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Xabier Silveira Bertsolaria

Limpiar las calles

Ahora es cuando una pintada triplica su valor, ahora es cuando un cartel va a cumplir su función. Tan vascos que sois y ¿no sabéis cómo se hace para que entren cincuenta navarros en un seiscientos? ¿Que no? ¡A que sí!

La ausencia de empleo hace subir la audiencia televisiva que, a su vez, amplía las bocazas de quienes no sufren de crisis ni de sentido del ridículo. Es de sobra conocida mi afición a ver «Pásalo», la flamante tertulia que ETB emite hace ya unos cuantos años. Pues ayer también lo vi, la vi, los vi, y los escuché. No realizaré un resumen exhaustivo del programa, pero resulta llamativo que Paloma Zorrilla -la ultraderechista ésa- sea la única nota discordante del concierto socialista. Todos a una, todos menos una, se dan una y otra vez la razón mientras vitorean la política franquista de la Consejería de Interior. Incluso los contertulios que están en nomina del PNV se acurrucan en el sí, sí, sí, lo que tú digas . ¡Cómo disfruta el reportero más dicharachero de única expresión facial!

Ayer trataron el tema de la limpia de paredes. Pintadas y carteles, fotografías, aunque sean de actores. Limpiar. Hay que limpiar. El abanderado de la tolerancia, bolígrafo en vano, el señor Gorka Landaburu, defendía a ultranza la medida. Hay que limpiar las calles. De pintadas, que son amenazas; de carteles, que son enaltecimiento, decía el hombre que minutos después fanfarroneaba de haber conocido a Txiki.

Sociata y bocazas, obvió que Txiki fue asesinado en nombre de lo que él hoy defiende: España. Esa España que tanto adoran y tanto sufrimiento ha producido. Y sigue produciendo. Voy a ser un poco hijoputa, Landaburu, sólo un poco. ¿Te suena de algo la palabra «falange»? Pues Falange y Tradición amenaza de muerte con pintadas -¿no hay escolta para mí?- y tú, tan demócrata y tan de izquierdas, te callas la bocaza y te guardas el veneno para desahogar tu rencor y tu odio cebándote con lo de siempre, con la monserga de siempre, la del odio disfrazado de tolerancia. Odio que, por cierto, muchos tenemos. Que no se os olvide. Aunque ya puestos con el odio, es digno de mención el esfuerzo que estáis haciendo por cultivar una nueva generación de jóvenes vascos que se guíen por la estela de humo y cristales rotos que estáis dejando ahora. De estos lodos...

¿Pero qué es la Euskal Telebista de ahora si no el fiel reflejo de la calle? Ares-es y poco más. También están limpiando la tele. Hay que sanear, como en «El milagro de P. Tinto», hay que sanear, todos a la calle, a limpiarla.

Porque limpiar las calles sí que se están limpiando, pero no de carteles, ni de pintadas, que se han borrado sistemáticamente en el 97% de los pueblos, sino de derechos. Derechos básicos que en este país no se respetan. Y luego nos hablarán de Turquía, de Afganistán e incluso de Venezuela, cuando aquí ellos ejercen de Hitler, Franco y Mussolini al mismo tiempo. ¡Y van de sociatas! ¡Además de puta, hija de puta!

Ahora es cuando una pintada triplica su valor, ahora es cuando un cartel va a cumplir su función. Tan vascos que sois y ¿no sabéis cómo se hace para que entren cincuenta navarros en un seiscientos? ¿Que no? ¡A que sí!

¡La cagaste tía Paca!

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