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«Prometheus»: el origen del terror que llegó de otro planeta

Envuelta en una campaña publicitaria repleta de confusiones interesadas y destinadas a desviar la atención de los implacables seguidores de la saga «Alien», «Prometheus» será presentada como la precuela de una franquicia tan interesante como lucrativa. El cineasta Ridley Scott -firmante del primer «Alien»- ha sido el encargado de rodar este esperado proyecto sustentado en un cuidado diseño visual y un reparto encabezado por Guy Pearce y Charlize Theron.

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Koldo LANDALUZE | DONOSTIA

Al igual que antes hicieran Bill Gates o Steve Jobs, un visionario llamado Sir Peter Weyland ha utilizado las autopistas virtuales de internet para hacer un llamamiento a la humanidad y pedirle permiso para cambiar el mundo. Este magnate de semblante serio, pose calculada y mirada fría, ha utilizado el púlpito tecnológico para comunicarnos que está dispuesto a retomar la misión legada por aquel desdichado Prometeo que paga eternamente la osadía de haber robado el fuego a los dioses.

Sir Peter Weyland no teme la ira divina porque ahora los nuevos dioses dictan su capricho desde el Olimpo corporativo Weyland-Yakatoni Industries. Anuncia que el ser humano dará un nuevo y definitivo paso en su intento por perpetuar su poder supremo. Por desgracia o por fortuna, este es un mensaje que nos llega de un futuro inminente -año 2023- y quien quiera puede escucharlo accediendo a la página www.weylandindustries.com.

Lo que todavía no sabe el visionario Weyland es que ya estamos advertidos de lo que ocurrirá cuando decida llevar a cabo su ambiciosa empresa y envíe al espacio una nave tripulada, «Prometheus», porque ya en el año 79 pudimos ver lo que ocurrió a otra nave de su corporación, la «Nostromo», y fuimos testigos de la cruzada particular que, a raíz de esa misión, tuvo que realizar una de sus tripulantes, la teniente Ellen Ripley. Quien acceda a la web de la Weyland Corporation, descubrirá que el rostro de su mesiánico presidente tiene los rasgos del actor Guy Pearce y que su discurso homérico está relacionado con «Alien, el octavo pasajero», de Ridley Scott.

Treinta y tres años después

Weyland pretende anunciar al mundo el origen de una pesadilla alienígena que cobró forma en una de las sagas más interesantes de la historia del cine. Treinta y tres años más tarde, Ridley Scott vuelve para filmar la precuela de aquel primer «Alien» que él mismo dirigió. Titulada «Prometheus», esta superproducción figura entre los proyectos más esperados de la temporada veraniega y provocará que el espectador desempolve los recuerdos legados por aquel viaje iniciático emprendido por una teniente Ripley que, progresivamente, se mimetizó con aquella letal criatura extraterrestre que nunca debió ser despertada.

Ajeno a las consecuencias que conllevará su proyecto, Weyland traza un plan para arrebatar el fuego, oculto en un planeta llamado LV-426. La odisea se originó cuando la «Nostromo» inició su trágica singladura espacial; cuando Ridley Scott descubrió en la gran pantalla «La guerra de las galaxias». Contagiado por la magia de las estrellas, Scott abandonó el proyecto que tenía entre manos -«Tristán e Isolda»- y se embarcó en una nueva obra con origen en una película dirigida, en el año 1953, por Jack Arnold: «It came from outer space». A medida que avanzaba en su gestación y antes de que Scott entrará a formar parte de ella, la película mantuvo las bases del original de Arnold -la caza de un alienígena merodeador, el mantenimiento mayoritario de la acción en la astronave y el desvelamiento de la naturaleza mecánica de uno de los integrantes de la tripulación, un científico-androide- y fue bebiendo de diversas fuentes cinematográficas y literarias hasta asentar un elemento unificador en este torrente de ideas, referentes y estructuras.

Diseños, guiones, directores

Dicho elemento fue la elección de una persona capaz de plasmar sobre el papel todo lo que bullía en la cabeza de Scott. «Cuando abordo una película -afirmó el cineasta-, no voy a ver un decorador, en primer lugar busco un ilustrador. Moebius es el ilustrador más prolífico, el más ingenioso que conozco; no se limita a ningún estilo en particular: lo abarca todo». El siguiente paso de Ridley Scott fue contratar al ilustrador Hans Rudi Giger cuyas pinturas biomecánicas se amoldaban a la perfección a la idea que tenía sobre la apariencia del alienígena.

Dan O´Bannon, que había trabajado en «La guerra de las galaxias» y en «Dune», de Jodorowzsky, escribió el primer guión de esta película cuyo titulo inicial era «They Bite». La segunda versión del guión, titulada «Star Beast», fue escrito por O´Bannon y Ronald Susett y proponía un monstruo que mataba por su inconsciencia de la incompatibilidad humana con él: su objetivo era la reproducción. Esta interesante dimensión sexual de la historia fue eliminada. Cuando la compañía Brandywine Productions se hizo cargo del proyecto, este pasó a llamarse «Alien». Walter Hill -uno de los productores- iba a ser el encargado de dirigir el filme e introdujo algunos cambios como la inclusión de la compañía Weyland y transformó en mujer el personaje de Sigourney Weaver. Walter Hill dejó la película para centrarse en su film «Warriors», siendo Ridley Scott el elegido para colocarse detrás de la cámara. No más tuvo el guión definitivo, Scott afirmó lo siguiente: «Vi enseguida el potencial de la película y di mi acuerdo horas después de la primera lectura. Sabía que iba a ser un éxito».

Plasmado en papel, el sueño cobró forma definitiva a lo largo de una crónica filmada en la que los integrantes de la «Nostromo» se convierten en el objetivo de una criatura temible siempre acechando desde una escenografía tenebrosa, humeante, húmeda y opresiva. Desde ese instante, la teniente Ripley (Sigourney Weaver) se convirtió en la advertencia que los dioses lanzan a humanos tan irresponsables como Weyland y fue ella quien tuvo que sufrir las consecuencias de esta osadía perpetuando su rol presa-cazador a lo largo de tres entregas más.

Precisamente, uno de los elementos más atractivos de la saga «Alien» radica en los dispares puntos de vista que han aportado los cineastas que han participado en esta franquicia. En el año 1986, fue James Cameron el encargado de rodar «Aliens, el regreso», la primera secuela de la saga. En esta propuesta, Cameron volvió a demostrar su fascinación por la tecnología y aplicó a la trama un toque belicista que se tradujo en la misión de rescate que un grupo de marines guiados por la totémica Ripley llevan a cabo en un planeta colonizado por la corporación Weyland. Aquí la criatura se multiplica y son cientos los extraterrestres que se enfrentan a las tropas de élite humanas.

Seis años más tarde, fue uno de los cineastas más respetados del cine actual, David Fincher, el encargado de dictar el viaje iniciático protagonizado por una Sigourney Weaver que, en su constante huida, recala en un recóndito planeta-prisión. La pericia visual de Fincher, unida al oportuno estilo medievalista que imprimió Vincent Ward -autor de la sobresaliente «Navigator, una odisea en el tiempo»- dieron como resultado una escena final en la que Weaver nos recordaba a aquella Juana de Arco recreada por Dreyer.

El cuarto cineasta que perpetuó la saga fue el francés Jean-Pierre Jeunet el cual recaló en Hollywood gracias al gran interés que despertó «Delicatessen». El autor de «Amelie» apostó por un estilo desenfadado y lindante al mundo del cómic a la hora de narrar un episodio en el que destaca la plena identificación de Ripley con la criatura alienígena.

Dejando a un lado los intentos fallidos por sacar el mayor rédito comercial posible a la franquicia a través de experimentos como «Alien vs Predator», «Prometheus» se muestra como una buena excusa para retornar a la primera escenografía de «Alien». Filmada por Ridley Scott, esta precuela centra su interés en la misión espacial que comparte un grupo de científicos que tienen como objetivo descubrir el origen de la Tierra en un remoto y olvidado planeta.

Curiosamente, y quizás en un intento por desviar la atención o evitar la oleada de críticas provenientes de los irreductibles fans de la saga, Scott se esforzó en desvincular «Prometheus» de «Alien» utilizando los siguientes términos: «Cuando rodamos el primer `Alien' y `Blade Runner', imaginé que, en un futuro cercano, el mundo sería controlado por gigantes compañías. Por eso creamos a la Tyrell Corporation en `Blade Runner' y a la Weyland-Yutani en `Alien'. Ellos fueron los que enviaron la nave `Nostromo' (la nave de `Alien')».

Dejando a un lado este baile de equívocos, un breve vistazo a los tráilers del filme nos descubre la evidencia de una escenografía y unos decorados que ya visitamos en aquel viaje sin retorno de la nave «Nostromo». Además del mencionado Guy Pearce, el reparto incluye nombres como Charlize Theron, Noomi Rapace y Michael Fassbender. Filmado en 3-D, el filme ha contado con un selecto grupo de creadores infográficos que han intentado potenciar las atmósferas opresivas y el diseño de unas criaturas alienígenas aterradoras.

ÉXITO

Horas después de leer la versión definitiva del guión de «Alien», Ridley Scott dio su conformidad al proyecto convencido de que iba a ser «un gran éxito». Lo mismo se espera del nuevo film «Prometheus».

DIRECTORES

Ridley Scott, director de «Prometheus», fue al autor de la primera entrega de «Alien, el octavo pasajero». En 1986, James Cameron se hizo cargo de la segunda entrega. Le sucedieron David Fincher, en 1992, y Jean-Pierre Jeunet en 1997.

MOEBIUS

El célebre y recientemente fallecido (10 de marzo) dibujante de cómics Jean Giraud, fue uno de los diseñadores de «Alien». También trabajó en «Tron», «Willow» y «El quinto elemento», entre otras películas.

H.R. Giger, el padre de la criatura

La gran eclosión creativa de Hans Rudi Giger llegó con su iconográfica aportación a «Alien, el octavo pasajero», de Ridley Scott. Después de esta experiencia, el artista suizo se convirtió en un personaje público, acosado por los medios de comunicación que deseaban indagar en los aspectos más recónditos de su vida privada. «Alien» le reportó un Óscar, fama y reconocimiento, pero marcó para siempre su posterior discurso hasta llevarle a un estancamiento creativo del que nunca pudo salir.

En el transcurso de su visita a Donostia, en el año 2009, Giger nos descubrió lo que supuso para él participar en «Alien, el octavo pasajero»: «Lo cierto es que nunca más se volvió a repetir una experiencia como aquella. Yo llegué a esa película por mediación de Alejandro Jodorowsky y Moebius, el cual quedó impactado con las ilustraciones que hice para mi libro «Necronom V». En aquellas ilustraciones ya estaban las bases y líneas del alienígena y Moebius, que participaba en la película diseñando los trajes de astronauta, se trasladó a París para hablar conmigo. Ridley Scott buscaba algo novedoso, «no quería marcianos verdes».

«Quería algo aterrador y cuando Moebius le enseño `Necronom V' hizo que me llamaran de inmediato. Al principio, únicamente me iba a encargar del diseño del alien, pero después hice los de nave y los diversos episodios vitales que sufre la criatura hasta que alcanza su aspecto más reconocible. Es decir, diseñé los huevos y aquellas crías que se abrían paso a través del pecho de los astronautas». K.L.

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