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Fede de los Ríos

Como las matrioskas

Lo que un día está arriba al día siguiente se encuentra abajo. Un día eres terrorista, al siguiente, si ganas, héroe de la patria. Hoy en la cárcel, mañana presidente del gobierno. Y viceversa

Me encontraba camino del trabajo cuando al encender la radio una voz, ya familiar en el dial, anuncia que «la situación de Bildu y su unión con Aralar para las elecciones del 20-N es similar a las muñecas rusas», y advierte que «cuando se abre la última cajita lo que sale es el hacha y la serpiente». Recuerdo con horror, en ese preciso momento, que soy poseedor de una de esas matrioskas, lo que quizás me convierta, de hecho, si no en miembro de banda armada, al menos en apologeta del terrorismo. Inconsciente de mí, la coloqué sobre un mueble ubicado en el recibidor, frente a la puerta. Ahora entiendo la extrañeza en las caras de la última pareja de testigos de un tal Jehová que gentilmente llamaron a mi puerta a las 9:00 de la mañana del sábado pasado. Pensé erróneamente que era debido a mi fétido aliento mañanero o a la visión de mi maltratado cuerpo en calzoncillos y camiseta de tirantes. No, era la visión de la pérfida y muda pero vigilante matrioska lo que provocó su alerta. El huevo de la serpiente (y del hacha) los puso en guardia. No me dejaron ni la revista «Atalaya». La próxima pareja que me visite en la madrugada temo sea de la Guardia Civil

Pensé y repensé durante el viaje hacia el trabajo y caí en la cuenta de no recordar haber abierto la multiembarazada matrioska, y me vino a la memoria una película que impactó en mis años mozos «La invasión de los ladrones de cuerpos». Durante la noche, cuando el sueño se ha adueñado de nuestra voluntad, la serpiente ayudada del hacha abre su caparazón y se desliza silenciosamente hasta introducirse dentro de nosotros. Como la tenia denominada solitaria, pero con más maldad más intrínseca.

Comenté lo oído en el trabajo y un compañero tranquilizó mis temores. La que hablaba en la radio era Maite Pagazaurtundua, me dijo, presidenta de una asociación de las denominadas de víctimas del terrorismo y, filóloga como era, gustaba del uso de la metáfora para ilustrar sus discursos. Me enseñó declaraciones anteriores: «el mundo de Bildu» (sic) va a ser controlado por «la vieja-nueva Batasuna» (sic) y lo que pretenden es «domesticarnos a todos para que vayamos aceptando pulpo como animal de compañía (sic), o sea, los que hoy son terroristas mañana puede que no lo sean». Y de ello tiene experiencia, -dijo mi compañero de trabajo-, pues su difunto hermano, asesinado a tiros en un bar, pasó de ser militante de la organización ETA político militar o terrorista, según quien tenga el poder de definir en ese momento, a víctima. Incluso la misma María Teresa empezó formando parte del entorno de ETA político-militar militando en EIA, pasando a ser víctima del terrorismo por ser hermana del difunto.

¡Qué curiosa es la Historia! Ya lo explicaba un tal Hegel, es cosa de la dialéctica y de la lucha de los contrarios. Lo que un día está arriba al día siguiente se encuentra abajo. Un día eres terrorista, al siguiente, si ganas, héroe de la patria. Hoy en la cárcel, mañana presidente del gobierno. Y viceversa.

Mejor rellenita Matrioska que resentida Barbi destilando pus a cada paso. Metafóricamente hablando, claro está.

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