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«El amor es imperfecto, una lucha, un `a pesar de todo, te sigo queriendo'»

Silvia MUNT

Actriz y directora

Directora, guionista, actriz de cine, teatro y televisión, estudiante de danza clásica y contemporánea, coreógrafa..., la versátil creadora catalana Silvia Munt afronta un nuevo y difícil reto con «Pretextos», el primer largometraje cinematográfico de ficción que dirige. En esta entrevista habla de la imperfección del amor, tema de la película que acaba de estrenar.

Koldo LANDALUZE | IRUÑEA

Afable, directa y cálida en su trato, su hipnótica mirada verde se enciende en cuanto se asoma la palabra cine. «Me sugiere vida. El cine es una forma de vivir vidas ajenas en la tuya. Pero siempre desde un imaginario enganchado a la vida, a la realidad. Es diversión, imaginación pero, sobre todo, para mí el cine es un espejo de la vida; te ayuda, te hace reflexionar y te divierte».

Si citamos Sahara y Gala, ¿qué componente de viaje iniciático encierran estas dos palabras?

Pues mucho. Pero... fíjate, siempre es la vida la que te abofetea y te obliga a prestar atención a lo que tienes a tu alrededor. Fueron, en cierto sentido, dos viajes iniciáticos que me han aportado la vida. De todas formas, si abres los ojos y estás un poco atento, no tienes por qué marcharte al otro lado del mundo. Con «Lalia» me atreví a dirigir y supuso mi reencuentro con el pueblo saharaui. Con anterioridad había rodado una película allí como actriz («Los baúles del retorno»), y estuve dos meses conviviendo con los refugiados saharauis. Aquella experiencia me marcó profundamente y prometí volver. Esa realidad, ese paisaje y esa gente me impactó de tal manera que me obligó a regresar y contar lo que vi, pero a mi manera. Fue una experiencia brutal que se vio recompensada con varios premios y ha servido para mostrar, parcial y en tan sólo 20 minutos, una realidad silenciada constantemente. «Gala» es uno de esos personajes que te presenta la vida. Fue una mujer fascinante, revolucionaria y rompedora en un siglo no muy fácil para ellas. El proceso iniciático de seguir a Gala durante tres años y descubrir lo que ella pensaba y cómo actuaba, para mí supuso un proceso de aprendizaje como persona y mujer.

¿Cómo surge «Pretextos»?

Nace de mis tripas, de la necesidad de contar mi mundo. No el mundo que me había ido enseñando la vida; sino el mundo que a veces no ves porque está cercado. Escribí con Eva Baeza un guión relacionado con algo que nos está pasando a esta nuestra sociedad burguesa, decadente y que se aferra a la vida como puede, al igual que todo el mundo.

¿Cómo afronta la dualidad actriz-cineasta en este proyecto?

Yo creo que siempre han estado muy unidos. Yo antes de ser actriz fui coreógrafa. Mi gran obsesión y mi vocación es la comunicación en general; sea a través del cuerpo, del teatro, de la escritura o de la cámara. Y, a pesar de que el comportamiento humano es tan fascinante como contradictorio, yo siempre intento entenderme y entender a los demás y eso lo hago con el material y utensilios que, depende del ciclo, tengo a mano en ese instante. Soy una mujer muy cíclica; cuando hago de actriz y tengo el guión entre las manos, nunca excluyo una visión hacia lo externo. Ser actriz me ha permitido aprender muchísimo sobre esa catarsis que supone entrar en otras vidas y sobre lo que supone esta profesión tan complicada. La experiencia adquirida me ha servido, desde la trinchera, para dar este paso como directora. No me sentiría una realizadora si no entrara en cada escena, en cada renglón escrito y en cada interpretación.

Ha afirmado que éste es un proyecto muy personal, casi íntimo. ¿No le asusta mostrarnos tanta desnudez emocional?

Nada. Creo, sinceramente, que el creador debe ser sincero y valiente. Si uno se «parapeta», está copiando, no está contando. Tienes que ser arriesgado. En los cursos interpretativos que imparto siempre digo lo mismo: Debes ser tú mismo. Esa frase, que está tan trillada, es la base de todo. El artista debe impregnar su personalidad y su máxima sinceridad en todo lo que hace para que el espectador no se sienta engañado.

Su personaje en «Pretextos» es Viena. Es inevitable la referencia a aquella otra Vienna de «Johnny Guitar». ¿Cuántas veces le asalta la frase «Dime que me quieres, aunque sea mentira»?

Yo creo que cada día. El «Dime que me quieres» es casi un grito universal que lanza la humanidad. Es trasladable al niño que padece hambre, al anciano que sufre en soledad, a la mujer o al hombre ante su pareja. Si no te quiere nadie, no hay energía y no funcionas. Aquí radica el drama y lo fantástico de esta situación. Hay que buscar, en todo momento este paliativo: aunque sea mentira... Hombre, no deja de ser una boutade, siempre preferirás que sea verdad, aunque uno nunca lo sabe, ni siquiera el que lo dice. Pero, lo importante es sentirse querido. Otra cuestión bien diferente es que el amor sea imperfecto. De eso trata «Pretextos»: el amor es lo que es, imperfecto, una lucha, un «A pesar de todo, te sigo queriendo». Estoy harta de las historias rosas que te penetran como una información contaminante que a la larga te perjudica. «Pretextos» tiene momentos románticos muy sinceros, fracciones de ternura y desencanto, como la vida misma.

El cine se convierte en espejo de uno de los grandes males de nuestra sociedad: la incomunicación. ¿No resulta duro para el espectador verse reflejado?

Si, es duro. Pero ha habido mucha gente, anónima y conocida, que me ha dado las gracias por esta película porque han visto que sus vidas son como las de muchos.

¿Dejó vía libre a los actores para construir sus personajes?

Sí. El reparto hay que hacerlo muy despacio y con mucha consciencia. Pero he tenido la suerte de haber contado con la colaboración de unos intérpretes que han llevado una pauta vital y profesional con la que me identifico por completo.

¿Deja un hueco para las emociones cuando se coloca detrás de la cámara?

Depende. Suelo adoptar una postura bastante fría. No me dejo llevar excesivamente por las emociones porque suele resultar muy peligroso. La emoción tiene que estar filtrada por esa mínima objetividad que te impide gustarte en exceso.

¿ Cassavetes se paseó por el plató de «Pretextos»?

Cassavetes se pasea por mi vida todos los días... y Woody Allen, Bergman, Jarmusch y Wong Kar-Wai. Son gente que tiene la virtud de seguir impactándome. Para mí, su cine es una forma maravillosa de hablar del ser humano.

«Pretextos»

«La película nace de mis tripas, de la necesidad de contar mi mundo. No el mundo que me ha enseñado la vida, sino el que a veces no ves porque está cercado»

SINCERIDAD

«El creador debe ser sincero y valiente. Si uno se parapeta, está copiando, no está contando. Hay que arriesgarse y ser uno mismo para que el público no se sienta engañado»

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