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Un Bowie electrificado y glamuroso renace con «The next day»

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Pablo CABEZA | BILBO

El 8 de enero, coincidiendo con su 66 cumpleaños, David Bowie anunciaba que en marzo saldría su nuevo disco, «The next day». La noticia impactó con fuerza en todos los medios de comunicación y aficionados, ya que en un mundo global, cada vez más educado en el cotilleo, extrañaba que nadie hubiese podido enterarse de lo que el londinense estaba perpetrando desde hacía cuatro años. Es cierto que muchos daban por amortizada la carrera de Bowie, no solo por sus problemas de salud, sino por la fortuna acumulada, ciertos reveses de la vida, la muerte de su madre, el desinterés musical manifestado a lo largo de los últimos años, y el refugio en su vida familiar en Manhattan, Nueva York. Robert Fripp (guitarra líder de King Crimson), no obstante, si ofreció una pista hace un par de años al manifestar en su Twitter que había rechazado una colaboración con Bowie, pero nadie se enteró o el chascarrillo no creo rumor.

Bowie contactó en primer lugar con el productor neoyorquino Tony Visconti, con quien había trabajado intermitentemente desde los días de «Space oddity» (1969). Tony y David, junto con algunos músicos que juraron secreto, fueron perfilando una primera maqueta sin las ideas muy definidas. Bowie trabajo durante cuatro meses en su casa sobre ese material. Con las ideas más perfiladas se inició una nueva sesión de trabajo que, finalmente, le conduciría a lo que hoy es «The next day».

Héroe y padre

Bowie no vivió la infancia de su hijo Duncan Jones, la música, las giras y una percepción de la vida con desapegos lo evitaron. No obstante, tras la angioplastia del verano de 2004 Bowie sintió los latidos de su cuerpo de manera diferente. La familia comenzó a formar parte de su entorno. Alexandria, nacida el 15 de agosto de 2000, no solo era su hija de cuatro años a la que perdía la pista con las giras y las decenas de compromisos variados. No podía ocurrir lo mismo que con Duncan., así que la modelo somalí Iman Mohamed Abdulmajid, su esposa desde abril de 1992, y Bowie optaban por la familia frente a la evanescencia del éxito y la adulación. De héroe a padre con todas las consecuencias, salvo puntuales actos. De hecho, mientras su discográfica se volcaba en los diferentes actos de conmemoración del 40 aniversario de «The rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars», Bowie no aparecía a recibir palmadas en la espalda ni palabras dulces de agradecimiento. La reclusión, el desapego y el ostracismo parecían opciones más interesantes en la agenda de David Robert Jones, quien, por otra parte, y paradójicamente, estaba trabajando duro en el secreto musical mejor guardado de los últimos diez años: su regreso, pero sin intenciones de gira ni presentaciones puntuales, aunque ni Visconti ni Iman han descartado del todo alguna presentación, aunque nunca gira. También es posible que Bowie esté valorando la aceptación de «The next day», que podría condicionar la decisión.

Al respecto, y si fuese por las críticas y ventas de «The next day» a Bowie no le quedaría más remedio que satisfacer a su público con alguna actuación, que cabría imaginar multitudinaria, quizá un concepto que, de paso, no encaje con el modo de ver su relación actual con la música. No obstante, todo será cuestión de convicciones, quizá ego o, acaso, de nuevo la familia.

Según los datos de la empresa Metacritic la aceptación del disco ha sido de 84 sobre 100. La empresa ha valorado ventas y críticas para llegar a este baremo. En cuanto a medios, a Bowie no le van mal las cosas, de momento «Allmusic», quizá la más crítica, le otorga tres estrellas y medio sobre cinco. La BBC lo califica de «muy positivo». El «Daily Telegraph» le concede el máximo, cinco, como también lo hacen «The Independent» y la revista «Q». A cuatro llegan «The Times», «Rolling Stone», «Mojo» y «The Guardian», uno de los periodicos generalistas que más cuidado y atención está prestando a la música. Para la veterana publicación New Musical Expres el disco alcanzó un 8 sobre 10.

En Gran Bretaña es su primer número uno desde hace veinte años (en 1993, también se colocó en el número uno con "Black tie white noise»), siendo el disco que se vendió con mayor rapidez en lo que va de año. Según datos divulgados por la Official Chart Company, la empresa encargada de elaborar las listas de los más vendidos en ese país, tan solo la semana pasada vendía cerca de 100.000 ejemplares, en competencia con el álbum de Biffy Clyro (quien está confirmado para el BBK Live) y el nuevo disco de Bon Jovi, ambos por debajo.

Sin embargo, en Estados Unidos Bowie, al menos de momento, no ha conseguido obtener su primer número uno, Bon Jovi se lo ha impedido con «What about now» y la tendencia no parece que puede revertirse. En el Estado español la lista de ventas de ayer mismo situaba a Bon Jovi de uno y a Bowie de dos.

Simbiosis

Si hubiese trascendido la noticia de que Bowie se encontraba grabando un nuevo disco, las conjeturas sobre el contenido habrían sido divertimento general. No obstante, es probable que nadie atinara en el dibujo, pero no tanto por imprevisible, sino por lógico. De Bowie se habría especulado bien con un álbum vanguardista, de típica ruptura, o complaciente con la edad. Ese tiempo en el que sale el crooner, el amigo de los duetos para levantar carrera.

Escuchado «The next day», álbum que fue de descarga gratuita durante un tiempo, lo que se aprecia es que Bowie ha optado

por reunir todas sus experiencias musicales anteriores matizándolas de nuevo. Corte a corte se pueden hallar referencias a cada una de sus etapas. Impera el sentido del rock, las guitarras sucias y tercas, quizá lo que no sugería el espléndido single de adelanto, la quejosa balaba «Where are we now». «The next day», con portada homenaje a «Heroes», pero cuestionable, apuesta por los medios tiempos primerizos, por el glam, por la etapa berlinesa, por Time Machine, por el peso de los teclados, las guitarras, los vientos... los coros (algunos al uso de Arcade Fire, a quien admira), lo que deja un álbum doliente, íntimo y airado. Es clase, languidez comedida, penetración. Melancolía y sonrisa. Y cuenta con la soberbia producción de Tony Visconti.

PROMOCIÓN

David Bowie permitió que el disco se escuchara en tiempo real durante unas semanas antes de la salida al mercado. El hecho no parece haber repercutido en las ventas, al contrario, son las más aceleradas en décadas.

SIN FOTOS

La totalidad de revistas y medios de comunicación han realizado sus trabajos de análisis o información con fotografías antiguas, Bowie no ha querido ser fotografiado.

El museo británico Victoria & Albert expone más de 300 objetos relacionados con la vida y obra de David Bowie

La exposición sobre la carrera del músico británico David Bowie en el museo londinense Victoria & Albert, ha levantado una gran expectación y, a dos días de su apertura, ya se han vendido más de 50.000 entradas anticipadas, lo que supone la venta más rápida de la historia de esta institución.

El museo indicó que las entradas adquiridas por adelantado para contemplar la exhibición sobre la carrera del polifacético artista londinense, se agotaron más rápido que en todas las exposiciones celebradas hasta la fecha en su historia.

Es más, la galería precisó que para la muestra "David Bowie Is", que repasará hasta el 11 de agosto los diferentes procesos creativos surcados por el músico, se vendieron más del doble de las entradas para acudir a exposiciones previas y ya están agotados los tíckets para lo que queda de marzo y para casi todos los días del mes de abril.

Si bien el propio Bowie no está directamente involucrado en esta exposición, de hecho no ha tenido la más mínima relación, el «Archivo de David Bowie" permitió al museo londinense tener «un acceso sin precedentes» para seleccionar un total de 300 objetos como atuendos o fotografías del músico, sometido a una constante reinvención a través de cinco décadas.

En la muestra del V&A se exhibirán más de sesenta trajes vestidos por Bowie durante diferentes fases creativas de su carrera, como los que el músico usó en 1972 para encarnar a su mítico personaje Ziggy Stardust, diseñados por Freddie Burretti, o las llamativas creaciones de Kansai Yamamoto con motivo de la gira de Aladdin Sane (1973).

Pero el visitante también podrá contemplar el espectacular abrigo con la "Union Jack" (la bandera británica) creado por el propio Bowie y el malogrado diseñador británico Alexander McQueen para la portada del álbum "Earthling", en 1997.

El V&A expondrá además otros objetos personales del cantante como listas de canciones escritas a mano por Bowie, partituras musicales o fragmentos de diarios.

Las buenas ventas del disco y las positivas críticas recibidas han alentado a todos sus seguidores. P.C.

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