GARA > Idatzia > Kultura

Montserrate, el caso del santo impostor

Durante siglos, él, pagano hasta la médula, tuvo que hacerse pasar por santo y afrontar sin rechistar las humillaciones. Incluso de lagarterana se hubiese vestido con tal de eludir la persecución. Ahora, a salvo ya, desvela su impostura. Es «el caso Montserrate».

Martin ANSO

La investigación está en marcha y se va a hacer además con luz y taquígrafos, en concreto, a la vista de todos los visitantes del Museo Romano Oiasso de Irun. En este centro, los especialistas someterán durante los próximos meses una imagen localizada en la ermita de Montserrate a diversos análisis, con el objetivo de determinar si es una representación medieval de un santo cristiano, como se ha venido creyendo hasta ahora, o, por el contrario, es muy anterior y corresponde a la diosa Roma o incluso a algún emperador de época bajoimperial, es decir, del siglo IV en adelante.

El objeto de la investigación es una figura humana en pie, labrada en relieve sobre una pieza de piedra arenisca de unos 60 centímetros de base, 50 de altura y 20 de fondo. Desde tiempo inmemorial ha custodiado la puerta de la ermita de Montserrate, situada en las faldas del monte Jaizkibel, en el término municipal de Hondarribia. En los años ochenta, sin embargo, la ermita fue reconvertida en vivienda particular y el «santo» de Montserrate quedó fuera de la vista del público. Pero el Ayuntamiento hondarribiarra lo ha adquirido recientemente y lo ha cedido al Museo Oiasso de Irun, lo que permitirá a los investigadores comprobar de una vez por todas si es una obra pagana cristianizada o no.

«Cuando tuve ocasión de conocer la imagen, hace ya veinte años -recuerda al respecto la directora del centro, Mertxe Urteaga-, en seguida pensé que era de época romana. La especie de hornacina en la que está inscrita, con una decoración en la que se reconocen pájaros esquemáticos y motivos florales, podía ser medieval, sí, e incluso posterior, pero yo veía ahí una imagen pagana cristianizada».

Recientemente, ya con la pieza en poder del Ayuntamiento de Hondarribia, el doctor Javier Arce, un reconocido especialista en iconografía romana de la Universidad de Lille, abonó las sospechas de Urteaga. La parte original de la imagen se correspondería con la cabeza, donde aún puede apreciarse con bastante claridad una diadema, y con la mano izquierda, que podría sostener la representación de un globo terráqueo. La mano derecha, en cambio, habría sido retocada para ocultar la existencia de otra figura alegórica pagana, quizá, un cuerno de la abundancia o una lanza. También las piernas parecen haber sido remodeladas, así como el conjunto de la hornacina con sus esquemáticos dibujos de pájaros y vegetales e incluso, en el ángulo inferior izquierdo, lo que podría ser una inscripción, hoy por hoy, ilegible, al menos a simple vista.

Con la diadema y el globo terráqueo como pistas, el doctor Arce ha avanzado la hipótesis de que pudiera tratarse de Roma, divinización de la ciudad eterna, o incluso de algún emperador.

En cuanto a la cronología, se inclina por una fecha correspondiente al Bajo Imperio romano (a partir del siglo IV) que podría extenderse hasta época visigoda, pues los reyes de aquel pueblo germano continauron utilizando esa iconografía.

«¿Una deidad de época romana en Hondarribia?», puede preguntarse algún lector. ¿Por qué no? No hay que olvidar que Irun está levantada sobre los restos de la importante polis vasco-romana de Oiasso y que en el propio Jaizkibel, concretamente en el fondeadero de Higer, han sido localizadas representaciones en bronce de Isis, Minerva, Helios y Marte.

Pero, lo dicho. El origen romano de la estela de Montserrate está aún por demostrar. El Museo Oiasso ha iniciado un proceso de investigación. La hipótesis de partida es la siguiente: la figura podría corresponder a la diosa Roma, que originalmente habría sido representada sentada, con la corona en la cabeza, el globo terráqueo en la mano izquierda y, en la derecha, una lanza; una intervención medieval o posterior habría eliminado la lanza y el faldón que cubría las piernas de la diosa sentada, haciendo que la figura aparezca hoy alzada.

Hasta el 14 de octubre, la estela estará expuesta en el museo. Durante ese tiempo, los especialistas la someterán a diversos análisis y, muy especialmente, a haces de luces que deberían permitir identificar cuál es la parte de la imagen original y cuál la que ha conocido intervenciones posteriores.

Paralelamente, el público podrá ver cómo avanza la investigación e incluso hacer sugerencias, que los especialistas se encargarán de corroborar o refutar, en busca de las conclusiones finales de la investigación.

Que el cristianismo hizo propios lugares de culto y ritos paganos es un hecho. También lo es que muchas creencias precristianas subsistieron camufladas en la nueva religión. El «santo» de Montserrate podría ser un testigo presencial de esa relación dialéctica entre dos mundos. Ahora, parece estar en disposición de revelar los detalles de su secular impostura. La duda es si los revelará absolutamente todos

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo