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Golpe de Estado en Honduras

«Micheletti ha boicoteado el diálogo y está desafiando a la Humanidad entera»

Justo en el día en que se cumple un mes de su regreso a Tegucigalpa, GARA ha entrevistado al presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, en su reclusión en la Embajada de Brasil. Con tono pausado y sereno, explica que las negociaciones están siendo boicoteadas por    el Gobierno de facto y que con ello «desafía a la Humanidad entera». Se muestra satisfecho tanto de la respuesta popular como de la implicación internacional, pero alerta de que hay que mantener la presión para impedir una convocatoria electoral que «legitime el fraude. Sería la defunción de la mocracia». Zelaya asegura que se han producido más de cien muertes durante estos últimos 100 días, y que hay 3.000 detenidos y 600 hospitalizados.

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Manuel Zelaya Rosales

Presidente constitucional de Honduras

Manuel Zelaya, «Mel», alcanzó la Presidencia del país en 2005 con el Partido Liberal de Honduras (PLH). Durante su mandato, impulsó numerosas mejoras sociales y una consulta no vinculante para convocar una Asamblea Constituyente que modificara la desfasada Carta Magna. Para evitarlo, el pasado 28 de junio, la clase política, el empresariado y el Ejército levaron a cabo un golpe de Estado y colocaron a Roberto Micheletti como presidente. Desde entonces, lucha por restablecer el orden democrático en el país.

Ruben PASCUAL | BILBO

Coincidiendo con el día en que se cumplía un mes de su regreso a Tegucigalpa, Manuel Zelaya (Catamacas, 1952) valoró personalmente para GARA diversos aspectos de la agitada situación que actualmente vive su país. Con tono pausado y sereno, reiteró desde la Embajada de Brasil -donde se refugió tras su sorpresiva llegada- que «no estamos dispuestos a renegociar el principio de mi restitución» y reconoció el estancamiento de las negociaciones con los representantes de Roberto Micheletti. Ayer por la tarde, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, lamentó el bloqueo del diálogo pero celebró que «ninguna de las dos partes quiera abandonar el diálogo»

A un mes de su regreso a Honduras, ¿cuál es la situación actual?

Honduras está viviendo una lucha inédita. Es la primera vez que, en nuestro país, se está llevando a cabo una acción de esta naturaleza para revertir un golpe de Estado. A día de hoy, estamos luchando para enmendar, rectificar el error que cometieron. Todo esto constituye un reto para nosotros y para la comunidad internacional.

¿En qué punto se encuentran las negociaciones?

Están paralizadas, suspendidas. Han sido obstruidas por Micheletti y el régimen de facto. Con este boicot y esta obstrucción al diálogo se han convertido en un régimen totalitario que está desafiando a la humanidad entera. Son una réplica principiante del régimen que estableció Idi Amin en Uganda o el que estableció Mobutu en el Congo. Eso mismo están aplicando ellos en Centroamérica estos días.

¿Cree que el hecho de obstaculizar las negociaciones pueda ser una estrategia de los golpistas para ganar tiempo hasta las elecciones?

Ellos lo que están haciendo es insultar a la inteligencia del mundo, porque no es posible que todos los países del planeta Tierra estén equivocados y ellos tengan la razón.

Si los golpistas no presentan ninguna otra propuesta, ¿Qué determinación tomarán ustedes?

Nosotros seguiremos en nuestro empeño de luchar por la justicia. En esto nos están apoyando todas las sociedades, todos los gobiernos y el pueblo hondureño. Sabemos que nos acompañan la razón y la verdad, así que estamos tranquilos espiritualmente.

¿Tienen pensada alguna alternativa para tratar de revertir esta situación?

La lucha que se está desarrollando en Honduras tiene varios frentes: el nacional, el internacional, el político, el social, el económico, el tecnológico, el jurídico... En este momento, estamos trabajando en todos esos frentes para tratar de dar una salida a esta situación.

¿Cree que la comunidad internacional ha hecho todo lo que está en sus manos?

Yo creo que han hecho hasta donde han podido. Ahora faltará recorrer otro tramo, y espero que mantengan sus principios para que esos países sigan apoyando al Gobierno de este país.

EEUU condenó el golpe de Estado, pero después calificó de «irresponsable» su decisión de volver a Honduras y ni siquiera se refirió a esta cuestión en la 64º Asamblea de la ONU. ¿Qué opina sobre esta postura?

Eso son incidentes aislados que consideramos como actividades propias de los funcionarios que no se corresponden con la posición oficial en cuanto a revertir el golpe de Estado. Yo estoy conforme con la postura del presidente Obama y de la secretaria de Estado Clinton.

