GARA > Idatzia > Kultura

CRíTICA cine

«La chica más feliz del mundo» Un regalo envenenado

Mikel INSAUSTI

Los hay tan listos que intuyen en “La chica más feliz del mundo” una crítica a la etapa comunista de Ceaucescu, por aquello de que el nuevo cine rumano nace de un cambio generacional. Yo no llego tan lejos, porque no veo otra cosa en la película que una sátira de la actual Rumania del capitalismo europeo. Cierto es que los padres que aparecen son genuinos representantes de un pasado histórico lleno de privaciones, pero es la hija la verdadera protagonista, en cuanto víctima de las frustraciones existenciales que provoca el consumismo. Las diferencias paternofiliales en las que el debutante Radu Jude pone el acento se podrían dar también en cualquier otro país del viejo continente, puesto que el mínimo argumento atañe en exclusiva a la joven estudiante obligada por sus progenitores a renunciar a su primer coche, negándole así un derecho moral adquirido como ganadora del concurso de una marca de zumos que regalaba a la etiqueta premiada con un Dacia Logan Break.

Es posible que el modelo en cuestión sea el que mejor simboliza la evolución de la sociedad rumana, ya que el Dacia ha pasado de ser el coche del pueblo a convertirse en una exportable subsidiaria de Renault cuyos competitivos precios están pensados para combatir la crisis. En Bucarest no parecen necesitarlo tanto, ya que se nos dice, en medio del ensordecedor ruido del caótico tráfico, que la capital cuenta con unos dos millones y medio de vehículos matriculados, de los cuales circulan a diario casi la mitad. La pobre Cristina, que proviene de una zona de Transilvania dedicada al turismo rural, no quieres ser menos, ni quedarse desfasada. En un último intento suicida de vivir a tope su tiempo se somete una y otra vez a la repetición de las tomas del anuncio que ha de grabar al volante del automóvil, ahogándose en litros de un refresco de naranja que debe saber a rayos, por lo mucho que le cuesta poner cara de satisfacción cuando lo bebe. Es la versión realista que Radu Jude propone de “El día de la marmota”.

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo