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Hacia el pleno del día 27

«La puerta del derecho a decidir se abrió en Lizarra-Garazi y el PNV pretende ahora limitarlo»

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Nekane Erauskin
Portavoz de Ezker Abertzalea

 Nekane Erauskin no desvela todavía cuál será el voto de Ezker Abertzalea al proyecto de ley de consulta, pero sí tiene claro que ni la hoja de ruta de Ibarretxe sirve para superar las bases del conflicto ni el derecho a decidir de Euskal Herria encaja en el actual marco que una y otra vez el PNV dice que va a respetar. Es necesario un nuevo marco democrático.

Iñaki IRIONDO

¿Qué va a hacer Ezker Abertzalea en el pleno del Parlamento de Gasteiz del viernes sobre el proyecto de ley de consulta?

La decisión está tomada y la daremos a conocer en los próximos días.

¿Antes del pleno?

En los próximos días.

¿En qué se han basado para definir su posición?

En todas las reflexiones que se han puesto encima de la mesa, tanto sobre el proyecto de ley en sí mismo y las preguntas, como sobre los antecedentes y las posibles consecuencias de cada opción de voto.

Tanto grupos parlamentarios de la oposición como alguno del Gobierno han dicho directamente que ustedes acatarían la orden que les diera ETA.

A quien en su día nos lanzó esa acusación directamente en un debate en televisión ya le respondí que nosotras no recibíamos órdenes, le exigí una rectificación y no volvió a hablar en esos términos. La decisión la ha tomado el grupo parlamentario en base a sus propias reflexiones y después de haber escuchado a muchos sectores de este pueblo, como hacemos con todos nuestros posicionamientos en el Parlamento.

Dice el lehendakari que no se imagina a ningún parlamentario de ningún grupo votando en contra de dar la palabra a la ciudadanía.

El PNV está gobernando muchos ayuntamientos de espaldas a la voluntad popular. El pasado 16 de junio se cumplió un año de la constitución de los ayuntamientos y en muchos de ellos una fuerza con representación -incluso siendo la más votada- se ha quedado fuera no por la voluntad popular sino por la imposición española, y el PNV no sólo no ha dado ningún paso para reparar esas situaciones sino que incluso se aprovecha de ellas. En ningún lugar de Europa ocurre algo similar.

Ibarretxe dice también que pase lo que pase el viernes o el 25 de octubre, la puerta del derecho a decidir se ha abierto y ya no hay quien la cierre. ¿Qué opinan al respecto?

La puerta del derecho a decidir y, sobre todo, la del sujeto político a la que atañe ese derecho se abrió con el Acuerdo de Lizarra-Garazi, que tenía un principio muy claro y que ha calado en este país: «Euskal Herriak du hitza eta erabakia». Está claro que el sujeto es Euskal Herria y el PNV, por su propia conveniencia partidista pretende limitar ese sujeto a la CAV sin hacer nada por superar el actual marco. Cuando la formulación Euskal Herria tiene la palabra y la decisión se quiso llevar a cabo en el transcurso de las conversaciones de Loiola, el PNV lo impidió de la mano del PSOE.

Pues ha sido precisamente un documento salido de esas conversaciones el que el lehendakari llevó como base de debate al presidente del Gobierno español.

Esa es una de las manipulaciones que Juan José Ibarretxe y el PNV están llevando a cabo en este proceso. En Loiola el PNV dijo no a la superación de la partición territorial y a que todas las opciones políticas, incluida la independentista, pudieran llevarse a cabo. Y esas son las dos bases de este conflicto y las dos cuestiones que hay que resolver para la superación del mismo. Sería interesante que algún día el PNV explicara a sus propias bases por qué se opuso a eso. Y después de decir no a las claves de la solución, saca unos papeles que no fueron aprobados y los lleva a la reunión con Zapatero y sólo para esa reunión, porque el lehendakari no ha vuelto a hablar de ello. Eso es una manipulación interesada y partidista.

Ha hablado de una de las manipulaciones. ¿Ven mas?

En toda la metodología que ha seguido el Gobierno de Lakua hay varias. Por ejemplo, una es la imagen de un lehendakari dispuesto al diálogo. Juan José Ibarretxe ha estado dispuesto al diálogo con Madrid. A Rodríguez Zapatero le ofrecía que en la hoja de ruta ``todas las casillas estaban vacías para rellenar'', mientras que a los agentes vascos nos ha presentado ya todas las casillas marcadas. Es un «lo tomas o lo dejas». Luego está la propia desfiguración del derecho a decidir.

¿A qué se refiere?

El derecho a decidir es una cosa muy seria para plantearla en términos partidistas. Una consulta de resolución del conflicto lo que necesita es justo lo contrario de lo que ha planteado Ibarretxe. Necesita una negociación entre todos los partidos, acuerdo y un recorrido nacional y democrático. Por otra parte, el derecho a decidir no se puede limitar a tres herrialdes -Araba, Bizkaia y Gipuzkoa- puesto que Nafarroa es parte del conflicto y, por lo tanto, es también parte de la solución y los navarros también tienen derecho a participar de esa solución.

