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De paisajes, heridas y otras preocupaciones en la pintura de Andoni Euba

Andoni Euba expone en Bilbo «Paisajes con heridas», una serie de óleos que hacen referencia al paso del tiempo. Alrededor de esa idea, el creador bilbaino juega con la perspectiva o el tratamiento del color, y ofrece espacios despoblados que representan el cuerpo humano, una piel llena de llagas que se cierran a medida que se alejan del primer plano.

Izaskun LABEAGA | BILBO

Andoni Euba (Bilbo, 1962) ha pintado un conjunto de paisajes inhabitados, que presentan unas incisiones a modo de heridas. De ahí el título que ha dado a esta exposición, que habla del paso del tiempo, de la vida.

«La herida es una falta de continuidad en la piel. Alude a las personas, ya que no hay heridas en la naturaleza; en la naturaleza hay otro tipo de accidentes pero no heridas. Planteo un lugar para hablar de otro», manifiesta el artista.

La galería Carreras Múgica -Henao, 10- exhibe hasta finales de mayo tres cuadros de gran formato, que alcanzan los 2,80 x 2 metros, y cinco piezas más, de menor tamaño, firmadas por el creador bilbaino.

La suya es una obra más bien silenciosa y sencilla. Andoni Euba reivindica «el sosiego y la soledad para poder pensar». Sugiere espacios prácticamente vacíos y monocromos o con un color predominante. «Esto hace que el color funcione de manera simbólica».

Euba confiere a la paleta un enorme poder. Imágenes parejas se alejan entre sí, convirtiéndose en un paisaje lunar, glaciar, desértico o marítimo.

«Al tener sólo un color, ese color nos dice algo; si tuviera muchos, no nos dirían nada. Con pocos elementos, estos cuadros nos dicen quizás muchas más cosas que si tuvieran muchísima información», opina.

La vista en el horizonte

Aunque los cuadros son semejantes, en una segunda lectura el espectador puede advertir mayores divergencias entre ellos. La línea del horizonte es uno de los elementos que marca esa diferencia: en algunos cuadros está más marcada, en otros se disipa y se pierde con la continuidad de la superficie. «El horizonte es importante para cada persona de una manera determinada», señala.

Andoni Euba utiliza distintos soportes. Junto a bases más convencionales en pintura como la tela, en la mayoría de los casos opta por una plancha de aluminio. Euba argumenta a GARA su apuesta por este material: «Es extremadamente fino, con lo cual aludimos mejor a la piel. La impresión de la imagen sobre un soporte que podemos ver a través de su canto está hablándonos de la piel y de esa falta de continuidad en la piel que son las heridas. Es el reflejo también de la falta de continuidad que muchas veces hay en el proyecto de un artista o en el proyecto de vida de una persona. Esa falta de continuidad es lo que hace que surjan las heridas».

En los 80, los cuadros de Andoni Euba ya presentaban heridas. Sin embargo, aquellos eran cortes físicos «que provocaba yo en la actitud de pintar -precisa-; eran rasgaduras de la pintura. Estas son heridas virtuales que están ahí, que no se sabe muy bien cómo han sido ejecutadas; una idea se imprime en el cuadro y queda impresa, no hay rastro de tratamiento pictórico, simplemente el rastro de la idea impresa en el soporte».

La de Bilbo es la tercera exposición que Andoni Euba realiza este año con este conjunto de obras. «Esta serie está ahora mismo en un momento de reflexión. Han sido tres exposiciones individuales seguidas en Vigo, Madrid y Bilbao, y pienso que quizás ha sido demasiada vorágine. Necesito un poco de tranquilidad», dice.

No significa que piense abandonar esta línea de trabajo. «Cuando cambio de serie es porque veo que he extraído todo lo que podía de ella y, en este caso, todavía no tengo claro que eso haya sido así. De hecho en las últimas piezas de esta serie he visto nuevos hallazgos y nuevas posibilidades ideológicas y formales», indica.

Ahora prepara una retrospectiva, que se inaugurará dentro de unos meses en el Museo de Getaria (Lapurdi), que celebra su vigésimo aniversario. Euba expuso allí hace veinte años, cuando el museo echaba a andar. «Me apetece ver enfrentadas las obras, observar cómo dialogan entre ellas y ver la relación que se puede establecer entre las obras con el paso del tiempo».

SENCILLEZ

El creador bilbaino reivindica «el sosiego y la soledad para poder pensar» y plantea una obra sencilla, con espacios prácticamente vacíos y monocromos o con un color predominante.

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