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1.500 personas exigen en Donibane Garazi que se termine el aislamiento

En Donibane Garazi se manifestaron ayer alrededor de 1.500 personas para denunciar el trato que han recibido el ortzaizarra Joan Bidart y su familia y pedir que ningún otro preso político vasco esté solo y aislado.

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El llamamiento de Askatasuna para manifestarse en la capital de Nafarroa Beherea en favor de los derechos de los presos políticos vascos y sus familiares tuvo una amplia respuesta. Para las 17.00, alrededor de 1.500 ciudadanas y ciudadanos se reunieron enfrente del Ayuntamiento para recorrer Donibane Garazi y difundir un mensaje por sus calles: «Ningún preso debe estar solo y aislado; hay que acabar con todas las formas de aislamiento».

En el multitudinario acto, que tuvo el respaldo de Batasuna y AB, criticaron la actitud de los jueces y directores de la cárcel de Tulle, que «no tuvieron dignidad para avisar a la familia de Joan Bidart de su grave situación». «Estaba solo, mal, todavía más lejos que antes, y pasaron tres largos días sin que los familiares y allegados supieran nada. Estas noticias nos han estremecido y nos han movilizado. No han sucedido por casualidad. Han hecho todo para que ocurriera», denunciaron.

Recordaron que «no hay razones para encarcelar a Bidart» ya que se trata de «un montaje policial que tiene como objetivo endurecer la represión contra el movimiento abertzale». «Al igual que Pantxo, Zedrik, Mizel, Xabier, Gorka y Urtzi, Joan no tiene nada que ver con la historia de Ducasse», aseguraron, para reiterar que «nunca deberían de haber aislado a Joan».

«Además de hacerle sufrir con la lejanía, la dispersión, las astutas jugadas con cartas y visitas, le aislaron de otros presos políticos vascos. Levert y Houyvet sabían perfectamente qué daño le ocasionaban tomando esa decisión: le quitaron las relaciones humanas, el sustento, la información, la protección del grupo, las fuerzas que da la solidaridad. Estos hechos no hubieran sucedido si Joan hubiera estado con otros vascos», explicaron.

Según relataron testigos a este diario, cuando los manifestantes llegaron a la Gendarmería surgieron enfrentamientos, pero la marcha continuó adelante para rechazar el aislamiento «en todas sus formas». En sus palabras, el aislamiento es duro, cruel y doloroso. «Es una tortura» que «los jueces utilizan para destruir a los militantes vascos, para hacer desaparecer sus reivindicaciones, para que perdamos esperanza y valor, para hacernos caer en el fatalismo», apuntaron.

«Callar es dejar hacer»

En este acto de solidaridad con Joan Bidart y todos los demás presos políticos vascos y sus allegados, los portavoces acusaron a las juezas Houyvet y Levert de llevar al preso de Ortzaize al intento de suicidio. De la misma manera, señalaron a Alliot-Marie, Rachida Dati y Nicolas Sarkozy como culpables, así como a «una parte de la prensa» por «justificar la represión que nos hacen padecer».

La próxima semana Joan Bidart será llevado a un hospital de Baiona y, cuando le den el alta médica, podrá volver con su familia. Sin embargo, los representantes de la marcha indicaron que estará sometido a un severo control.

Finalmente, afirmaron que para acabar con la represión sólo existe un camino: la movilización. Por eso, quieren que la ciudadanía entienda que «estar callado es dejar hacer».

otra respuesta

Los manifestantes pidieron que «cesen de responder a nuestras reivindicaciones con represión y traigan otra respuesta», porque «esta política cruel e irresponsable no hace sino agravar el conflicto político».

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