Pero no pueden negar que Nafarroa escapa del ámbito institucional del lehendakari.

Pero no escapa del ámbito de decisión del PNV, que vuelve a dejar a Nafarroa fuera de sus planes como hace 30 años. Entonces vendieron el Estatuto de la partición como un paso hacia la independencia. El tiempo ha demostrado que ni ha servido para eso ni ha servido para la solución del conflicto. Tan sólo ha servido para los negocios del PNV como gestor de la CAV. Ahora pretende volver a reeditar el error de hace 30 años. Y para ello, además, cuenta con su apéndice en Nafarroa, que es NaBai, que también contribuye a desdibujar el verdadero fondo de este debate, equiparando el cambio que necesita Nafarroa con un mero cambio de gobierno, de sustitución de UPN.

¿Y cuál es la solución?

Lo que Euskal Herria necesita es un verdadero cambio de marco, del actual autonomista a uno sin exclusiones ni territoriales ni ideológicas. Un marco democrático que reconozca a Euskal Herria como sujeto de decisión y en el que la ciudadanía de todos los territorios pueda elegir cualquier proyecto político, incluido el independentista.

¿Creen que la hoja de ruta de Ibarretxe no va en ese camino?

La apuesta del PNV no va dirigida a superar el actual marco, no va dirigida hacia un verdadero cambio político, no va dirigida hacia la superación del conflicto. Esa hoja de ruta parte de este marco y se agota en este marco. El PNV dejó claro en Loiola y ha reafirmado después en los discursos de Urkullu que no pretende la superación del actual marco constitucional. Y el presidente del EBB añade además que si hay una prohibición de la consulta por parte del Tribunal Constitucional acatarán la legalidad. Esa prohibición demuestra quién es el que impone su voluntad al pueblo vasco, quién niega a Euskal Herria el derecho a decidir su futuro. Diga lo que diga Ibarretxe, el derecho a decidir de Euskal Herria no cabe en la legalidad y en la Constitución que el PNV dice que va a acatar. No hay futuro para Euskal Herria en este marco. Hay que cambiarlo por uno verdaderamente democrático.

Es usted muy crítica con el PNV.

Es que estamos viendo que el PNV y el PSOE, en el fondo, tienen un mismo esquema de búsqueda de mayor autogobierno para la CAV dentro de los límites constitucionales. De eso habla Iñigo Urkullu cuando hace mención a la necesidad de un «nuevo pacto de convivencia». Hoy escenifican una confrontación y el PNV envuelve su proyecto con un celofán abertzale para engordar su bolsa electoral, y luego intentará alcanzar un acuerdo con el PSOE para lograr una mera reforma del Estatuto de Gernika, que mantenga la partición territorial y cierre las puertas a la independencia, con el objetivo de mantener sus cotas de poder y sus negocios. Eso es lo que intentará el PNV, otra cosa es que lo consiga.

Pero, hoy por hoy, el PNV está en un discurso muy distinto.

En el reciente acto de «Think Gaur Euskadi 2020» el PNV dejó muy claro que no está dispuesto a superar la muralla constitucional. Con ese tipo de actos y propuestas se pretende escenificar nuevamente la posibilidad de una tercera vía entre el proyecto independentista y el proyecto de España. Una tercera vía que, a estas alturas, se ha demostrado inexistente. En estos últimos 30 años ha quedado claro, para cualquiera que quiera verlo, que el proyecto autonómico, del que el PNV es el máximo exponente, no posibilita la supervivencia y la construcción de Euskal Herria, no garantiza sus derechos y la de sus ciudadanos y ciudadanas. Actúa al contrario, aboca a este país a una asimilación lenta pero segura bajo el yugo de la Constitución española.

¿Qué opinan de la metodología de dos preguntas/principios que el lehendakari plantea en su proyecto de ley?

Ibarretxe está vendiendo como original algo que la ciudadanía de Euskal Herria ya ha asumido y que ya se ha planteado e incluso ensayado. No estamos en la fase de reclamar una metodología. La mayoría de la ciudadanía y agentes políticos hicieron suya la metodología que la izquierda abertzale presentó en el 2004 en el velódromo de Anoeta. Esa fase de definir la metodología ya la superamos, de un tiempo a esta parte estamos en la fase de definición del cambio político.

Desde instancias cercanas al Gobierno de Lakua se dice que esta es la misma metodología propuesta en Anoeta. ¿Están de acuerdo con eso?

Para empezar, la propuesta de Anoeta no se limitaba a la Comunidad Autonómica Vasca. Además se planteaba la puesta en marcha de dos mesas y en cada una de ellas deberían alcanzarse acuerdos. Y lo que se decidiera en la mesa de los agentes políticos, en un escenario sin limitaciones, es lo que después debería refrendar la ciudadanía de Euskal Herria.

