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La Quincena Musical de Donostia inauguró ayer su edición número 72

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Mikel CHAMIZO | DONOSTIA

La Quincena Musical, como cada año, logró que en su jornada inaugural la música contagiase muchos rincones de Donostia con propuestas de lo más variopintas. La maratón comenzó a las 12.00 con tres espectáculos simultáneos: mientras los txistularis de la Banda Municipal se apoderaron de la Calle Urdaneta para regalar los oídos de los viandantes con melodías muy populares, en el foyer del Kursaal una gala de la danza a pequeña escala exhibió el trabajo de jóvenes bailarines en géneros tan distintos como el ballet, el flamenco o la danza del vientre. Simultáneamente, en la otra punta de la ciudad, en Benta Berri, un coro formado por marionetas se metía a los niños de la Plaza Caro Baroja en el bolsillo para que se animasen a cantar con ellos en el espectáculo titulado «La inauguración», que se repitió posteriormente en otros puntos de la ciudad, como el Hospital Donostia.

Según iba avanzando la tarde fueron programándose nuevos espectáculos, como el que ofrecieron, primero en el Ayuntamiento y después en el Oncológico, los coros Easo Txiki y Araoz Txiki, un recital monográfico en torno a uno de los compositores homenajeados este año, el gasteiztarra Jesús Guridi. El Quinteto ZHL Strings, por su parte, anduvo animando varios rincones de la ciudad, como la Plaza de la Constitución.

Así fue avanzando la tarde hasta que a las 20.00 la carrera llegó a su punto culminante con cuatro conciertos simultáneos: además de un nuevo pase del show de los ZHL Strings y un recital de órgano en Santa María del Coro, por tres de las organistas titulares de la basílica. Se pudo escoger también entre un concierto barroco a cargo de Concerto Donostiarra en la Iglesia de Zorroaga y un recital del violonchelista Trino Zurita en el Ayuntamiento. Una traca final para una Jornada Inaugural en la que, no obstante, se echó en falta el tradicional gran concierto en el Auditorio Kursaal.

Los quince conciertos de ayer no fueron más que la punta del iceberg de lo que les espera a los melómanos donostiarras hasta el próximo 31 de agosto, fecha en que la Quincena Musical dejará de sonar hasta el año que viene. Hoy mismo se podrá disfrutar de uno de los platos fuertes de esta edición, la ópera «El barbero de Sevilla», que comentamos aparte. Mañana el Victoria Eugenia recibirá a un pianista estelar, Nikolai Lugansky, que ofrecerá un recital en torno a los dos grandes pilares del piano romántico, Chopin y Liszt.

Otras citas destacadas son la inauguración, el jueves, del nuevo órgano barroco de la Iglesia del Iesú en Riberas de Loiola, y la enorme «Tercera Sinfonía» de Gustav Mahler, que levantarán el sábado los esfuerzos conjuntos del Orfeón Donostiarra, el Orfeoi Txiki y la Orquesta Filarmónica de Rotterdam.

La semana que viene, menos cargada de espectáculos al coincidir con la Aste Nagusia, será la que acoja los dos grandes espectáculos de danza de este año. El 16, en el Victoria Eugenia, se podrá asistir a un nuevo experimento que mezcla danza contemporánea con música de Bach, por la agrupación belga Compagnie Thor. Y ya el fin de semana llegará otra de las citas imprescindibles de esta Quincena, «Romeo y Julieta» de Prokofiev por el Ballet del Gran Teatro de Ginebra, coreografiado por Joëlle Bouvier.

El tramo final de la Quincena será, como siempre, el que más acumulación de conciertos llamativos nos depare. El 23 habrá una curiosa «Sinfonía Fausto» de Liszt tocada por una orquesta de instrumentos originales y dirigida por el todavía joven, pero ya gran maestro, Vladimir Jurowski. El 24 no habría que perderse una representación del «Pierrot Lunaire» de Schoenberg, obra paradigmática del siglo XX donde las haya, con marionetas japonesas, en el Ciclo de Música Contemporánea. Y en este mismo ciclo, pero el 26, uno de los concierto más intrigantes de esta edición: cuatro obras de estreno de compositores de vanguardia, escritas para txistu y música electrónica, interpretados por Silboberri y Klem.

