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KULTURA 2009

A la búsqueda de nuevas recetas con las que romper las inercias

Nunca como en 2008 la cultura había llenado tantas portadas: a los escándalos causados por el desfalco del Guggenheim de Bilbo y las irregularidades en el proyecto del museo Balenciaga se ha sumado el extraño caso de Iruña Veleia. Y con la cueva de Praileaitz a la espera de una protección definitiva, todo hace vaticinar que en el nuevo año las aguas culturales seguirán movidas. La pregunta es cuándo se dejará de funcionar con viejas inercias.

La política del ¿por qué no te callas?

Carlos GIL Crítico teatral

En los últimos tiempos, los años teatrales se hacen eternos. La legislatura que acaba ha sido la menos fructífera, la que se ha instalado en la inercia y la desidia. Es un reflejo de lo que sucede en todo el ámbito cultural. Solamente se ha incrementado algo: el silencio cómplice. Hablar o escribir de la realidad teatral en su conjunto no está bien visto. Uno siente que en todas las organizaciones se ha instalado un credo único: ¿por qué no te callas? Y no nos callaremos. Lo que se lleva es decir que todo va bien. Y la verdad es que a unos pocos les va, no bien, sino muy bien. Están consolidados, reciben ayudas suficientes para mantener estructuras y no depender del mercado, se les protege en sus giras, los llevan de un sitio a otro como incrustados en las inexistentes políticas de difusión. Estos grupos, compañías, productoras y distribuidores viven en una burbuja y forman parte del discurso oficial, pero ¿y el resto? ¿O no hay más teatro y danza que lo que les gusta enseñar a la Dirección General? El año que termina deja la misma desilusión de siempre. No se han cumplido ninguna de las promesas sobre la Escuela Superior de Arte Dramático. El Observatorio Cultural es una maquinita de lanzar estadísticas purgadas para hacer propaganda de la Consejería de Lakua. Las acciones en el extranjero son una vergüenza escandalosa que roza lo punible. Si miramos a Nafarroa la apreciación entra en capítulos de autarquía desgarradora. Hay media docena de nombres que aparecen siempre, en todo. ¿Cómo se llama eso? Pero siguen las políticas de subvenciones y todos se conforman con las migajas que le corresponden y que les permite mantenerse en la agonía constante. Es una decisión compartida y consentida. Deben estar todos de acuerdo. Uno no quisiera aceptar sin más que el teatro vasco siga siendo «El Florido pensil». Es un gran pecado de desprecio a toda la historia de Tanttaka. Trapu Zaharra ha cumplido 25 años y se le ha homenajeado en Palencia, por si no lo sabían. En el teatro de calle se han estrenado en 2008 varias obras de gran interés, lo que no deja de ser paradójico. Nos parece una labor de sumo interés la que realiza Txalo traduciendo al euskara y poniendo en pie algunas de las obras del teatro comercial más importantes, como «Arte», aunque su ritmo de producción no deja tiempo a la calidad. Quedan muchas cosas por señalar: las ferias, los festivales, las programaciones, la formación, el futuro en una palabra. Está todo por hacer. Eso es lo bueno. Otra cosa es que se quiera hacer algo para afrontar los nuevos tiempos o se prefiera mandar a callar a los disidentes y cronificarse en esta mediocridad nefanda. Con mis mejores deseos.

El año en el que debiéramos reinventar nuestros festivales

Iratxe FRESNEDA Periodista y profesora de Comunicación audiovisual

Tenemos suerte y puede que no hayamos hecho las cosas tan mal, porque en Euskal Herria contamos con unos cuantos festivales que atraen las miradas del mundo. Pero algunos de ellos cojean desde hace años. El Zinemaldia donostiarra, a pesar de mantener el tipo en la primera división de los festivales de cine con un presupuesto «ajustado», aguanta; lo que no sabemos es hasta cuándo lo hará. Diferenciándose del resto en lo que a la venta de entradas se refiere (lo hacen muy bien y el público responde), sus gastos, en cambio, jamás se mantienen en lo presupuestado. Aun así ha sobrevivido a los tiempos en los que los festivales de cine, con sus correspondientes infraestructuras y subvenciones, florecían por doquier. Con Zinebi, las cosas son diferentes. Hace años que se vislumbra como un festival de dudoso rumbo y que ha perdido la capacidad de centrarse. El certamen bilbaíno asume las criticas de numerosos cinéfilos desencantados con el desbarajuste e incluso las de los advenedizos. No estaría mal repensar el festival, darle una tregua. Quizá no debiera dispersarse tanto para no crear confusión en torno a fechas y lugares, sería de agradecer un nuevo comité de selección, nuevas secciones... Evidentemente, no es una tarea sencilla, pero sí necesaria y deseable. Ante estos dos modelos bien distintos de festival, reluce otro, modesto, que concreta su propuesta y aglutina a su público con éxito: el Festival Fantástico y de Terror de Donostia. Al frente, alguien tan válido como José Luis Rebordinos, que ha conseguido hacer llegar hasta las calles el cine, un cine, en muchos casos, difícil de promocionar. La situación necesita de nuevas recetas, dilucidar si es oportuno o no sostener tantos festivales que, a veces, generan gastos desproporcionados a lo que ofrecen. Y aunque estemos de acuerdo en que los eventos en torno al séptimo arte mueven mucho dinero, no estaría mal algo de dinamismo e imaginación frente a las vacas flacas. A veces, menos es más.

