GARA > Idatzia > Ekonomia

«La película es un homenaje a todas las víctimas del amianto, entre ellas ama»

p022_f0267x104.jpg

Juan Miguel Gutiérrez
Cineasta

Es un homenaje a su madre y a otras víctimas del amianto. Esta semana pasada se ha conocido una sentencia contra Uralita, a indemnizar con 4 millones a 45 vecinos de Cerdanyola del Vallès y Ripollet afectados por enfermedades derivadas del amianto. Como pasó en Orereta.

¿Cuándo falleció su madre?

Mi ama, Araceli Márquez, murió hacia el año 80. Creímos que era de cáncer de pulmón, así nos lo dijeron. Pero 30 años más tarde, me vino el hermano diciendo «¿sabes que la ama murió de un cáncer específico de mesotelioma pleural producido por el amianto?» Le pregunté dónde había amianto. Entonces vivíamos en Renteria a unos ocho metros de la fábrica Paisa de Renteria. Allí sí que trabajaban con amianto. Nuestra madre no trabajó allí, pero sí respiraba el aire que echaba el ventilador que teníamos en frente de nuestra casa. En el documental se puede ver una fotografía hecha desde el tejado de Paisa y la cercanía con la vivienda. Vivimos 10 años allí. Como el amianto tarda muchísimo en manifestarse, porque tiene un período de incubación de aproximadamente 10, 25 y 30 años, a nuestra madre se le manifestó 30 años después y murió de mesotelioma pleural por haber inhalado amianto.

¿Con cuántos años murió?

Con 60.

¿Por qué ese título de «La Plaza de la Música?

La fábrica Paisa se desmanteló en 1975 y el Ayuntamiento hizo un plaza muy agradable y simpática, y le puso de nombre Plaza de la Música. No sé exactamente el porqué. Lo que sí sabemos es que coincide con la ubicación exacta de esa fábricas que utilizaba el amianto sin prevención alguna ni para sus trabajadores ni para el exterior de la empresa.

¿Es un nombre bonito para un lugar que encierra una historia con tanto drama?

Sí, tanto drama... Sí. Es una reivindicación un tanto sentimental que aparece al final de la película: en vez de Plaza de la Música debería haber sido Plaza de las Víctimas del Amianto, con tantos nombres como mujeres y hombres cayeron allá, no sólo de trabajadores y trabajadoras, sino de vecinos.

¿Cómo se le ocurre hacer una película con la temática del amianto?

El cine que hago está ligado a mi experiencia concreta. Para mi, el saber que mi madre murió hace 30 años, y conocer hace algo más de seis meses que había muerto por culpa del amianto supuso un golpe emocional muy fuerte y profundo. No tenía ni idea de lo que era el amianto, ni de las propiedades malignas que tiene este polvo. Me dediqué a investigar y me he encontrado con un panorama increíble. No sólo en mi entorno, sino en Gipuzkoa, la cantidad de víctimas que hay... en todo el mundo. He descubierto para mi sorpresa algunas de las claves del capitalismo salvaje, que es capaz de prohibir el amianto y el polvo dañino para sus trabajadores del primer mundo, los que les votan a ellos, y exportárselo al tercer mundo con toda la inmoralidad y jeta.

¿Es un viaje desde su interior?

Sí. La película es un viaje desde el interior de mi corazón, que recibe un impacto. Voy ampliando los círculos. El primero, mi hermano Javi; luego, la vecina del barrio, luego los trabajadores de la fábrica de Renteria; luego el problema del amianto a nivel del Estado español; y se termina la excursión en las playas de la India, donde desguazan el paquebote France, que es el símbolo de lujo más desenfrenado. Es el símbolo de la muerte que se lleva a desguazar al tercer mundo, sin importarles el peligro que corran allí.

¿Qué les transmite a los familiares, a la gente que está trabajando o que estuvo en contacto con el amianto?

Lo primero, un homenaje a toda esta gente que ha fallecido y ha sido víctima del amianto, que somos muchos. Quiero, por otro lado, que no vuelva a pasar. Mi película tiene un aspecto informativo muy fuerte de qué es el amianto, dónde está, cómo se previene, etcétera, y a nivel jurídico y de prevención, dónde hay que moverse. Y, por otro lado, está esa solidaridad con las víctimas, que son mis héroes.

¿Está de acuerdo con crear un fondo de compensación?

Por supuesto. Que no sea una palabra, que sea una realidad., Que se nutra correctamente de los fondos que deben llegar. Se deben pringar la patronal, las mutuas y los servicios públicos de salud. Con lo que he tenido que investigar, me he dado cuenta que hay un mogollón de amianto en los edificios, en la industria. Creo que la prevención es esencial. El amianto es tan terrible que, si lo localizas con la enfermedad desarrollada, es imposible atajar. Hay que prevenir. Es necesario.

J. BASTERRA

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo