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Concierto de año nuevo de Viena, bajo la batuta de Daniel Barenboim

Para muchas familias a lo largo y ancho del mundo es ya una tradición dar la bienvenida al nuevo año al son de los ritmos de vals de la familia Strauss, que la Orquesta Filarmónica de Viena se encarga de llevar a los hogares de más de cincuenta países.

El día de año nuevo, a las 11:15 de la mañana, las cadenas de medio mundo retransmitirán, como cada año y tras más de medio siglo de tradición televisiva, el Concierto de Año Nuevo de Viena, en directo desde la Sala Dorada del Musikverein, sede de la Orquesta Filarmónica de Viena. Este año, además, se estrena un nuevo director al frente del que es el concierto clásico más popular del mundo: el argentino-israelí Daniel Barenboim, quien debutó hace 43 años como pianista junto a esta orquesta pero que, a pesar de ser uno de los directores más mediáticos del momento, nunca antes había tenido la oportunidad de dirigir un evento a menudo impredecible en cuanto a la elección de los directores. En cualquier caso, Barenboim se enfrentará a un programa casi monográfico en torno a Johann Strauss, con piezas tan conocidas como la «Annen-Polka», «Rosas desde el sur» o la obertura de «El Barón gitano». Sólo se intercalarán tres piezas que no son autoría de Strauss: el «Vals español» de Josef Hellmesberger -les gusta programar, como pasó con el francés George Petre el pasado año, temas que hagan referencia al origen del director invitado cada año, a pesar de que Barenboim es argentino-, el vals «Música de las esferas» de Josef Strauss y el cuarto movimiento de la «Sinfonía `El adiós» de Haydn, que pondrá un gracioso punto y final -en realidad siempre sigue un buen puñado de bises a la última pieza- a un concierto que este año será retransmitido por setenta cadenas de televisión y más de trescientas emisoras de radio, que harán llegar lo ritmos de vals a un público estimado en más de mil millones de personas en más de cincuenta países de todo el globo.

La trayectoria del Concierto de Año Nuevo de Viena se inició en los años más oscuros de la historia Europea del pasado siglo. En la Nochevieja de 1939, los miembros de la Orquesta Filarmónica de Viena se atrevieron con un acto de marcado carácter político, al programar un recital dedicado exclusivamente a la música de la familia Strauss, grandes símbolos nacionales de una Austria que había desaparecido del mapa a raíz de su anexión por la Alemania nacionalsocialista. Este `Concierto Especial' fue dirigido por el célebre Clemens Krauss, quien se encargaría del evento hasta su muerte en 1954 y quien configuraría el esquema de concierto que actualmente se sigue manteniendo y que tomó su nombre oficial en 1946. Desde el fallecimiento de Krauss, por el podio del Musikverein han pasado prácticamente todos los más grandes directores de la segunda mitad del siglo XX: nombres como Herbert von Karajan, Carlos Kleiber, Lorin Maazel, Zubin Mehta o Ricardo Mutti.

Conseguir entradas para presenciar el concierto en directo es toda una proeza: normalmente se agotan al primer día de salir a la venta, que suele ser el 2 de enero del año anterior. Estas entradas se revenden por Internet y se ha creado todo un pequeño negocio clandestino en torno a ellas. Pero si Viena le queda un poco lejos, siempre puede conformarse con comprar el CD del concierto, que también es una proeza, pero en este caso de las disográficas, que consiguen editar y distribuir la grabación en el plazo record de cinco días (quince en el caso del DVD). De hecho, y aunque el concierto aun no ha tenido lugar, el CD, producido este año por Decca, se puede comprar ya en la página web de la Orquesta Filarmónica de Viena.

Mikel CHAMIZO

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