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TOUR | 14ª etapa

Freire hace valer el verde para añadirse una muesca

El corredor cántabro se adjudicó su primer triunfo en esta edición, al aprovechar que Mark Cavendish se había quedado cortado en el último puerto.

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Amaia U. LASAGABASTER | DONOSTIA

Entre escapadas, llegadas complicadas y jornadas montañosas, a los sprinters les ha costado hacerse hueco en este Tour. Pero una vez que lo han encontrado, han cogido carrerilla. La de ayer fue la sexta llegada masiva de la carrera, la tercera consecutiva, pese a que los 194 kilómetros entre Nîmes y Dignes les Bains presentaban una orografía más complicada.

Pero los Alpes están aquí y las posibilidades se agotan, así que los hombres rápidos no están por la labor de desperdiciarlas. Más aún cuando la presencia de un puerto -de 4ª, pero puerto a fin de cuentas- a apenas diez kilómetros de la meta multiplicaba las posibilidades de todos los velocistas que, jornada sí, jornada también, venían hincando la rodilla ante el poderío de Mark Cavendish. El británico es un misil, pero en cuanto la carretera se empina apenas supera la categoría de globero.

Efectivamente, ayer se quedó clavado en cuanto el pelotón comenzó a ascender la tachuela de L'Orme. Y su ausencia, ya en recta de meta, la aprovechó quizá no el más rápido, pero sí el más listo de sus rivales, Óscar Freire. No partió en la mejor posición, pero arrancando desde la segunda fila, tuvo fuerza suficiente para remontar y sumar primer triunfo en este Tour -también para Rabobank-, el cuarto en el total de sus participaciones, lo que, de paso, le acerca aún más a su principal objetivo, el maillot verde que tan a gusto está luciendo.

Hasta ese momento, la carrera había estado marcada por una fuga numerosa -una veintena de corredores representando a 16 equipos-, que fue menguando conforme transcurrieron los kilómetros hasta que José Iván Gutiérrez quedó sólo en cabeza. Pero el de Caisse d'Epargne, como sus compañeros de aventura, también acabó siendo cazado, a apenas diez kilómetros de meta. Era día de galgos.

A Italia

El panorama cambia por completo, con la disputa de la primera jornada alpina. Aunque la etapa reina será la del miércoles, la de hoy tampoco tiene desperdicio. La jornada, de 183 kilómetros, llevará a los corredores de Embrun a la estación de ski de Prato Nevoso y comprende las ascensiones al Agnello (FC con sus 2.744 metros) y al Colle del Morte (3ª), además de la ascensión final, inédita en el Tour.

OPORTUNIDAD

Cavendish es un misil en los sprints, pero desaparece en cuanto la carretera se empina, así que el resto de velocistas no quiso desperdiciar la oportunidad, con un pequeño puerto a sólo diez kilómetros de meta.

OBJETIVO

Óscar Freire logró su primer triunfo en este Tour -también para Rabobank- y el cuarto en el total de sus participaciones, lo que, de paso, le acercó aún más a su principal objetivo, el maillot verde.

«Empezaba a sentirme algo frustrado»

Su verdadero objetivo es el maillot verde, pero Óscar Freire reconoció ayer que «empezaba a sentirme algo frustrado» ante las continuas exhibiciones de Mark Cavendish, «así que ha supuesto un pequeño alivio. Es verdad que dije que no me importaba no ganar etapas si al final conseguía la clasificación de la regularidad, pero así es mejor». El cántabro, de todos modos, reconoce que «aún será muy difícil lograrlo».

Cadel Evans, por su parte, piensa ya en las decisivas etapas alpinas. Recuperado de sus heridas, confía en que no haga demasiado calor y en que «los aficionados no nos golpeen demasiado en la espalda». También en que sus rivales, sobre todo CSC, no tengan su mejor día, aunque reconoce que lo importante «es cómo lo haga yo. Está en mis manos, debo hacer mi carrera y no mirar demasiado a los demás».

Amets Txurruka, que ayer también probó suerte, aseguró por último encontrarse «bien. Espero poder dar guerra en los Alpes», deseó.

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