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La industria musical cambia radicalmente de estrategia

El Mercado Internacional del Disco y de la Edición Musical (MIDEM) de Cannes, inaugurado ayer, abre un foro de debate sobre música y nuevas tecnologías que desvela que las grandes casas de discos están cambiando radicalmente sus estrategias comerciales .

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Catalina GUERRERO | CANNES

Renovarse o morir. Es la máxima que planea en la industria musical, en plena ebullición por la caída de las ventas de discos y que parece orientarse hacia la llamada estrategia de «360 grados», según las primeras manifestaciones emitidas en el foro MIDEMNet, que se abrió ayer en Cannes.

¿Dónde se encuentra el valor de la música ahora que el disco ya no es el pilar de la industria?. Es la pregunta que trata de responder el MIDEMNet, un foro de debate sobre música y nuevas tecnologías que precede a la 42 edición del Mercado Internacional del Disco y de la Edición Musical (MIDEM), que se inaugura hoy y cerrará sus puertas el próximo jueves. Ante el retroceso mundial de las ventas del disco-compacto, que hasta ahora era la rama troncal de la industria musical, los grandes actores del sector se orientan hacia la diversificación del negocio y empiezan a ofrecer toda una gama de servicios a los artistas, lo que se conoce como el modelo de los «360 grados».

La implantación de ese modelo conllevará que las casas de discos pasen a ser «casas de artistas», manifestó a Efe la directora general del MIDEM, considerada la mayor feria de música a nivel mundial, Dominique Leguern. «Las casas de discos van a cambiar, evolucionar, cambiar su manera de trabajar. Se convertirán en casas de artistas, harán mercadotecnia entorno a ellos y los promocionarán a través de todos los nuevos actores de la industria musical, como la telefonía móvil, las tecnologías digitales que desarrollan el «per2per» legal, los abonos o los sitios especializados», según Leguern.

En ese escenario, los sellos musicales ofrecerán a sus artistas todo un abanico de servicios, como por ejemplo campañas de mercadotecnia, organización de giras de conciertos, la venta de objetos ligada a su imagen (merchandising) o la gestión de la misma. Ese tipo de contratos de «360 grados» empiezan ya, incluso, a estar asociados a grandes estrellas, como Madonna o Paul McCartney. En octubre pasado, Madonna abandonó Warner Music International para firmar un contrato estimado en 120 millones de euros con el líder mundial de organización de conciertos y filial del gigante estadounidense de comunicación Clear Channel, Live Nation, contrato que engloba actuaciones y futuros álbumes.

También el ex Beatles Paul McCartney se marchó el año pasado de EMI para sacar su último trabajo en el sello creado por la cadena estadounidense de cafeterías Starbucks, Hear Music, acusando de paso a las grandes empresas del sector de no haber sabido hacer frente a la revolución que ha supuesto internet. Comprada recientemente por el fondo de inversión Terra Firma, EMI (uno de los cuatro gigantes del sector, junto con el líder Universal, Sony-BMG y Warner) se enfrenta a una draconiana reestructuración (reducción de un tercio de su plantilla) y a la amenaza de nuevas deserciones: Robbie Williams o los Rolling Stones. En este panorama tan convulso destaca también la decisión de Radiohead de dejar a los internautas bajarse su último trabajo a cambio de la voluntad y ponerlo poco después a la venta de forma tradicional y con éxito, lo que pone de relieve la sed de experimentación en el sector.

Voces a favor de la copia permitida

En su intervención ayer ante el MIDEMNet, el presidente de Vivendi, Jean-Bernard Lévy, puso el acento en la complejidad del mercado actual, con un consumidor mucho más exigente y diverso, lo que exige buscar una «nueva filosofía de desarrollo». Una filosofía que lleva a las grandes casas de discos a aliarse con los operadores de comunicaciones para diversificar su oferta y vender música on-line. Universal fue el primer grupo en sellar una alianza de ese tipo con Cegetel, en agosto de 2007. La pregunta que surge ahora es: ¿Cómo van a ser remunerados los artistas? Autor del libro «Cultura libre», el abogado y profesor de la Universidad de Stanford, Lawrence Lessig, defendió ayer el copyleft (copia permitida) para el desarrollo cultural en internet. El copyleft comprende derechos de propiedad intelectual que eliminan las restricciones de distribución de las que adolece el copyright, con la condición de que el trabajo derivado se mantenga con el mismo régimen de propiedad intelectual que el original, según explicó Lessig ante un auditorio que vitoreó su discurso.

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360 grados

Ante la caída de ventas de discos, la industria se orienta ahora a la llamada «estrategia de 360 grados», ofreciendo toda una gama de servicios a los artistas y promocionando su música mediante las nuevas tecnologías.

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