El 27, la Orquesta Sinfónica de Radio Colonia, junto a los cantantes Jeanne-Michèle Charbonnet y Peter Fried, interpretarán en versión sin escena de la siempre fascinante ópera de Bartok, «El castillo de Barba Azul». Dos días más tarde, esta misma orquesta, junto al Orfeón Donostiarra, hará resonar en el Kursaal el celebrativo himno de la «Novena Sinfonía» de Beethoven. Por último, y qué mejor manera de clausurar el festival, la extraordinaria Budapest Festival Orchestra interpretará músicas de Brahms, Dvorak, Liszt y Mahler los días 30 y 31 de agosto.

pistoletazo

Un total de 15 espectáculos, entre conciertos corales, instrumentales, galas de danza y teatro de marionetas, sirvieron para dar el pistoletazo de salida a una edición con 77 propuestas diferentes.

PIANISTA ESTELAR

Hoy mismo se podrá disfrutar de uno de los platos fuertes de esta edición, la ópera «El barbero de Sevilla». Y mañana, el Victoria Eugenia recibirá a un pianista estelar, Nikolai Lugansky, que ofrecerá un recital en torno a temas de Chopin y Liszt.

Hoy se podrá ver un barbero de sevilla de telenovela

Carteles pidiendo el voto para Felipe González, posters de Alaska, el coro bailando la Macarena... la producción de «El barbero de Sevilla» que la Quincena Musical estrena esta tarde es una producción de época, sí, pero de época equivocada, pues traslada la trama de la historia del siglo XVII a los locos años noventa, y de las calles de Sevilla a un plató de televisión en el que se rueda una telenovela. La propuesta del director de escena Joan Anton Rechi lleva también hasta sus últimas consecuencias los equívocos entre los personajes de la obra de Rossini, dándole la vuelta a la orientación sexual de los protagonistas para lograr un punto añadido de locura en un argumento que, según Rechi, ya en el original rossiniano era «una comedia muy loca».

Han pasado 24 años desde que la Quincena Musical programó por última vez un «Barbero de Sevilla», y una producción como ésta podría hacer desconfiar a muchos amantes de las puestas en escena tradicionales. Pero el público que asistió al ensayo general del sábado pareció divertirse de lo lindo con una propuesta que hace guiños constantes a la insensatez de la televisión actual, a los galanes de culebrón y a los personajes de la farándula. Diseñada hace siete años para el Teatro de Friburgo (Alemania), dónde su estética se recibió como almodovariana, la producción ha sido rescatada por la Quincena Musical y el Festival de San Lorenzo de El Escorial permitiéndole a Machi introducir cambios y perfilar detalles.

El gran peso vocal recaerá en José Manuel Zapata, que interpreta al conde Almaviva, y Pietro Spagnoli, como Fígaro, además de Manuela Custer como Rosina, Lorenzo Regazzo como Basilio y Andrew Shore en el papel de Bartolo. El Coro Easo y la Orquesta Sinfónica de Euskadi arroparan a todos estos personajes en sus vicisitudes musicales, bajo las órdenes del director titular de la OSE, Andrés Orozco-Estrada. La representación, que dará comienzo a las 19.oo en el Auditorio Kursaal, se repetirá el próximo miércoles a la misma hora. M. CHAMIZO

VANGUARDIA

El Ciclo de Música Contemporánea presenta dos propuestas muy llamativas: un «Pierrot Lunaire» representado con marionetas japonesas, y cuatro estrenos de obras para txistu y electrónica compuestas para el conjunto Silboberri.

budapest

Más adelante, cerca de la despedida de esta 72ª Quincena Musical, la extraordinaria Budapest Festival Orchestra clausurará el festival los días 30 y 31 de agosto, al ritmo de músicas de Brahms, Dvorak, Liszt y Mahler.

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