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El TAV, un medio para hacer de Iruñea una metrópoli que use a Nafarroa de almacén

El TAV no constituye un elemento aislado, sino que forma parte de un plan para habitar el territorio conforme a un nuevo modelo social basado en la gran ciudad, en la metrópoli, el espacio idóneo para que se desarrolle un capitalismo avanzado.

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Aritz INTXUSTA

Dentro de la Ekoeskola, que imparte Ekolgistak Martxan en Zabaldi, se organizó una charla sobre el nuevo modelo de vida al que está siendo dirigida Nafarroa, con una Iruñerria agigantada hasta desdibujarse por completo y el mundo rural industrializado y plegado a los intereses de la gran urbe. Algo que acabará por romper los modos de vida tradicionales de los navarros.

Luis Iriarte, de AHT Gelditu! Elkarlana, se encargó de trasladar y concienciar a los vecinos de Iruñea de qué modelo de ciudad se está trazando desde el Gobierno de UPN. El activista explicó que el Tren de Alta Velocidad no es sino un engranaje más de un proyecto de «metropolización» de Nafarroa. La metropolización, la evolución hacia grandes urbes, va en camino al establecimiento de una sociedad donde todo, absolutamente todo, tiene un valor mercantil: la sociedad ideal para que medre un capitalismo más voraz aún que el que conocemos.

El trazado del TAV, sin paradas, no sólo está diseñado como una nueva vía de comunicación de Iruñea con el resto del mundo, sino también como medio para obligar a la población rural a sumarse a la masa de la gran urbe en la que se convertirá la capital navarra. Además, «el TAV, por su alto precio, está llamado a ser una especie de metro que conectará la macrourbe de Iruñea sólo con otras semejantes. Un transporte de lujo, por su elevado precio, y accesible sólo para los ejecutivos», apuntó Iriarte.

El proceso de metropolización de Iruñea consta de varias fases, o caras, que ya se han manifestado, a juicio de EHT Gelditu! Elkarlana. La primera de ellas es la expansión urbana, la construcción desproporcionada de nuevos barrios. En este sentido, Iriarte recordó que un tercio de la actual Iruñerria se ha construido en los últimos 15 años. Y aún quedan otras 70.000 nuevas viviendas proyectadas.

Esta expansión va acompañada por una «especialización de las zonas». Los barrios que antes eran casi autosuficientes, con tiendas, bares y fábricas, comienzan a dedicarse a una sola actividad: barrios dormitorio, zonas de ocio, zonas de compras, polígonos industriales... Mientras, el centro de la ciudad va tomando forma de gran hipermercado al aire libre y un museo capaz de captar el mayor número de turistas posibles, pero carente de vida propia. «La nueva ciudad rompe la autonomía de los barrios e implica la muerte de la calle. En consecuencia, facilita que se pudran poco a poco los lazos comunitarios», alertó Iriarte.

El mundo rural, un mero siervo

Desde AHT Gelditu! Elkarlana se advirtió que esta transformación de Iruñea, en la que se enmarca el proyecto del TAV, acabará por corroer el tejido rural de Nafarroa, que se ve obligado a plegarse a los intereses de la gran ciudad, verdadero y único motor del territorio. En este sentido, las producciones agrícolas y ganaderas necesitan industrializarse para abastecer a la macrourbe. Iriarte puso como ejemplo de este proceso el proyecto del Canal de Navarra. Del mismo modo, los pueblos están obligados a poner sus recursos a disposición de la capital, como ya ocurre con las nuevas canteras que posibilitan su continuo crecimiento.

 

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