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El tiempo no da tregua a una Euskal Herria azotada por el viento y mirando a los ríos

«Con lo que me gusta a mí esto y el miedo que he pasado», reconocía un donostiarra. «Había unas rachas de viento que han estado a punto de tirarme al suelo, porque me empujaban con una fuerza increíble», añadía. Un ejemplo de lo que fue la mañana de ayer en el litoral vasco. Vientos sostenidos en torno a los 100 km/h que provocaron cuatro heridos y numerosos incidentes. Y mientras, los ríos crecidos.
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Joseba VIVANCO |

A las 10.30 se registraba una racha de 142 km/h en el alto de la Cerroja, en el extremo más occidental de Bizkaia; a las 11.30, la estación meteorológica de Euskalmet en el cabo de Matxitxako marcaba otra -la máxima del día- de 149 km/h; y a las 12.20, en la cima de Jaizkibel se alcanzaban los 124 km/h. Este itinerario cronológico del vendaval vivido ayer en el litoral vasco marca cómo se desarrolló el fuerte viento que sopló durante la mañana y que se tradujo en numerosos incidentes, con algunos heridos, daños y espectaculares imágenes en donde los peatones se veían superados por la intensidad del viento.

«Es abrir la ventana y oir el zumbido del viento en la estructura del Puente Colgante», decía un forero en Meteored poco antes de las 11.00. «Por Derio, lluvia horizontal, árboles semi tumbados y contenedores de basura por medio de la calle. ¡Una pasada!», comentaba otro. «Diluviando baldes por Andoain», otro más. El intenso viento siguió barriendo la costa.

Réplica de ballenero del s. XVI

Las rachas registradas en numerosas estaciones meteorológicas superaron los 100 km/h y, más allá de las anecdóticas marcas de puntos situados en altos de montaña o zonas portuarias -134 km/h en Oiz, 137,6 en el puerto de Bilbo, 125 en el de Getaria o 131 en Punta Galea-, la velocidad media del viento fue muy alta en lugares del interior.

A muchos, lo de ayer les recordó la ciclogénesis explosiva de hace un año, Klaus, que obligó a la flota de Bermeo a refugiarse en la Ría bilbaina. Pues bien, por ejemplo, en la estación de Almike (Bermeo), ayer la racha máxima fue de 120 km/h y con Klaus, 154,4km/h. Ello no impidió que desarbolara la réplica del barco ballenero del siglo XVII anclado desde 2006 en el puerto.

El récord en cuanto a rachas de viento en Euskal Herria lo detentan los 216,7 km/h registrados en Jaizkibel el 27 de febrero de 2004. Más recientemente, en noviembre de 2006, la estación meteorológica de Euskalmet en Urduña, a 934 metros de altitud, contabilizó una racha de 210 km/h. Y el 7 de febrero de 1990 se midieron en Matxitxako hasta 190 km/h. Registros que no asustan tanto como los 180 ó 103 que se contabilizaron en Donostia y Gasteiz, respectivamente, durante el huracán de 1941.

Pero la intensidad mantenida de los vientos de ayer dejaron tras de sí muchas incidencias. Los ocupantes de dos vehículos que circulaban por la avenida de Tolosa de Donostia se llevaron un susto mayúsculo cuando un enorme árbol cayó encima de sus coches. Antonio Gómez explicaba que «veníamos de la universidad, nos hemos parado en el semáforo y de repente hemos visto cómo el árbol caía encima nuestro. Ha sido un susto enorme». Antonio, que viajaba con su hijo Roberto en el coche, no daba crédito al tamaño del árbol: «Creíamos que era una rama. Nos podíamos haber quedado aquí; creo que podemos celebrarlo. Hoy hemos vuelto a nacer».

En la capital donostiarra tres personas resultaban heridas, una de ellas una joven sobre la que caía un semáforo, otra una anciana sobre la que se desplomaba una cristalera y la tercera un motorista que era derribado por el viento. Además, una grúa, a la altura del número 47 de la calle Duque de Baena, se vino abajo dañando dos edificios.

En Bilbo, donde las incidencias fueron también muchas, una joven resultaba herida leve al caerle en la cabeza y un brazo cascotes desprendidos de una fachada en la calle Blas de Otero, en el barrio de Deusto.

Hubo igualmente cortes de carretera debido al temporal en varias carreteras de Gipuzkoa, la línea férrea de EuskoTren entre Usurbil y Zarautz también quedó interrumpida, y, por si fuera poco, el desbordamiento de ríos llegó a varios puntos de Nafarroa, donde hasta cuatro vías secundarias quedaron cortadas y las alertas se activaron ayer en ríos como el Arga u otros como Urdazuri y Errobi.

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