas Fransson, así como en la Aiguille Verte (Couloir Couturier).

Ya en el plano alpino, como «calentamiento», escalaba acompañado la MacIntyre-Colton (norte de las Grandes Jorasses) y la Colton-Brooks (en la norte de Les Droites).

Pero la actividad que más nos ha llamado la atención, la llevó a cabo en solitario; un estilo que le gusta, en el que se maneja muy bien y en el que consigue muy buenos resultados. Así, el alpinista estadounidense escalaba en solo la vía La Ginat (IV, 5, 1.000 m) en la norte de Les Droites. Una línea enteramente glaciar que fue abierta en 1978 por Jean Ginat (murió durante el descenso por la vertiente Taléfre), Gilles Modica y los hermanos Simond y Jean-Marc Troussier.

Según ha adelantado Haley, la escaló en perfectas condiciones. Fue una escalada rápida, y es que firmó la línea de un kilómetro en tan solo 3 horas y 26 minutos. La guía Vallot, por ejemplo, le da entre 12 y 20 horas. Durante el descenso, el alpinista echó de menos los esquís, ya que le hubieran facilitado la bajada. Pero escaló en solitario en una vía exigente, y llevar encima las tablas ya era demasiado. Finalmente, tuvo suerte de poder llegar al último tren.

Y de un solitario, pasamos a un trío británico con solera. Son alpinistas bastante habituales a los Alpes. Nos referimos a Ian Parnell, Nick Bullock y Andy Houseman.

Pues bien, a esta cordada se le ocurrió realizar una muy interesante combinación en la norte de la Aiguille Sans Nom. Y, la verdad sea dicha, el resultado es sobresaliente por la unión de dos vías de mucho prestigio y de dificultades muy grandes.

En dos duras jornadas de escalada, los tres británicos escalan la parte inferior de la vía Roulette Russe (V, 6, 6b/A3, 1.000 m) abierta en 1997 por Valeri Babanov y Thierry Braguier.

Después de superar esa escalada, suben la parte superior de la Directísima Gabarrou-Silvy (M8, WI6, 1.000 m) abierta en 1978 por Patrick Gabarrou y Philippe Silvy. Andoni ARABAOLAZA

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