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CRÓNICA | Cenetnario

David Lean, maestro de encadenados y creador de imágenes imprescindibles

Con sólo 16 películas consiguió un sinfín de premios, pero son las preciosistas imágenes del desierto de Lawrence de ARabia, de las estepas rusas del doctor Zhivago o del puente sobre el río Kwai por las que se recuerda a David Lean, que hoy cumpliría cien años.

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Alicia GARCÍA DE FRANCISCO

«Creo que la gente recuerda imágenes y no diálogos. Por eso me gustan las imágenes», afirmó Lean al explicar su obsesión por la luz, los colores, los paisajes, la composición pictórica y por esos impresionantes encadenados que transforman copos de nieve en flores primaverales o llamas en desiertos.

Sir David Lean -nacido el 25 de marzo de 1908 en Croydon, al sur de Londres-, basó la mayor parte de sus películas en grandes novelas de historias épicas de amor y amistad. De autores como Charles Dickens («Cadenas rotas» y «Oliver Twist»), Pierre Boulle («El puente sobre el río Kwai»), T.E Lawerence («Lawrence de Arabia»), Boris Pasternak («Doctor Zhivago»), Robert Bolt («La hija de Ryan»), o E.M. Forster («Pasaje a la India»). Con lo que su trabajo se centró en la imagen, lo que le permitió dejarnos algunas de las más bellas escenas del cine. Desde los infinitos desiertos que recorre Lawrence de Arabia hasta la revolución rusa, intercalada con unos duros y fríos pero grandiosos paisajes nevados, pasando por la selva húmeda en la que se encuentra el río Kwai o las playas solitarias por las que vaga Rosy (Sarah Miles) en «La hija de Ryan».

Pero Lean no se cuidó sólo de la imagen. La música se convirtió en otra protagonista de sus películas, con melodías que se implantaron en la memoria colectiva de generaciones, como la que silbaban los soldados que construían el puente sobre el río Kwai. Fue precisamente esa melodía, «Coronel Bogey» -que formaba parte de la banda sonora por la que Malcom Arnold ganó un Óscar-, la que se interpretó en el funeral en memoria de Lean, que se celebró en la catedral de San Pablo de Londres, tras su fallecimiento el 16 de abril de 1991.

Y no menos conocida es la música tintineante de «Doctor Zhivago» o la grandiosa de «Lawrence de Arabia», que junto a «Pasaje a la India» le hicieron ganar el Óscar a Maurice Jarre. Lean tenía un estilo elegante que incluía una fotografía preciosista, una música romántica y expresiva y una dualidad que repitió muchas veces: la obligación y las convenciones frente a los deseos personales.

Un estilo tachado a menudo de «academicista» y «frío» y que no le dio hasta el final de su carrera el reconocimiento que se merecía, a pesar de haber conseguido dos Óscar como mejor director por «El puente sobre el río Kwai» (1957) y «Lawrence de Arabia» (1962) -ambas recibieron también el de mejor filme- y otras cinco nominaciones. Sus películas recibieron otros 23 Óscar en diferentes categorías sobre 68 candidaturas.

Pese a todos esos datos apabullantes, el fiasco que supuso la entonces incomprendida pero hoy aclamada «La hija de Ryan» (1970) le llevó a una reclusión de la que sólo salió 14 años después con el éxito de «Pasaje a la India». Con ella se reconcilió con la industria, con el público y con la crítica. La película consiguió 2 Óscar de los 11 a los que optaba e hizo que Hollywood se rindiera a sus pies.

Steven Spielberg -a quien Lean recomendó para dirigir «El imperio del sol» tras rechazar el proyecto- y Martin Scorsese se han declarado admiradores de las películas épicas de Lean, quien también ha inspirado a Stanley Kubrick, Sydney Pollack o George Lucas, en este caso para su primera trilogía de «La guerra de las galaxias».

Su muerte le impidió llevar a cabo el ambicioso proyecto en el que trabajaba: la adaptación de «Nostromo», que hubiera contado con un impresionante reparto, formado por Marlon Brando, Paul Scofield, Anthony Quinn, Isabella Rossellini y Dennis Quaid. Hubiera sido la consecución de su sueño de rodar con Marlon Brando, al que había ofrecido sin éxito el papel de Victor Komarovsky en «Doctor Zhivago», interpretado magníficamente por Rod Steiger.

Porque el trabajo con los actores fue otro de los puntos fuertes de su filmografía. Varios se hicieron grandes estrellas tras participar en sus películas, como Peter O'Toole («Lawrence de Arabia»); Omar Shariff y Julie Christie («Doctor Zhivago»), mientras otros se consolidaron, como fue el caso de Alec Guiness, que participó en seis de sus filmes.

Además de sus grande y más conocidas películas, Lean dejó para la historia algunas pequeñas joyas como «Breve encuentro» (1945), considerada como la segunda mejor película británica de la historia por el British Film Institute. «En toda mi carrera nunca he trabajado con nadie que remotamente se acerque a la habilidad de David para crear imágenes en la pantalla», dijo de Lean uno de los productores que más trabajó con él, Sam Spiegel.

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