GARA > Idatzia > Iritzia> De reojo

Raimundo Fitero

En la prórroga

El espectáculo político-judicial no ha terminado. Algunos tertulianos y conductores de tertulias mostraron al conocerse la decisión del TC su cabreo de una manera desaforada. Veo7 sacó todas sus patitas más extremistas. Se dijeron cosas de tal calibre que si fuera al revés, habría ya informe de la GC para intentar hacer alguna nueva pirueta descalificante para conseguir la ilegalización post sentencia. Se ganó en la prórroga, pero que la satisfacción de esta sentencia no nos haga olvidar el bochorno antidemocrático que se ha vivido. Uno siente casi como una libertad condicional otorgada.

Lo que debería suceder ahora, si esto fuese una situación normal y democrática, es que muchos deberían dimitir inmediatamente. En todos los rangos y jerarquías, pero lo que más sorprende es la actitud absolutamente fanática de algunos conductores de programas de radio estatal que hasta antes de ayer insultaban descaradamente a Bildu y todo lo que ello suponía. Hoy callan, se esconden, pero deberían ser puestos en la calle. Y al señor Bono, deberían nombrarle Jefe Provincial del Movimiento de sus fincas sospechosas. En otros entes públicos de radio y televisión han mantenido una postura más liviana, pero muy tendenciosa también. Y es que todos han vivido en una contradicción esta farsa. No sabían si debían seguir a unos o a otros. Si oían a Antonio Basagoiti, se les subía el pavo, pero después aparecía Paco López y no entendía muy claro dónde se debían posicionar. Es lo que se conoce en términos de patología política el síndrome Urkullu.

Dicen que la campaña electoral de Bildu está hecha. Ni hablar. Hay un impacto. Nada más. Ni victimismo ni euforia. Hay que trabajar. Es la hora de la verdad. No dejarse pisar, ni permitir descalificaciones ni criminalizaciones totalitarias. Ni un paso atrás. Los medios de comunicación están al servicio de quién están. No hay que esperar más cobertura que la contra-campaña. Hay que trabajarse voto a voto, con esta libertad condicionada en la que estamos. El nerviosismo manifiesto, los insultos y las locuras de los «verdaderos españoles», son el máximo aval para entender que este camino parece el bueno.

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo