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Goleada en el Camp Nou

Una mano a los peores augurios

El buen planteamiento inicial de los navarros, que llegaron a igualar el primer gol de Messi, se vino abajo a la media hora de partido con una mano tan inocente como evidente de Arribas. Roja, penalti y camino allanado para la goleada de los azulgranas.

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BARCELONA 5
OSASUNA 1
 
Amaia U. LASAGABASTER

Osasuna sufrió una derrota contundente en el Camp Nou. No se habrán embolsado demasiados euros quienes apostaran por ello. Potencial y trayectoria de los dos rivales no invitaban a augurar otra cosa.

Pero no por más previsible escuece menos. Sobre todo viendo cómo se desarrolló el encuentro. Al menos en su primera media hora, en la que Osasuna no solo no se contentó con ofrecer una buena imagen, ni siquiera con no descomponerse tras el primer tanto blaugrana, sino que logró el más difícil todavía, neutralizando la ventaja local. Pero a los obstáculos previstos -inevitables y siempre numerosos en el estadio barcelonés- se le añadieron otros inesperados. Y lamentablemente definitivos.

Entre Alejandro Arribas y Fernando Teixeira Vitienes echaron una manita a los peores augurios, enterrando ilusiones y esfuerzo navarros. En apenas ocho minutos, el central se ganó dos tarjetas amarillas por sendas manos, ambas tan innecesarias como indiscutibles. Pero cuya voluntariedad bien pudo haber puesto en duda el árbitro.

Y quizá lo habría hecho si los contendientes hubieran sido otros. En este caso no le tembló la mano a Teixeira Vitienes y a la media hora de partido Osasuna se veía en inferioridad numérica y con un penalti en contra que Messi, por supuesto, no desaprovechó.

El argentino ya había estrenado su cuenta goleadora para entonces. A las primeras de cambio y pese al prometedor arranque de Osasuna. Porque si bien no pudo frenar al artillero argentino, misión prácticamente imposible, el equipo de José Luis Mendilibar -que renovó el once de arriba abajo, incluyendo la presencia de Oier, Loé y Lolo en el eje- sí logró que el Camp Nou tuviera que conformarse con la versión más soporífera de sus futbolistas, a los que se les vio bastante más incómodos de lo habitual. El área visitante recibió menos invitados que de costumbre, pero a los blaugranas tampoco les hacen falta demasiadas intentonas para romper el cántaro. Sobre todo a Messi, que a los once minutos aprovechaba una asistencia de Xavi para romper la igualada inicial.

Disconformidad rojilla

Los iruindarras no quisieron asumir el destino al que parecían condenados. Insistieron en la idea con la que habían llegado al Camp Nou, en la multiplicación de esfuerzos, sobre todo la de un centro del campo superpoblado, en el revoloteo continuo de Joseba Llorente, en las ayudas a la defensa... Y en la convicción de que no se consigue lo que no se intenta. Y así llegaron una falta, un par de córners y, por fin, el gol. Una combinación por la derecha de Oier y Marc Bertrán, que centró atrás desde la línea de fondo para que Raoul Loé empalmara con la zurda desde la frontal.

Lo imposible ya no lo parecía tanto. David se rebelaba ante Goliath. El Camp Nou enmudecía. Y el cuento se acabó con esas tres líneas y en apenas cuatro minutos. Arribas cortó con la mano un centro-chut de Adriano -quizá sería más correcto decir que el balón se encontró con la mano del central- y Teixeira Vitienes, que ya le había mostrado una amarilla por una acción similar ocho minutos antes, tampoco dudó esta vez. Con el agravante de que la jugada fue en esta ocasión en el área y además costaba la expulsión del central. Messi no falló y el partido acabó para Osasuna. Que todavía resistió algunos minutos, convencido todavía de que, si no la derrota, sí era capaz de evitar la goleada.

Lamentablemente no fue así. Dos minutos después de que Messi estrellara un balón en la madera y a cinco del descanso, Pedro amplió distancias con un gol que no debía haber subido al marcador porque todos sus protagonistas estaban en fuera de juego. Así acabó el primer tiempo y mejor también si lo hubiese hecho el partido porque la reanudación solo sirvió para que Messi redondeara su festival y el Barcelona la manita.

 

«Hasta que no se aclaren los criterios con las manos, siempre habrá polémica»

La expulsión de Alejandro Arribas fue la clave del encuentro porque Osasuna lo estaba haciendo bien hasta entonces e incluso había sido capaz de igualar el primer tanto del Barcelona. También la jugada más polémica -aunque el tercer tanto blaugrana no debió subir al marcador- porque los navarros see quedaron en inferioridad por dos manos cuya voluntariedad bien pudo poner en duda el colegiado.

Así que esa segunda amarilla a Arribas -a la que prosiguió la expulsión del propio José Luis Mendilibar- protagonizó también buena parte de la comparecencia ante los medios del técnico zaldibartarra, que exigió la unificación de criterios en este tipo de acciones. «Pasó lo mismo con lo del último hombre -recordó-. Hasta que no se aclaren los criterios arbitrales sobre lo que es tarjeta y lo que no en unas manos, y qué es lo que se puede considerar mano involuntaria, siempre habrá polémica. No puede ser que cada árbitro actúe diferente, o que el mismo árbitro de un partido a otro, o incluso en un mismo partido, actúe diferente. Tiene que haber una circular o algo, a ver si se aclaran los criterios».

En lo que respecta a su expulsión, Mendilibar explicó que «le he comentado algo al línea y él me ha dicho que se acababa mi crédito, que a la próxima expulsado. Sin levantar los brazos ni nada, le he dicho que eso es lo único que saben hacer, expulsar. Le ha dicho al árbitro que me expulse y me ha expulsado. Y nada más».

Lo cierto es que el partido no se limitó a la acción del penalti y de no haberse producido el marcador podría haber sido idéntico. Pero no necesariamente. «No voy a decir que con el 1-1 les hemos puesto nerviosos -admitió el técnico-. Ellos no se ponen nerviosos para nada porque juegan siempre de la misma manera. Incluso seguro que nos hubiesen hecho el segundo o un tercero, pero con el penalti y la expulsión el partido ya no ha existido y eso es una pena». Mendilibar, además, asumió que su equipo lo intentó pese a que, en cualquier circunstancia, lo tenía complicado porque «si el Barcelona está bien, da igual cómo actúes. Ellos tienen que fallar mucho para que tú puedas sacar algo de aquí».

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Protestas reiteradas y en tono despectivo

Como ya sucediera en la primera vuelta, José Luis Mendilibar no pudo acabar en el banquillo el choque contra el Barcelona. En este caso, según recoge el acta, «por protestar reiteradamente a mi asistente número uno una de mis decisiones, siendo advertido de que cesara en su actitud, haciendo caso omiso a la misma y continuando sus protestas en tono despectivo», concluye. Habrá que esperar a la sanción.

Silva debuta en el banquillo y De las Cuevas en el once

Roberto Torres fue el descartado entre los expedicionarios, con lo que el Gato Silva debutó en la convocatoria rojilla, aunque no llegó a vestirse de corto. Sí lo hizo Miguel de las Cuevas, que ya había disputado veinte minutos frente al Deportivo, pero que ayer se estrenó como titular.

Messi establece otro récord ante Osasuna

Es el peligro que conlleva enfrentarse a Leo Messi. Siempre tiene algún récord que batir y casi siempre lo consigue. Ayer se convirtió en el primer jugador en la historia de la Liga que marca en once jornadas consecutivas. Firmó, además, un poker por tercera vez en su carrera, tras los conseguidos frente a Arsenal y Valencia.

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