GARA > Idatzia > Kultura

Vidarte defiende la operación que llevó a la pérdida de seis millones

El director del Museo Guggenheim Bilbao, Juan Ignacio Vidarte, defendió ayer la actuación de la sociedad Tenedora Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Bilbao, que en 2002 llevó a cabo una operación de compra de dólares que se saldó con la pérdida de seis millones de euros. Vidarte asegura que la devaluación del dolar frente al euro no era previsible e insiste en que el Museo no operó de forma especulativa, sino, por el contrario, «conservadora».

p056_f01.jpg

Karolina ALMAGIA | BILBO

En 2002 la llamada sociedad Tenedora de Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Bilbao -empresa encargada de las compras de obras de arte para el Guggenheim- decidió adquirir dólares para hacer frente al futuro pago de la obra de Richard Serra «La materia del tiempo» (20,3 millones de dólares, moneda en la que se opera en el mercado del arte). En aquel tiempo, el euro era una moneda nueva y los asesores financieros del Guggenheim pronosticaron un debilitamiento del euro frente al dólar. Ocurrió al contrario, y el museo bilbaino perdió en esa operación, que se hizo a través del BBVA, seis millones de euros.

Ayer, la dirección del Guggenheim quiso dar su versión de los hechos a los medios de comunicación. Las explicaciones de Juan Ignacio Vidarte inciden en lo que éste ya dijo en la Comisión de Cultura del Parlamento y no aportan novedades tampocos sobre las ofrecidas en su día por la consejera Miren Azkarate y la ex diputada de Cultura Belén Greaves.

Auditoría

Tras conocerse el informe de la auditoría, surgieron las dudas, primero, sobre la legalidad de llevar a cabo una operación de ese tipo con dinero público y, luego, sobre la falta de «transparencia» de las cuentas del Museo. En medio de las críticas políticas a su gestión, Juan Ignacio Vidarte se muestra tajante: «No fue una operación oscura ni especulativa, sino conservadora, aunque desafortunada». La sociedad Tenedora tenía otra alternativa, quizá de menos riesgo que la de compra de divisas; podía haber suscrito un seguro de cambio, pero las condiciones que exigían llevaron a la Tenedora a descartarlo. «El seguro de cambio obligaba a comprar dólares a un cierto tipo de cambio, por un importe concreto y a una fecha determinada. Es un instrumento poco flexible y no resultaba ventajoso». Por el contrario, «la compra de divisas, en aquel momento, y según nos aconsejaron, parecía más beneficiosa». La opción fue contratada por cuatro años y suponía la obligación de adquirir dólares a un tipo pactado o, en caso de que su cotización en el mercado fuera más favorable, a mercado, hasta un límite establecido; si la cotización bajara de ese límite, se compraría al tipo pactado. Para Vidarte, nadie podía haber previsto la devaluación del dólar. «A toro pasado es muy fácil decir lo que teníamos que haber hecho, pero estas cosas le pasan incluso al Banco de España». Aún así, el director señaló que nunca más se suscribirán operaciones de aseguramiento. «No merece la pena por el coste que conllevan desde un punto de vista mediático y político».

En el informe de la auditoría encargada por el Guggenheim -y que a partir de ahora se hará anualmente, a petición del Parlamento de Gasteiz-, se corrigen algunos aspectos contables que han llevado a la confusión, pero no se cuestiona la actuación de la sociedad Tenedora. «Dado que las operaciones son con dólares, siempre se registrarán gastos o ingresos contables derivados de su cotización al alza o a la baja», indican desde el museo. De hecho, gracias a la depreciación del dólar, el balance del ejercicio 2007 recoge en la cuenta como ingresos un importe de 1.137.000 euros generada por una de las últimas adquisiciones, «Nueve discursos sobre Cómodo», de Tc Twombly.

«El acierto o desacierto en la gestión de la sociedad Tenedora debe medirse por la Colección que ha reunido y por la revalorización que han experimentado las obras en poco más de una década -dice el director del Guggenheim-. Desde 1996 se han invertido 90 millones de euros en la compra de 90 obras. El valor de esta colección se ha triplicado desde entonces». Y pone el ejemplo de «Sin título» de Mark Rothko, por el que se pagaron 3,5 millones de dólares y hoy está valorada en 50 millones».

AUDITORÍAS

A partir de ahora, anuncia Vidarte, no se suscribirán operaciones de aseguramiento y se hará una auditoría externa anual.

DESAFORTUNADA

«No fue una operación especulativa, sino conservadora, aunque desafortunada», asegura el director del Guggenheim.

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo