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ELECCIONES EN UN NUEVO TIEMPO

CiU intenta salvar la cara apelando a un Gobierno de unidad tras el 20-N

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Beñat ZALDUA | BARCELONA

Los sondeos auguran un empate técnico entre las derechas catalana y española en el Principat, mientras Josep Antoni Duran i Lleida rebaja el tono del discurso soberanista y propone al PP gobernar junto a otras fuerzas para salir de la crisis.

La cara sonriente que luce el logotipo de la campaña de Convergencia i Unió (CiU) está algo triste después de los primeros días de la campaña, en los que la mayoría de sondeos auguran un resultado cercano al empate técnico entre CiU y PP. Las cosas han cambiado para el partido que gobierna el Principat, que empezó pletórico la campaña, con el president, Artur Mas, pidiendo un voto masivo «para cerrar el ciclo» y completar el hat-trick electoral de CiU.

Se trataba de cerrar con otro triunfo la carrera electoral que empezó hace un año con el asalto a la Generalitat y que continuó con los buenos resultados en las municipales de mayo, en las que consiguieron arrebatar al PSC emblemas como el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona.

Todo parecía ir sobre ruedas: la inercia electoral positiva y el clima en la calle -con el mayor porcentaje de la historia de ciudadanos a favor de la independencia- abrían la posibilidad de convertir por fin a CiU en la fuerza más votada del Principat en unas elecciones estatales, rompiendo así el eterno trasvase de votos de partidos catalanes a partidos estatales en los comicios generales.

Pero la euforia de la derecha catalanista se acabó en el mismo momento en el que Centro de Investigaciones Sociales (CIS) dio a conocer su encuesta, según la cual, y pese a una espectacular caída de 9 diputados, el PSC se mantendría como primera fuerza con 16 escaños, seguido por CiU que subiría de 10 a 13, pero con el PP pisándole los talones con 12 representantes. De hecho, la encuesta sugería un empate técnico entre PP y CiU en cuanto a número de votos.

Pese a que las filas convergentes aseguran manejar encuestas internas que confirman el segundo puesto, todos los sondeos publicados en los últimos días hablan de empate técnico con los populares, o peor todavía, de un triunfo de los populares en número de votos. En las filas convergentes se asume, por lo tanto, que el enemigo no es el PSC, que cae por sí solo, sino el PP, que sueña con el sorpasso. La pregunta que planea en el ambiente es: ¿Cómo intentarán negociar un pacto fiscal con un PP con mayoría absoluta que les gana hasta en su propio territorio?

Los virajes del discurso de CiU desde inicio de campaña evidencian que el Govern no se esperaba que la ola azul cruzase las fronteras del Principat con tanta fuerza. Empezaron la campaña con un punto de confianza en sus posibilidades y, pese a que la promesa estrella seguía siendo el pacto fiscal con el Estado, el candidato Duran i Lleida consiguió imponer su agenda y dedicarse a hablar de la crisis.

El político catalán, representante del ala más pactista de CiU, aparcaba de esta manera el discurso soberanista y concentraba su energía en atraer los votos de socialistas descontentos, al tiempo que pretendía evitar que estos no se fueran al PP a base de endurecer un discurso basado en tópicos sobre los inmigrantes que nos invaden y los andaluces que no pegan ni golpe.

El jarro de agua fría que han supuesto la encuesta del CIS y los posteriores sondeos, sin embargo, hicieron que durante unos días se recuperase el tema del pacto fiscal y Duran i Lleida adquiriese un inusual perfil soberanista, asegurando que eran los únicos capaces de defender Catalunya del bipartidismo centralista de Madrid.

En los últimos días, sin embargo, el eje de la campaña de CiU ha vuelto girar y, pese a que el tema del pacto fiscal sigue estando encima de la mesa como propuesta estrella, Duran i Lleida ha recuperado e insistido en un tema que hasta ahora solo había mencionado en círculos empresariales: la formación de un Gobierno de unidad para salir de la crisis. Sobra decir que, según el candidato, CiU debería formar parte de dicho Ejecutivo.

Consciente de que la mayoría de ciudadanos del Principat votan en las elecciones generales en clave estatal, CiU intenta evitar de esta manera que los votos del PSC se vayan en masa al PP, ya que ser superados por los populares sería catastrófico. En esta línea, el pasado sábado Duran i Lleida se juntó con los anteriores hombres fuertes de CiU en Madrid - Miquel Roca, Joaquim Molins y Xavier Trias - con el objetivo de reivindicar el pactismo aparentemente inherente a CiU. De hecho, Duran i Lleida no tuvo problemas en reivindicar como bueno el Pacto del Majestic, que selló el apoyo convergente a la investidura de Aznar en 1996.

Con este giro en el eje de la campaña, CiU también pretende anular el argumento que tan bien le está funcionando al PP, consistente en presentar a los socialistas como culpables de la crisis y a los nacionalistas como unos independentistas recalcitrantes que sólo quieren dividir la sociedad.

