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El sol no falta a la cita y brilla en una multitudinaria fiesta euskaltzale

El sol no faltó a la cita anual de las ikastolas vizcainas y obligó a decenas de miles de euskaltzales que se acercaron hasta Galdakao a buscar con empeño la sombra, de aquella que hace 42 años salió Eguzkibegi para irradiar el amor al euskara y a la cultura vasca. Ibilaldia 2009 fue un éxito, el que quiere repetir en 2010 Eleizalde Ikastola de Bermeo.

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Agustín GOIKOETXEA

El sol y las decenas de miles de personas que se acercaron ayer hasta Galdakao fueron los protagonistas de Ibilaldia 2009, organizado por Eguzkibegi Ikastola. La anécdota de la jornada fue la ausencia de miembros de primer rango del Ejecutivo de Lakua, cuya representación ostentó el director del Gabinete del Departamento de Educación, Javier Nogales, portavoz de los 157 profesores incapaces de obtener el perfil de euskara tras años como liberados que se atrincheraron el curso 2007-2008 en el bilbaino instituto Bertendona, y responsable del sindicato CCOO.

Nogales, que incidió en que la ausencia de la consejera Isabel Celaá respondía a «problemas de agenda» y no a un cambio de actitud, mostró el reconocimiento del Gobierno de Gasteiz al movimiento de las ikastolas, al igual que lo hizo el diputado general de Bizkaia. José Luis Bilbao, que habló de «desapego a la problemática del euskara» por parte del Gabinete de López. Bilbao fue uno de los miembros de la amplia delegación jelkide que acudió al acto inaugural de Ibilaldia con la ex consejera de Cultura, Miren Azkarate, el presidente de BBB, Andoni Ortuzar, y el vicepresidente segundo de la Cámara de Gasteiz, Iñigo Iturrate, a la cabeza.

Entre la representación política se pudo ver también al histórico militante de la izquierda abertzale Tasio Erkizia; a Sabin Intxaurraga y al ex consejero de Educación, Tontxu Campos, de EA; Iñaki Irazabalbeitia, de Aralar; y Mikel Arana, de Ezker Batua. No faltaron tampoco de otros ámbitos como los sindicatos, el rector de la UPV-EHU, Iñaki Goirizelaia; el presidente de Euskaltzaindia, Andrés Urrutia; Mertxe Mujika y Edurne Brouard, de AEK; y el presidente de la Confederación de Ikastolas de Euskal Herria, Koldo Tellitu, entre otros.

En el acto protocolario destacaron las palabras del presidente de Bizkaiko Ikastolen Elkartea, Juan Carlos Gómez, que incidió en la necesidad de que el euskara sea oficial en todo Euskal Herria y los derechos de los euskaldunes respetados, recordando que, al contrario que ha sucedido con el catalán, el euskara continúa entre las lenguas del mundo en peligro de desaparecer, según UNESCO; no así el castellano.

Gómez apuntó los esfuerzos de las ikastolas en el campo pedagógico y en la introducción del inglés y francés, así como el acercamiento al mundo del trabajo a través del proyecto Harrobi, un centro dedicado a la Formación Profesional en el corazón de Bilbao la Vieja, sin olvidar su apuesta estratégica por un currículo propio.

A la búsqueda de la sombra

Las palabras y los gestos en el acto inaugural dieron paso a la apertura del circuito de 6,5 kilómetros; una parte, por el casco urbano y, otra, por los empinados caminos que serpertean las faldas de Ganguren. La música, las exhibiciones deportivas, los bailes, los grupos de teatro de calle y las actividades para los más txikis inundaron la localidad mientras el termómetro de la fiesta no dejaba de subir, al igual que la temperatura ambiente, y obligaba al uso de crema para protegerse de los rayos del sol y a la ingestión de líquidos para hidratarse.

A las 10.30, el acceso junto a la casa consistorial estaba colapsada y las plazas Iturrondo y Muguru se llenaban con participantes en la romería y espectadores de herri kirolak. Los hubo que, previsores, optaron por seguir a cubierto, en el frontón, una exhibición de pencak silat.

Más arriba, en los áreas de la ikastola y los estudios K-2000, los talleres, Txan Magoa, el cuentacuentos Antton Irusta, Txirri, Mirri eta Txiribiton Junior; y Betizu y Kukubiltxo hicieron las delicias de los txikis. Los más valientes se atrevieron a subir hasta Elexalde sudando lo suyo y con ayuda de algunos vecinos que ofrecieron agua a los esforzados euskaltzales. Cargados con litronas -¡pobres brigadas de limpieza!-, los más jóvenes se acercaron hasta el campo de tiro para disfrutar de las actuaciones de Biok, Sagarroi y Esne Beltza.

A media tarde, Eguzkibegi Ikastola valoró positivamente la respuesta cosechada, destacando la «normalidad» con que se había desarrollado el programa. La organización subrayó que se habían logrado los objetivos que perseguían en esta edición de Ibilaldia.

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