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NaBai propone al PSN convenios Iruñea-Lakua, sin un órgano común

PSN y Nafarroa Bai afrontarán esta semana la negociación de un acuerdo de gobierno. Fernando Puras resaltó ayer el mensaje de que el PSOE considera el actual estatus como «irrenunciable», pese a que NaBai se compromete a posponer esta cuestión y limitarse a una reforma del Amejoramiento. Aparca también la opción de un órgano común como el de 1995, que sustituye por convenios entre Iruñea y Lakua.

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La semana en curso será decisiva para definir la titularidad del próximo Gobierno de Nafarroa y del Ayuntamiento de Iruñea. Después de que la Ejecutiva Regional del viernes se decantara por explorar la opción de acuerdo con Nafarroa Bai e IUN, esta semana se intensificarán los contactos y la Ejecutiva Federal del PSOE puede fijar el sábado una posición definitiva.

La cuestión del actual estatus de Nafarroa no estará entre las cuestiones principales del previsible acuerdo, pero habrá que ver si en éste tiene cabida alguna fórmula menor. Después de que Patxi Zabaleta, cabeza de lista de NaBai, haya dejado claro que están dispuestos a aparcar la cuestión en esta legislatura aunque sí mantengan abierta la opción de una reforma del Amejoramiento para encajar alguna alusión al derecho a decidir de la ciudadanía navarra, su homólogo, Fernando Puras, replicó ayer que el PSN entiende el proyecto de Nafarroa como comunidad diferenciada como «irrenunciable y sin matices a corto, medio o largo plazo».

Puras fue entrevistado en los desayunos de la primera cadena de Televisión Española, al igual que Zabaleta. Este defendió que en esta legislatura «no se dan las condiciones» para plantear un cambio del estatus de Nafarroa, y lo atribuyó a la correlación de fuerzas existente.

El líder de NaBai en el Parlamento navarro y coordinador general de Aralar descartó también la opción de recurrir a fórmulas como el «órgano común permanente» que sí se puso en marcha tras el acuerdo de gobierno PSN-EA-CDN, con respaldo externo de IU, suscrito en 1995. Zabaleta abogó por convenios bilaterales con Lakua. Y por lo que respecta al Amejoramiento, ofreció reformas sin precisar porque «está obsoleto en muchas cuestiones».

Estas declaraciones fueron apuntaladas por la tarde por el número dos de la lista y presidente de EA en Nafarroa, Maiorga Ramírez, que apostó por «romper el hermetismo de UPN y abrir con absoluta normalidad la posibilidad de establecer estrategias de desarrollo industrial, de infraestructuras, lingüísticas o culturales que res- pondan a los intereses comunes de ambas comunidades». Esta vía de los convenios ha sido defendida verbalmente incluso por UPN en los últimos años frente a la opción del órgano común, aunque la haya llevado a la práctica muy pocas veces.

«Cambio», término común

Nafarroa Bai y PSN sí coinciden en la necesidad de introducir políticas sociales diferentes a las de UPN, y ésta será la base sobre la que tratará de articularse un pacto de gobierno.

La palabra «cambio» sirve de base a este discurso compartido. Así, Puras indicó que un posible pacto postelectoral «no está tan hecho como pueda parecer», pero destacó que «los ciudadanos quieren que haya cambio». Zabaleta utilizó la misma frase en su análisis electoral: «Los ciudadanos han dicho que quieren un cambio». Y desde el tercer socio, el líder de IU, Gaspar Llamazares, pidió al PSN que «no frustre las esperanzas de cambio».

UPN-PP, de la cautela pública a la desesperanza privada

UPN espera y desespera tras constatar que el PSOE apuesta con claridad por sondear la opción de un acuerdo que lleve a Puras a la Presidencia del Gobierno navarro. En este impasse, sus dirigentes siguen optando por un discurso muy medido, lejos de las estridencias de la manifestación del 17 de marzo por la que el PSOE sigue muy molesto. Así, Alberto Catalán aseguró ayer que «UPN tiene la mano tendida» y evitó hipótesis porque «sería prematura decir hoy algo que pueda perjudicar». «El acuerdo es mucho más fácil de lo que se pueda decir», añadió.

Sin embargo, en el ámbito interno se detectan muestras de nerviosismo ante la posibilidad de perder el control de las principales instituciones. Se ha filtrado que sectores del partido discrepan con la decisión de Miguel Sanz de no ofrecer siquiera la presidencia del Gobierno a Puras en su oferta de pacto. Yolanda Barcina sigue apelando de modo insistente al PSN para que sus votos no coincidan con los de ANV en el Ayuntamiento, única opción de que siga siendo alcaldesa. Y Mariano Rajoy, líder del PP, admitió ayer que «no soy optimista».

R.S.

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