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CRíTICA cine

«Spider-Man 3»

Con esta tercera y flamante entrega, Sam Raimi cumple con creces el principal requisito circense exigido a un proyecto de estas características: superar el más difícil todavía.

Convenientemente asentadas las bases dramáticas del personaje con las dos entregas anteriores, el autor de ``Darkman'' toma por completo las riendas de la historia y apuesta abiertamente por una trama que combina a la perfección la espectacularidad y la tragedia, utilizando como epicentro catárquico la ya de por sí compleja personalidad que se le debe presuponer a un sujeto que dejó atrás su traumática adolescencia, malvive como fotógrafo y dedica su tiempo libre a salvar a la humanidad trepando muros y lanzando telas de araña.

Peter Parker acapara por completo la difusa escenografía del bien y el mal; reforzando la teoría sobre lo endeble que resultan las ideas que un día te empujaron a ejercer de salvaguarda del mundo. El superhéroe queda atrapado en su propia tela de araña porque, a pesar de todo, sigue siendo humano y ya se sabe todo lo que se oculta tras una personalidad descentrada: afloran las dudas y miedos.

La metamorfósis padecida por el protagonista abandera la nueva hornada temática del cómic actual, la cual tiene como fin último colocar al superhéroe en el diván del siquiatra. Antes ya le ocurrió a Batman y dentro de muy poco lo podremos comprobar en la esperada adaptación que Zack Snyder llevará a cabo de la referencial ``Watchmen''.

La progresiva transformación padecida por Parker se personifica en el uniforme cambiante. El negro acapara por completo la fisonomía colorista del azul y el rojo por culpa de un ente extraterrestre encargado de sacar a la luz el lado oscuro del protagonista. Esta referencia, utilizada anteriormente por George Lucas en su saga ``Star Wars'', ha aportado a Raimi la posibilidad de dotar de un gran empaque dramático a un filme que en momento alguno cae en la tentación errónea de decantarse por completo por los vericuetos existenciales, el público no lo admitiría. Por ese motivo, el cineasta ha aderezado esta función con un espectacular despliegue de efectos digitales encaminados a dotar de un gran dinamismo las acrobacias que Spider-Man realiza sobre los rascacielos de una urbe que, al igual que la temática y el uniforme, ha adquirido una tonalidad gótica y nocturna.

Tobey Maguire ha entendido a la perfección las directrices nuevas de su personaje y transmite con acierto las dudas y temores que alberga su sino existencial y sentimental. La inclusión de Gwen Stacy, en la trama ha sido todo un acierto porque Bryce Dallas Howard transmite a este personaje episódico un enigmático encanto que rompe el esquema preconcebido y anquilosado de amor eterno que simbolizaba Mary Jane Watson (Kirsten Dunst).

El bando de los villanos también sale ganando en esta entrega ya que a él se han afiliado El hombre de arena (Thomas Haden Church), Veneno (Topher Grace), el simbionte alienígena que busca alojamiento entre la especie humana y, por supuesto, el traumatizado hijo de Duende Verde (James Franco). Este peculiar cuarteto es el principal causante de sacar de sus casillas a Spider-Man, lo cual provoca, para deleite del patio de butacas, que la pantalla se convierta en una frenética Montaña Rusa donde tienen cabida todo tipo de ingenios visuales y sonoros reforzados por la cumplidora banda sonora de Christopher Young y el dinámico montaje de Bob Murawski. Para finalizar, merece la pena quedarse con los cameos que animan esta velada; óptima para pasar un muy buen rato y olvidarnos de nuestros propios traumas.

Ficha

Título: `Spider-Man 3'.

Director: Sam Raimi.

Intérpretes: Tobey Maguire, Kirsten Dunst, James Franco, Thomas Haden Church, Topher Grace, Bryce Dallas Howard.

Producción: Stan Lee, Grant Curtis, Avi Arad, Laura Ziskin y J. Riva.

Guión: Sam Raimi, Ivan Raimi y Alvin Sargent.

Fotografía: Bill Pope.

País: EEUU.

Duración: 156 m.

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