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Se anuncia el ocaso de la gran coalición que lidera Angela merkel en berlín

Suelen ser raros los casos en los que el jefe de un Gobierno desea perder una cuestión de confianza cuya presentación ha sido solicitada personalmente por él. En esta extraña situación se encontró el ministro-presidente de Schleswig-Holstein, Peter Harry Carstensen (CDU), el pasado jueves. La crisis política en el Estado federal más norteño de Alemania marca el inicio del ocaso de la gran coalición que la canciller Angela Merkel (CDU) lidera en Berlín.

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Ingo NIEBEL

Ante todo han sido razones tácticas las que han llevado a Peter Harry Carstensen, ministro-presidente de Schleswig-Holstein, a buscar una salida para el acuerdo de Gobierno que su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), mantiene en este Estado con el Partido Socialdemócrata (SPD). Carstensen no quería esperar hasta 2010 porque las encuestas auguran todavía unos excelentes resultados electorales para la CDU en los comicios generales que se celebrarán el 27 setiembre.

Para que los ciudadanos de Schleswig-Holstein puedan votar también ese día su nuevo Parlamento, Carstensen tuvo que conseguir esta semana la disolución de la Cámara. El domingo pasado dio por finiquitado el Ejecutivo bipartito. Con esa jugada, pretendía lograr que el lunes su ex socio de Gobierno votase a favor de la autodisolución del Parlamento. Sin embargo, el jefe del SPD, Ralf Stegner, bloqueó ese plan al evitar que se lograra la mayoría de dos tercios requerida para la disolución.

Acto seguido, Carstensen despidió a los cuatro ministros socialdemócratas de una manera muy poco diplomática, en el marco de su plan para solicitar una cuestión de confianza, y obligando a su grupo parlamentario a abstenerse en la votación. Sólo el cristianodemócrata Martin Kayenburg, presidente del Hemiciclo de Kiel, desobedeció la disciplina del partido por considerar que, desde el punto de vista del derecho constitucional, la maniobra del Carstensen no es limpia. Stegner y el SPD no tardaron en atacar a su ex socio por este flanco.

Al borde de la bancarrota

Detrás de esta estrategia de la CDU de Schleswig-Holstein no sólo hay motivos electorales, sino que también se esconde un escándalo financiero en torno al banco público HSH Nordbank. Como muchas otras entidades financieras de los länder alemanes también éste especuló en el mercado estadounidense, con tan mala fortuna que se mueve al borde de la quiebra. Hasta el momento ha solicitado unos 19.000 millones de euros de ayuda pública. Pero la suma necesaria para superar esta crisis podría llegar hasta los 30.000 millones de euros y, si el HSH no se recupera, podría incluso arrastrar a la quiebra al Estado federal de Schleswig-Holstein. La CDU quiere evitar que este problema le estalle entre las manos, ya que dos de sus miembros forman parte de la ejecutiva del banco. Por eso, prefiere una campaña electoral relámpago como la que se augura, porque las vacaciones estivales terminan a finales de agosto y la comisión parlamentaria que se encarga de investigar la casi bancarrota del HSH aún no está trabajando de lleno en esta cuestión.

A la canciller Angela Merkel le viene muy bien la crisis de Kiel: el SPD ha demostrado, una vez más, que no sabe reaccionar a los desafíos que le presenta la CDU. Además la popularidad de su rival -el vicecanciller, ministro de Exteriores y presidente del SPD, Frank-Walter Steinmeier- es ahora inferior a cuando se integró en el Gabinete de Merkel. Según los sondeos, la CDU obtendría el 36% de los votos y el SPD, el 23%. Dado que el Partido Liberal (FDP) alcanzaría los 14 puntos, Merkel podría reeditar el bipartito que su protector político, el canciller Helmut Kohl, lideró entre 1982 y 1998. De hecho, la presidenta de la CDU ya habla abiertamente de una coalición de Gobierno con el FDP. Esta fórmula se podría repetir también en Schleswig-Holstein.

La política alemana descubre la cuestión nuclear

El 4 de julio la central nuclear de Krümmel se desactivó automáticamente tras un error en un transformador. En 2007, un fallo similar dejó inoperativa durante dos años esta central. A ello hay que añadir los problemas de seguridad detectados en el depósito de residuos nucleares de Asse. Con las elecciones generales del 27 de setiembre a la vista, la política alemana ha redescubierto la energía nuclear como tema electoral. El presidente del grupo parlamentario de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Volker Kauder, amenaza ahora a los propietarios de las centrales con retirarles la licencia si no pueden velar por la seguridad de sus instalaciones. El Partido Socialdemócrata (SPD) lanzó el lunes una campaña para forzar un rápido abandono de la energía nuclear. Sin embargo, fue su canciller Gerhard Schröder quien en 2002 acordó con los Verdes un lento proceso en este sentido. El 60% de los alemanes rechaza la energía nuclear y el 80% quiere que las centrales más antiguas se cierren cuanto antes. I.N.

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