¿Cree que el golpe de Estado en Honduras puede sentar un precedente y favorecer que esa situación se produzca en otros países de América Latina?

Sí. Ya sólo con que el golpe haya resistido más de cien días, está creando serias debilidades en el sistema democrático americano. Esto sucede, precisamente, por la impotencia de los organismos multinacionales como la OEA o Naciones Unidas frente a un hecho de fuerza que violenta el estado de derecho, la Carta Democrática de la OEA, la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Frente a la impotencia de los organismos internacionales y de los países, este golpe está debilitando la imagen de la democracia latinoamericana. Si se legitimara el golpe a través del fraude electoral que se quiere montar, con represión y supresión de medios, prácticamente estaríamos en la víspera de la carta de defunción para la democracia latinoamericana.

Uno de sus representantes en la mesa de diálogo, Víctor Meza, alertó de que el fracaso de las negociaciones podría desembocar en una «convulsión social». ¿Comparte esta idea?

Si uno revisa los indicadores económicos, sociales y los relativos a la conflictividad social, se va a dar cuenta de que ya hay una convulsión social. Hay, además, una convulsión social grave y general por el golpe de Estado. Todo eso lo está sufriendo ya Honduras y todo Centroamérica.

¿Cree que ese nivel de convulsión aumentará si no se alcanza un acuerdo?

Si no se da una solución al problema, está claro que el nivel de malestar del pueblo frente al régimen militar que escoge ahora los presidentes en Honduras, será cada vez mayor.

¿Cómo valora la lucha mantenida por el pueblo en estos 116 días de resistencia?

Extraordinaria. Siempre ha sido una utopía para los hondureños que el pueblo se organice, que el pueblo se manifieste y que adquiera conciencia de sus derechos. Ahora todo eso lo estamos viviendo en carne propia.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, dijo que la resistencia hondureña de estar consiguiendo armas para su lucha ¿Que le responde?

La resistencia que está haciendo el pueblo hondureño es una resistencia pacífica, y eso se ha comprobado durante estos más de cien días: no hay un sólo muerto, ni siquiera heridos, en tre los policías o de los militares; no se ha capturado a nadie de la resistencia con armas. Más bien sucede al contrario: se han capturado 89 militares vestidos de civil en los grupos de la resistencia realizando acciones violentas.

La resistencia hondureña es pacífica, si hay alguna expresión fuera de este contexto, serán personas o grupos particulares, pero no se corresponden a los términos en los cuales nosotros estamos estableciendo la lucha, pacífica y democrática mediante la no-violencia activa: manifestaciones públicas, huelgas... pero no movimientos armados. Nos oponemos rotundamente a los movimientos armados, por eso no hemos pedido Cascos Azules ni ninguna intervención militar en Honduras.

Nuestro triunfo será vencer a los militares que interrumpieron el proceso democrático de una manera pacífica. Si no lo lográramos seguiríamos luchando hasta alcanzar algún día nuestra principal victoria: saber que las luchas éticas y pacíficas vencen a los ejércitos y a la violencia.

¿Cuántas personas han muerto a manos de la Policía y los militares?

Hay más de 100 personas asesinadas en estos cien días, tenemos los nombres y tenemos las pruebas. Pero, además de eso, hay más de 3.000 detenidos, más de 600 personas han tenido que ser hospitalizadas: personas que han sido golpeadas, e incluso violadas y torturadas.

El domingo llegó a Tegucigalpa el Alto Comisionado de la ONU para investigar las violaciones de derechos humanos desde el golpe de Estado. ¿Se han puesto en contacto ya con ustedes?

Aunque hemos mantenido contactos indirectos, todavía no nos hemos entrevistado, pero sí que lo vamos a hacer.

¿Espera usted que la investigación desemboque en un informe contundente?

Sí, todas sus declaraciones han sido congruentes con la realidad y han sido contundentes en la condena al régimen, porque aquí, de un golpe de Estado pasaron a un régimen dictatorial que dicta medidas en contra de los derechos humanos del pueblo, que suprime libertades y medios de comunicación.

Después de un mes de encierro en la Embajada de Brasil, ¿cómo se encuentra?

A pesar de toda la tensión que se está viviendo, yo tengo un espíritu fuerte y mantengo mi conciencia en alto. Yo soy pacífico, espiritualmente optimista y demócrata. Pero, además, tengo mucho grado de fe en mi formación, y por eso estoy en política; porque creo que es un camino que crea fuerza y esperanza. Hay que sostenerse en ese camino hasta que las sociedades de diferentes partes del mundo logren que se respeten sus derechos.

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