El PP, cómodo

Por si todavía alguien tenía dudas, la campaña electoral en el Estado español quedó zanjada en el momento en el que, nada más empezar el debate televisivo del lunes, Alfredo Pérez Rubalcaba asumió su papel como jefe de la oposición. Esto ha permitido al PP concentrar esfuerzos en las dos plazas donde se juega el prestigio de su victoria: Andalucía y Catalunya. No en vano, fueron los 25 escaños conseguidos por los socialistas en el Principat los que aseguraron el triunfo de Zapatero en 2008.

Por soñar, el PP sueña hasta con ser primera fuerza, algo poco probable pero que nadie se atreve a descartar del todo. De momento, concentran sus esfuerzos en lograr un empate técnico con CiU o incluso superarlo y quedar en segunda posición, con la mente puesta en sobrepasar los 12 diputados conseguidos por Aznar en el año 2000.

La euforia de las filas populares se personifica en la presidenta catalana, Alicia Sánchez-Camacho, omnipresente en todos los actos de la campaña. Tal es el despliegue mediático de la dirigente, que no resulta extraño que más de uno piense todavía que la candidata para el Congreso de los Diputados es ella. El candidato, sin embargo, se llama Jorge Fernández, un hombre al que Sánchez-Camacho tiene que empujar en los actos mediáticos para que salga en la foto. Siguiendo la línea de la campaña de los populares, ni aporta, ni estorba.

En lo que coinciden CiU y PP es en que la principal fuente de votos en estas elecciones es el PSC. Así lo indicaba también el CIS, que señalaba que los únicos en perder votos en estas elecciones eran los socialistas, que siguen en caída libre a la espera que el Congreso Nacional, a celebrar después de las elecciones, ponga fin a las tensiones internas o las haga explotar de una vez.

La candidata del PSC y todavía ministra de Defensa, Carme Chacón, parece conformarse con mantener a los socialistas como la fuerza más votada. Todos los partidos catalanistas, así como sectores de su propia formación, acusan a Chacón de priorizar su carrera dentro del PSOE en detrimento del PSC. De hecho, muy pocos ignoran que, después de retirarse de la carrera por la candidatura socialista en estas elecciones, Chacón aspira a hacerse cargo del aparato central del PSOE. Ser la líder de la única comunidad autónoma en la que los socialistas se mantienen como primera fuerza la colocaría en una buena posición para ello.

Pero no las tiene todas consigo, ya que nadie se atreve a asegurar sin ningún atisbo de duda que el PSC se mantendrá como primera fuerza. La deriva de su campaña electoral tampoco ayuda; esta misma semana se han visto obligados a retirar un spot publicitario. En él, cuestionaban los recortes en Sanidad con la imagen de un paciente que muere en un hospital por falta de asistencia médica. Pese a que la pieza publicitaria ilustra una situación real -esta semana una mujer falleció en el Hospital de Sant Pau tras esperar durante horas a ser atendida o trasladada-, el recurso a la demagogia ha sido criticado incluso dentro de las filas socialistas.

catastrófico

Consciente de que la mayoría de ciudadanos del Principat votan en las elecciones generales en clave estatal, CiU intenta evitar de esta manera que los votos del PSC se vayan en masa al PP, ya que ser superados por los esta formación sería catastrófico.

Resultados aceptables para ERC y ICV-EUiA

Además del PP, los más satisfechos con los sondeos son Esquerra e Iniciativa. Los republicanos, con caras nuevas como el cabeza de lista al Congreso, el escritor e historiador Alfred Bosch, o el candidato al Senado Moises Broggi, prestigioso médico e historia viva del país -tiene 103 años-, consigue mantener los tres diputados de la última legislatura según el CIS, algo que nadie creía posible hace apenas un mes. Otros sondeos, por el contrario, le dan sólo dos diputados.

ERC, que se presenta en coalición con Reagrupament -escisión de Esquerra- y con el apoyo de una plataforma ciudadana llamada Catalunya Sí, está capitalizando el voto independentista, gracias, sobre todo, al perfil pactista que Duran i Lleida imprime a CiU.

En cuanto a ICV-EUiA, parece que un buen número de socialistas descontentos y nuevos votantes se han acercado a los postulados ecosocialistas, que presentan como cabeza de lista a Joan Coscubiela, ex secretario general de CCOO en Catalunya. Según los sondeos, conseguirá entre dos y tres diputados, frente al único escaño que tienen ahora.

Por su parte, la Esquerra Independentista, con unas Candidatures d'Unitat Popular (CUP) que no presentan listas, está haciendo campaña a favor de la abstención activa bajo el lema «No les seguimos el juego». La formación denuncia el papel del independentismo pactista, «que participa en las elecciones españolas con la convicción de que España es reformable». B. ZALDUA

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