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Un día «histórico» en Chipre con la reapertura de la «Milla de la muerte»

Chipre vivió ayer «un día histórico» con la apertura de la calle Ledra de la capital Nicosia, símbolo de la partición. El pasado 21 de marzo, el presidente chipriota Demetris Christofias y el líder turcochipriota Mehmet Ali Talat acordaron su reapertura y relanzar las negociaciones para acabar con la división de la isla, que data de 1974. La alcaldesa de la ciudad, Eleni Mavrou, recordó tanto en griego como en turco que «el camino aún es largo, si bien este es el primer paso».

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«Estamos viviendo un histórico día», subrayó Osdil Nami, asesor del líder turcochipriota Mehmet Ali Talat mientras un grupo de ciudadanos derribaban las barricadas que dividían desde hace medio siglo la calle Ledra, situada en el centro de la capital, Nicosia. «Estamos siendo testigos de la desaparición de uno de los obstáculos para alcanzar una solución», subrayó.

Esta calle comercial de cerca de un kilómetro de longitud, llena de tiendas, bares y cafés, se convirtió en símbolo de la última capital dividida del mundo.

Durante la lucha por la independencia de Gran Bretaña, era conocida como «la Milla de la muerte», por los continuos ataques contra las tropas británicas. Fue en esta calle también donde se produjeron los primeros enfrentamientos entre grecochipriotas y turcochipriotas en 1963 lo que motivó la intervención de la OTAN en 1964.

Con su reapertura se recupera el libre movimiento para ambas comunidades, separadas desde 1974. Ese año, Turquía invadió el norte de la isla tras un intento de golpe de Estado por parte de los grecochipriotas, que querían unirse a Grecia. Desde entonces, la isla, colonia británica hasta 1960, está dividida geográfica y étnicamente en dos: en el sur, la República de Chipre, miembro desde 2004 de la UE, y, en el norte, la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre, sólo reconocida por Turquía, que mantiene desplegados a más de 40.000 soldados.

Después de cuatro años de bloqueo de las conversaciones, la elección en febrero del nuevo presidente chipriota, el comunista Demetris Christofias, relanzó la esperanza de una solución negociada. En el primer encuentro que mantuvo con Talat, ambos mandatarios anunciaron su intención de reiniciar el diálogo y abordar la espinosa cuestión de la reunifiación.

«Hay un tono muy positivo en estos momentos en Chipre», resaltó en su visita de tres días a la isla Lynn Pascoe, secretario general adjunto para Asuntos Políticos de la ONU. Asimismo, animó a las dos partes a continuar con los esfuerzos para lograr la unión total de Chipre.

La jefa de la misión de este organismo, Elizabeth Spehar, advirtió que «abrir la calle Ledra no significa que el problema esté resuelto. Hay mucho trabajo duro por hacer todavía. Sin embargo, esta apertura nos da un atisbo de qué es posible hacer».

La alcaldesa de Nicosia, Eleni Mavrou, incidió en que «el camino aún es largo, pero este es el primer paso y esperamos que le sigan otros».

El comisario para la ampliación de la Unión Europea, Olli Rehn, saludó esta reapertura. En su opinión, lo más importante es su «valor simbólico, que demuestra que ambas partes están preparadas para dejar de lado las dificultades del pasado y trabajar juntas hacia un acuerdo completo y la reunificación bajo los auspicios de la ONU».

La ceremonia de apertura congregó a unas 3.000 personas, que esperaban cruzar al otro lado. Para hacerlo, sólo tendrán que mostrar el pasaporte o el documento de identidad a los soldados de la OTAN.

como en berlín

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Stenmeier, comparó la apertura de esta calle con la caída del Muro de Berlín. «Felicito a todos los chipriotas por esta decisión que nosotros valoramos muy especialmente», declaró.

Voluntad de diálogo tras décadas de fracasos diplomáticos

Tan sólo horas después de proclamarse su victoria, Demetris Christofias anunció que había hablado con representantes de la misión de la ONU para que organizasen una reunión con el dirigente turcochipriota Mehmet Ali Talat. Durante décadas, todos los esfuerzos diplomáticos para reunir a ambas comunidades fueron inútiles. Talat mostró su convencimiento de que «no será una sorpresa si solucionamos este conflicto para finales de 2008», por lo que apeló a reanudar el diálogo. Dejó claro que no estaba dispuesto a repetir el fallido proceso de 2004. GARA

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