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El arte y la empresa confluyen a través del programa «Disonancias»

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GARA | DONOSTIA

Los resultados de la tercera edición de «Disonancias», programa que promueve la confluencia del arte y la empresa, fueron presentados ayer en Donostia.

Nueve empresas han trabajado en los últimos nueve meses con artistas procedentes de diversos países en proyectos muy variados, desde el que plantea cambios en la filosofía organizativa de una compañía al que propone nuevas formas de construir una vivienda.

El consejero delegado de Xabide, entidad que gestiona la iniciativa, Roberto Gómez de la Iglesia, admitió ayer la dificultad inicial que tiene confrontar dos maneras diferentes de trabajar, pero destacó que «Disonancias» busca precisamente «provocar el conflicto y conseguir que de ahí salgan ideas para cambios radicales en los procesos de innovación».

José Luis Azkue, director general de Lanik, una de las firmas participantes, aseguró que él mismo pensó que era «una locura» embarcarse en algo semejante con el artista sevillano Santiago Cirugeda, pero de su colaboración han nacido algunos modelos de viviendas que rompen moldes.

Lanik, que lleva 30 años desarrollando sistemas para la construcción de cubiertas de grandes recintos, compuestas por barras tubulares anudadas entre sí, ha dado el paso de la mano de Cigureda para desarrollar «paquetes estructurales» para la autoconstrucción de viviendas de unos 50 metros cuadrados, que en el futuro podrían comercializar, además de modelos a mayor escala, siempre pensando en su futuro «re-uso».

Es pronto para saber si esa propuesta solucionaría el problema del precio de la vivienda, aunque Azkue aseguró que el tiempo de ejecución, uno de los factores que más la encarece, sería menor. Quizás esos interrogantes que están ahora en el aire se acaben despejando, porque Lanik, al igual que otras seis empresas que han participado en «Disonancias», ha decidido seguir investigando con los creadores con los que lo han hecho en los últimos nueve meses.

De los proyectos de este año, hay cinco «con posibilidad de patente», según adelantó Gómez de la Iglesia, quien explicó que tres de los presentados en 2007 la obtendrán «a medio plazo» y uno ya ha sido patentado. Se trata del que llevó a cabo la Fundación Gaiker con los eibartarras Ohiana Lasuen y Gorka Litago, un proyecto sobre mobiliario urbano fabricado con plásticos reciclados.

El día 17, en Tabakalera

EiTB, el Polo Garaia, Tecnalia, Lantegi Batuak, Imar, el grupo Sarkis-Lagunketa, la Fundación Ikertia y Dorlet son las otras empresas que se han sumado este año a la iniciativa, que cuenta con el respaldo de la Diputación de Gipuzkoa, el Gobierno de Lakua, Álava Agencia de Desarrollo y la SPRI, y cuya importancia radica, según afirmó Gómez de la Iglesia, en que pone en evidencia que «cada vez es más clara la aportación del arte al de la empresa», independientemente de si los proyectos cristalizan o no en patentes.

Los proyectos de esta tercera edición de «Disonancias» se presentarán el 17 de junio en Tabakalera y, después, viajarán a Gasteiz, Bilbo, Madrid y Barcelona.

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