GARA > Idatzia > Iritzia> Kolaborazioak

José Luis Herrero y Antton Azkargorta Profesores despedidos de la UPV

Pequeña historia universitaria

Los intentos de españolizar y estatalizar la universidad y la sociedad vasca están condenados al fracaso, pues se van a topar con la fuerte conciencia nacional existente

El 31 de marzo se cumple el 18 aniversario de nuestro despido de la UPV y el comienzo de la historia de la Pancarta. En esta ocasión hemos elegido hacer una pequeña y apretada síntesis de cerca de 40 años de historia universitaria tomando como referencia la de aquellos movimientos que desde el interior de la propia universidad han luchado en diferentes periodos por el cambio de sus estructuras desde planteamientos de justicia, igualdad y libertad. Son también apuntes personales alargados en el tiempo de nuestra experiencia universitaria como estudiantes, profesores y despedidos. Desde la segunda mitad de los años 60 hasta la primera mitad de los 80, poderosos movimientos de estudiantes y profesores protagonizaron la vida universitaria y política en el Estado español. Se trató de un acontecimiento relevante en la historia española contemporánea por su amplitud, duración e influencia social y se enmarcó en la lucha antifranquista y en los deseos de cambio del largo proceso de la llamada transición.

A pesar de sus diferencias y desfases temporales, ambos movimientos coincidieron en ejes reivindicativos comunes pues defendieron, a veces conjuntamente, la autoorganización propia y la reforma democrática de la universidad. Autonomía universitaria respecto al poder político del Estado, gestión democrática, libertades básicas, igualdad de oportunidades en el acceso a la enseñanza, desaparición de las cátedras vitalicias fueron lemas defendidos y peleados por aquellos universitarios. En el caso del movimiento de profesores liderados por los PNN (profesores no numerarios), la reivindicación del contrato laboral alcanzó un papel relevante pues, además de su demanda de estabilidad laboral, estaba vinculado a un cambio profundo del modelo universitario, pues atacaba al sistema funcionarial y a los privilegios de una élite universitaria atrincherada en sus privilegios.

Aquellos movimientos transcendían sus propios intereses corporativos o particulares y adquirían una dimensión ideológica-política unida a su oposición al régimen franquista y sus intentos de perpetuación en la transición, defendiendo un marco de ruptura democrática y de democracia social y política dentro y fuera de la universidad. Intentaron levantar un proyecto de transformación sociopolítica de orientación democrático-radical que en ocasiones se coloreó con tintes antiimperialistas y marcado acento socialista y anticapitalista. A nuestro entender, fueron auténticos sujetos políticos de la época, junto al movimiento obrero y las nacionalidades históricas. La universidad pública vasca participó de estos movimientos con sus especificidades propias. No hace falta decir que estuvieron condicionados por el contexto político represivo y los hechos políticos y sociales provenientes de su entorno exterior. En esas difíciles condiciones, hay que alabar el compromiso ético, político e intelectual de tantos estudiantes, profesores e intelectuales que dieron pleno sentido al concepto de universidad como lugar no sólo de adaptación a los cambios sociales, sino también de anticipación y apuesta por una sociedad mas libre e igualitaria.

El triunfo de la Reforma sobre la Ruptura puso punto final a este rico periodo de renovación universitaria. La LRU del Partido Socialista certificó su acabamiento. En la UPV, sin embargo, el movimiento prosiguió, tiñéndose las reivindicaciones clásicas con un tinte plenamente nacional. A los objetivos formulados anteriormente se les unieron los del profesorado propio y universidad nacional, popular y euskaldun. El punto culminante de la movilización universitaria se alcanzó a principios de la década de los 90, aunque sus efectos se prolongarían hasta el fin del milenio. A partir de entonces y en nuestra opinión, el movimiento universitario, concentrado ahora en un sector del estudiantado abertzale, tendría un carácter puntual y defensivo con episodios relevantes como la lucha contra las directrices de Bolonia.

Sabemos que en sus aspectos estructurales el marco universitario no se modifica sustancialmente si no se modifica el sistema económico y político con el que se relaciona. Así se siguen manteniendo jerarquías anteriores y aparecen nuevas estratificaciones, con la consiguiente división social del trabajo y reproducción de las desigualdades. La gestión universitaria se hace mas presidencialista y concentrada, y observamos un recorte de la democracia interna tanto a nivel formal como real. Las libertades básicas están en peligro y el control político sobre diversos sectores universitarios deviene agobiante. Se carece de autonomía respecto a los diversos poderes políticos y la dependencia universitaria con relación a los poderes económicos se ha incrementado notablemente debido a la progresiva mercantilización de la universidad y a la penetración en ella de la ideología neoliberal combinada con un fuerte autoritarismo político. Los estudiantes lo resumen en la tríada imposición, autoritarismo y represión. Lo que se muestra diferente respecto a periodos anteriores es el espíritu combativo de los universitarios. Notamos una desmovilización casi generalizada por la desaparición del movimiento de profesores, el aislamiento del movimiento estudiantil mas crítico y la ausencia de un proyecto transformador adecuado a las nuevas circunstancias. Ello sin demérito alguno del compromiso social desplegado desde el plano científico y cultural por ciertos universitarios y de la generosidad desarrollada por los estudiantes abertzales que intentan activar la vida universitaria en una situación política harto difícil.

De todas formas, somos optimistas de cara al próximo futuro. Creemos que hemos entrado en una nueva fase histórica por la crisis del sistema neoliberal. La tendencia a la mercantilización y cosificación de las relaciones universitarias se encontrará con el obstáculo de la crisis del modelo en el que se sustenta, lo que será fuente segura de graves contradicciones, con el consiguiente cambio de perspectivas de estudiantes y docentes. Además, los intentos de españolizar y estatalizar la universidad y la sociedad vasca están condenados al fracaso, pues se van a topar con la fuerte conciencia nacional existente. Todo ello puede crear nuevas condiciones para un cambio del ciclo universitario. Mientras tanto, pensamos que es tiempo de resistencia, de abrir trincheras para defender derechos y conquistas anteriores, de crear nuevos espacios universitarios al margen de los caducos oficiales, de actuar como guerrilleros para impulsar nuevas actividades y formas de pensar. A la espera activa de acontecimientos impulsores, en ello confiamos.

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo