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Israel y la ANP tratan de salvar su cumbre sobre el río de sangre en Gaza

Horas después de que Gaza volviera a teñirse de sangre en enfrentamientos interpalestinos, los presidentes de Israel y de la ANP, Simon Peres y Mahmud Abbas, coincidieron desde Estambul en calificar de «oportunidad histórica» la denostada cumbre de Annapolis. Mientras tanto, Hamas y al-Fatah seguían responsabilizándose mutuamente del último episodio de su guerra civil cada vez más abierta.

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Los presidentes israelí y de la Autoridad Palestina (ANP), Simon Peres y Mahmud Abbas, coincidieron en calificar de «oportunidad histórica» la cumbre de Annapolis, auspiciada por Washington y prevista antes de que termine el año en Maryland (EEUU).

Peres y Abbas se reunieron en Ankara en un encuentro preparatorio de esta cumbre, que nació herida de muerte y cuya celebración ha sido puesta en duda en las últimas semanas.

Horas después del sangriento enfrentamiento interpalestino en Gaza, Peres advirtió ante el Parlamento turco de que la cumbre «es una oportunidad histórica que no puede convertirse en un fracaso histórico».

Primer jefe de Estado israelí en tomar la palabra, en hebreo, ante el Parlamento de un país musulmán, Peres auguró que la cumbre «será un hito que marcará un avance, una dirección, un marco a un acuerdo de paz».

El presidente de la ANP coincidió en que «desaprovechar esta oportunidad histórica podría tener consecuencias peligrosas». Abbas aprovechó su estancia turca para referirse a los dramáticos acontecimientos de Gaza y denunció «los crímenes horribles cometidos por una banda de rebeldes (sic) a la vista de todo el mundo».

Dos versiones

Además de tildar de «rebelde» a la Policía diseñada por la formación (Hamas) a la que las urnas encargaron la formación del Gobierno -y a la que el propio Abbas se negó a traspasar las funciones de Interior, copadas por sus milicianos de al-Fatah-, el presidente de la ANP trató de poner al mundo por testigo de un suceso -el enfrentamiento en la manifestación en el aniversario de la muerte del räis Yaser Arafat-, como poco, oscuro.

Al-Fatah incide en la tesis de que fue la Fuerza Ejecutiva la que abrió fuego primero. La gran parte de los medios occidentales, defensores a ultranza de las versiones policiales en casi todos los escenarios mundiales -con la excepción de Gaza- hacen suya esta acusación.

La Policía del Gobierno de Hamas insistía en que respondió a ataques de francotiradores que disparaban armas con silenciador desde las azoteas. Aducía que dos policías habrían resultado heridos por disparos en la cabeza y en el hombro.

La disolución a tiros de una manifestación no parece responder al modus operandi de Hamas; menos aún tratándose de una marcha en recuerdo a la figura del räis Arafat.

Hay analistas que no excluyen. sin embargo, la posibilidad de una acción más o menos incontrolada a cargo de milicianos de Hamas ante la magnitud de la manifestación, innegable aunque lejana a las cifras de los organizadores.

Expertos palestinos explican la participación masiva por el hartazgo por la situación en Gaza, provocada por el bloqueo y las medidas de castigo de Israel y de las potencias occidentales. Un hartazgo popular que serviría a al-Fatah para intentar retomar la iniciativa política.

Una iniciativa en la que juega un papel importante Mohamed Dahlan, quien dirigía las fuerzas de seguridad de al-Fatah en Gaza hasta su expulsión. Responsable de los disturbios contra el Gobierno de Hamas desde su victoria electoral, la mano de Dahlan se atisba, si no entre los que eventualmente apretaron el gatillo, sí en los lemas de la manifestación: El más coreado contra Hamas, «¡Chiítas, chiítas!» fue popularizado por el propio Dahlan y supone, además de un insulto a los islamistas sunitas palestinos, un intento de tocar la fibra religiosa sectaria en una población, la palestina, que no ha olvidado los enfrentamientos con los chiítas libaneses de Hizbulah y Amal en la guerra civil en el país de los cedros.

Hamas paga a al-Fatah con su misma moneda de redadas masivas

La Fuerza Ejecutiva, cuerpo policial erigido por Hamas tras su triunfo en las elecciones generales del pasado año en los territorios ocupados, detuvo a cientos de personas en la madrugada de ayer, horas después de los enfrentamientos mortales que se saldaron con la muerte de ocho palestinos y decenas de heridos.

El portavoz policial, Islam Chahwane, cifró en 200 los arrestados, a quienes relacionó con la organización de la manifestación en el aniversario de la muerte de Arafat y que acabó en un baño de sangre.

Chahwane adelantó que «serán puestos en libertad probablemente a última hora de hoy (por ayer).

Un portavoz de al-Fatah en Gaza cifró en 400 los «miembros y cuadros» de la formación detenidos y denunció decenas de registros de casas.

El jefe político de Hamas en Gaza, Mamud Zahar, instó al movimiento islamista, que no duda en responsabilizar a al-Fatah de los enfrentamientos, a que «tome todas las medidas necesarias, en cooperación con los servicios de seguridad oficiales, para impedir que se repitan».

El Frente Democrático de Liberación de Palestina (FDLP) denunció «estas redadas masivas, que no provocarán más que una agudización de la crisis.

La ANP lleva perpetrando redadas similares e incluso más masivas contra miembros de Hamas en Cisjordania desde que fuera expulsada de Gaza en junio de este año. Organizaciones humanitarias denuncian a la ANP por torturas y ejecuciones de detenidos.

El primer ministro de la ANP, Salam Fayad, lo dejó claro hace días. «Seguiremos hasta que detengamos al último de ellos». GARA

Hambre y religión

Los estrategas de al Fatah tratan de cabalgar sobre el hartazgo de la gente de Gaza por su crítica situación por efecto del bloqueo y de introducir el factor religioso sectario al insultar a Hamas con el calificativo de «chiítas»

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