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Martxelo Díaz Periodista

Después de visto, todos son listos

Puede parecer un sarcasmo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya proclamado a bombo y platillo que la pandemia de la gripe A ha concluido en pleno agosto, cuando en el hemisferio norte estamos en pleno verano y el recuerdo de esta enfermedad aparece muy lejano y difuso.

Ahora son muchos los que se echan las manos a la cabeza criticando lo que consideran un despilfarro por la compra masiva de vacunas por parte de las administraciones públicas. Seguramente, será verdad que las multinacionales farmacéuticas, un oligopolio que busca la mayor rentabilidad posible del sufrimiento humano, han maniobrado para vender dosis de vacunas y Tamiflu a mansalva. Sí, será cierto, pero también es verdad que la sanidad es una de las partidas en las que hay que invertir, ya que forman parte del Estado de bienestar.

Al final, lo que parecía que iba a ser la pandemia con la que iba a comenzar el fin del mundo únicamente se ha cobrado 39.000 víctimas oficiales en todo el mundo. Visto desde este momento, parece una exageración que en Hego Euskal Herria se hubieran distribuido 588.000 vacunas, de las que únicamente se ha empleado una ínfima parte. Pero cuando se decidió la compra de las vacunas no se conocía cuál iba a ser el alcance de la enfermedad, y ante la sicosis creada en la población por parte de los medios de comunicación -seguramente alentados por las farmacéuticas- se optó por tirar por lo alto.

Con los dineros públicos hay que ser extremadamente riguroso. En Nafarroa se compararon 120.000 vacunas, a un precio de 4,9 euros, lo que da un total de 583.000 euros. Un dineral, es verdad, sobre todo si se tiene en cuenta que la mayoría no ha servido para nada. Pero si el Gobierno navarro tiene que gastarse nuestros dineros en algo, es preferible que lo haga en vacunas y no en mamotretos como el TAV, para el que se van a utilizar unos 3.000 millones de euros. Son 5.145 veces más que lo que se gastaron en vacunas. Dicho de otra manera, con el dinero del TAV se podrían comprar más de 612 millones de vacunas. No se necesitan tantas vacunas, pero tampoco el TAV.

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