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Richard Hoolbroke sabía de qué hablaba

El mismo día que Hillary Clinton aterrizaba en Pakistán, un ataque talibán causaba un centenar de muertos y cerca de doscientos heridos en Peshawar, la capital del noroeste de Pakistán. Se trata del golpe más importante de las milicias talibanes de los dos últimos años. También ayer, combatientes talibanes atacaban en Kabul un centro frecuentado por trabajadores de Naciones Unidas, matando al menos a seis de ellos, y de forma simultánea, disparaban cohetes y granadas contra el palacio presidencial y contra el Hotel Serena en la capital afgana, sin provocar muertos pero sí un enorme caos. Como siempre, tras los ataques llegaban las habituales declaraciones de fuentes de la ONU y de la Casa Blanca, que no hacían sino constatar la realidad: estos últimos días están convirtiendo a octubre en el peor mes hasta la fecha para las tropas estadounidenses que ocupan la región.

Y es que, como afirmó el enviado especial de Barack Obama a la región, Richard Hoolbroke, nada más asumir el cargo tras la victoria del nuevo presidente estadounidense, debemos hablar ya, sin tapujos, de Afpak, de una región, no de un país u otro. Y, por lo tanto, cualquier solución debe ser también global, algo que en otras zonas también ha sido y es evidente, como en Oriente Medio, por poner el ejemplo más claro. En Afganistán, en Pakistán, se aunan, además, factores coloniales e insensatas fronteras con la imprudente visión de las relaciones internacionales de las grandes potencias mundiales, a lo que debe sumarse, sin duda, el propio caos interno y el factor talibán que Washington es incapaz de entender y de contener desde los ataques del 11 de setiembre de 2001. EEUU y sus aliados están perdiendo claramente la guerra en Afpak, y Obama sigue siendo incapaz de darle la vuelta a la situación; su problema es que pronto agotará la excusa de la herencia adquirida y deberá tomar decisiones que serán ineludibles si quiere mantener el crédito que le queda. La solución militar no sirve, y extender la guerra de Afganistán a Pakistán es un desastre añadido.

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