También Ibarretxe habla de un diálogo sin exclusiones.

Una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. Por un lado, el punto de partida es la exclusión de una parte del territorio. Pero, además, estamos viendo que mientras por un lado se hacen discursos contra la ley de partidos, por otro el PNV apuesta por deslegitimar, arrinconar y silenciar a toda una opción política, por medio de la prohibición de sus actos políticos y, además, favorece el intento de desalojar de las instituciones al independentismo por medio de las llamadas «mociones éticas» que consensuaron con el PSOE. Además, hemos visto a la Ertzaintza reventar una rueda de prensa a tiros, les hemos visto poner la alfombra roja para que la Policía española o la Guardia Civil cierren sedes de partidos, hemos visto como ponían a jóvenes independentistas en manos de la Audiencia Nacional. Nuestro propio grupo parlamentario es víctima de las «medidas preventivas» por las que la presidencia del Parlamento, yendo más allá de los propios autos del Tribunal Supremo, nos retiene las subvenciones que nos deberían permitir trabajar en igualdad de condiciones que el resto de grupos parlamentarios.

Y yendo al contenido concreto de las preguntas...

Cuando Ibarretxe habla de «poner a ETA en su sitio» o habla de de «la violencia» creemos que detrás de esas palabras se esconde el objetivo perverso de intentar desfigurar las claves del conflicto político, de ocultar los parámetros reales y las raíces del mismo. Se esconde el objetivo de intentar reducir el conflicto político a un problema de convivencia entre vascos y de ocultar la violencia estructural que los estados español y francés mantienen contra Euskal Herria y sus ciudadanos y ciudadanas. No se puede hablar de «la violencia» y pretender olvidar que la represión del Estado español ha ocasionado la muerte de 420 personas. Ni se puede pasar de largo que ha habido más de 4.000 presos y presas políticas. Que han detenido a nada menos que 35.164 personas y que 7.070 han denunciado haber sido torturadas. Cuando se habla de «la violencia» no se pueden dejar de lado las ilegalizaciones de partidos, los cierres de medios de comunicación. Esto no es un problema de convivencia es un conflicto político. Y, por cierto, en todos los conflictos de estas características que se han resuelto en el mundo se han resuelto con las instancias gubernamentales hablando también con las organizaciones armadas implicadas y no con esas fórmulas del lehendakari de que la sociedad va a hacer imposibles no se sabe qué caminos. La verdad es que creemos y vemos con dolor que se está jugando con el ansia de paz del pueblo vasco por intereses partidistas, y la izquierda abertzale va a intentar evitar que se consume ese fraude.

¿A qué se refiere con esas palabras?

A que la izquierda abertzale ya dijo que no al fraude que pretendían PSOE y PNV durante el proceso de negociación, por responsabilidad política y por compromiso con Euskal Herria y con una solución democrática del conflicto. Y nos reafirmamos en ese compromiso. La izquierda abertzale no va a permitir que bajo la retórica y la apariencia de la defensa del derecho a decidir se imponga a este pueblo, al igual que hace treinta años, un nuevo fraude político, un nuevo ciclo autonómico, que perpetúe la actual situación de partición, negación y sometimiento y, por consiguiente, el conflicto político.

Todo esto hace pensar que van a votar ustedes que no. ¿Es así?

Comprendo el interés del periodista, pero he respondido ya en varias ruedas de prensa que tomamos nuestra decisión en función de múltiples reflexiones y que en su comunicación será el grupo quien marque los tiempos. Porque la pregunta importante no es qué va a hacer el grupo Ezker Abertzalea el viernes sino ¿qué cambio político necesita Euskal Herria?

Y cuál es su respuesta a esa pregunta .

Que Euskal Herria necesita un cambio político verdadero. Un cambio que pasa por la consecución de un acuerdo político entre todas las fuerzas políticas, sindicales y sociales de Euskal Herria, sin exclusiones territoriales o ideológicas en torno al establecimiento de un marco democrático. Marco que reconozca a Euskal Herria como sujeto de decisión, que supere la partición territorial y que en lo que al Estado español respecta, articule a Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa Garaia. Un marco que reconozca el derecho a decidir de la ciudadanía de dichos territorios sobre cualquier proyecto político, incluida la opción de la independencia. Esas son las bases de un cambio político real.

Son bases muy genéricas.

Bueno, la izquierda abertzale ya ha propuesto una formulación concreta que integra esas bases y que está recogida en su propuesta Marco Democrático para Euskal Herria y que ha sido transmitida a todos los agentes como base para un acuerdo político resolutivo. La propuesta consiste en una Autonomía a cuatro con derecho a decidir para Araba, Bizkaia y Nafarroa Garaia y una Autonomía Política con derecho a decidir para Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa, así como la posibilidad de crear instituciones nacionales que permitan garantizar todos los derechos a todos los ciudadanos y ciudadanas en toda Euskal Herria.

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