Una sosegada crisis

Mikel CHAMIZO Periodista y crítico de música

El mundo de la música clásica raramente se ve sacudido por acontecimientos extraordinarios. Las temporadas de ópera y conciertos de todo el mundo siguen su curso año tras año, apostando tímidamente por la innovación o hundiéndose lentamente en la decadencia, con ocasionales revoluciones y estrellatos internos que apenas llegan a asomarse al conocimiento del público general. Dicho esto, para la música clásica el 2008 ha sido, como en el resto de ámbitos de la vida, el año de la crisis. Las orquestas, casas de ópera y festivales de todo el mundo han reportado una bajada generalizada del público, y los programadores de conciertos, en general, han apostado también por propuestas más conservadoras y económicamente seguras. Sólo hay que echar un vistazo a las programaciones de las orquestas estatales para comprobar en qué medida han regresado a ellas los llamados «40 principales» de la clásica: «Boleros» de Ravel, «Carmina Buranas» y similares, prácticamente desterrados en épocas de prosperidad. Aquí las noticias más destacables han sido el nombramiento de nuevos directores en la Sinfónica de Euskadi y, sobre todo, el anuncio de la dimisión de José Antonio Echenique al frente de la Quincena Musical. Tras treinta años al frente de un festival al que salvó de la ruina, institucionalizándolo y convirtiéndolo en lo que es hoy, Echenique dice haberse dado cuenta de que la Quincena debe evolucionar hacia algo más ambicioso. En el 2009 veremos si esos deseos empiezan a materializarse.

Discos y libros se defenderán ante el avance digital on-line

Pablo CABEZA Periodista

A casi todas las lumbreras tecnológicas les empuja un deseo irrefrenable (vanidad) de vaticinar sobre ciertos aspectos del futuro. Por ejemplo, uno de los que más suele jugar a los pronósticos es Bill Gates, quien no se cansa de equivocarse una y otra vez, pues si bien puede ser un empresario competente, de tecnología y comportamientos sociales ha demostrado no tener ni idea. Sin embargo, desde el otro lado de los sistemas operativos y de las máquinas, Apple no aventura, trabaja directamente en el futuro con cada aparato nuevo, artilugio o sistema operativo. Pero Apple es también uno de los mayores culpables (si cabe la sentencia) de la desastrosa tendencia de buena parte de la juventud a escuchar música con auriculares de baratija o a bajar música legal (según las leyes) en formato comprimido, lo que conduce a un resultado desalentador, pues los formatos de comprensión destructiva -mp3's o similares- sólo acarrean un empobrecimiento real del placer de la escucha, del hecho artístico, incluido el trabajo de los diseñadores y dibujantes.

Con todo, frente a esta mayoritaria tendencia del mercado también surgen tímidas contestaciones como el nuevo formato de audio CODE o el audio DVD, el preferido de Neil Young, un declarado enemigo del mp3 y derivados. Tendencias puristas sólo defendidas por veteranos. Así, CODE es el invento de T-Bonne Burnett e ingenieros, quienes han publicado en este formato el último disco de John Mellencamp, intentado que Elvis Costello y Neil Young se pasen a él. Toshiba, promotor del formato HD-DVD, perdió su lucha contra Blu-ray (Sony/Philips), así que Blu-ray se define como otro soporte de futuro tanto para la imagen en alta definición como posible fondo de almacenamiento de audio, pero nuevamente se habla de sugerencias para adultos, pues exige un desembolso monetario considerable. Su capacidad de almacenamiento, entre 25 GB y 50 GB, permitirá tener en un solo DVD toda la discografía de Dylan, los Stones y otros dioses de la historia, además, con imágenes.

No obstante, recordemos que una iniciativa de calidad como el SACD no aguantó ni un año en el mercado, porque los jóvenes y los precios lo enterraron con rapidez. La consultora Gartner sentenció la pasada semana que esta serán las últimas Navidades en las que las discográficas basen su negocio en la venta de cedés, pronosticando casi su desaparición inmediata. Sí, la banda ancha parece el camino (ni siquiera cualquier forma de DVD), pero ni el vinilo ha desaparecido ni el CD ni el DVD caerán con tanta facilidad.

En imagen, Blu-ray y la televisión de alta definición parecen tener un cierto futuro más allá de los actuales formatos de compresión, en audio, sin embargo, las nuevas tecnologías y propuestas Hi-Fi (High Fidelity) lo tienen crudo.

En lectura, el libro digital puede interesar a todas las partes. Se puede leer en el ordenador o en la televisión, pero lo más atractivo y sugerente será contar con un lector portátil. Es cómodo a la hora de leer, se pueden hacer correcciones y anotaciones en pantalla de forma muy cómoda. La luz del día no impide su lectura (como ocurre en los pc's portátiles) y pesa poco. Permite almacenar más de un libro, más de cien, doscientos... El resto dependerá del precio, de la imprevisible actitud del comprador ante aspectos como la pérdida de la portada, la posible ruptura por un descuido o fallo técnico, la decoración...

Más lejos del posible éxito se encuentra el audio libro, demasiado alejado del concepto sicológico de lo que es un libro, aunque con evidentes ventajas para personas con problemas de vista o quienes dispongan de poco tiempo, pues pueden ser escuchados en los habituales reproductores de mp3, entre otros. En realidad, audiolibro y libro electrónico (e-book) son primos hermanos, si no gemelos. De momento, todas las revistas que se adelantaron a su tiempo y apostaron por su salida en formato CD o DVD han fracasado. Así que tal parece, y dependiendo de la cultura de cada país, que a corto plazo las diferentes opciones de audio, imagen y lectura/es-cucha convivirán en sus desemejantes propuestas y que el cambio (que por lógica llegará) deberá esperar aún un buen número de años.

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