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Entre los diez primeros

Esto sí que va en serio

Los rojiblancos tienen paciencia en la primera mitad y apuntillan en la segunda con un gran Llorente.

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ATHLETIC 3

ATLÉTICO 0

Joseba VIVANCO

Este Athletic enamora. Sabe a lo que juega y tiene paciencia para ello. Sabe esperar y por lo que se está viendo, sabe rematar. Y de lo que no cabe duda es de que le podrá ir mejor o peor a lo largo de los noventa minutos, pero esta temporada parece que nadie se va a aburrir en San Mamés. Trabajada y enorme victoria la de anoche, en un partido de los que hacen afición y una Catedral volcada con un equipo con el que se sigue frotando los ojos por lo irreconocible que parece. Pero sí, es el Athletic.

Los de Manzano salieron al partido con la idea de presionar arriba, con una línea encabezada por Falcao y secundada por Arda y Diego y hasta Reyes, que trataban de frenar la salida del balón desde la zaga local. Ello no impidió que el Athletic apostara por su juego habitual, lejos de la ya empolvada salida en tromba sobre la meta rival, en favor de un control de la pelota con paciencia y tiento. A los pocos minutos logró asomarse de la cueva en la que el Atlético le quería recluir y fue ganando metros hacia Courtais. En una de esas jugadas, nuevo penalti que el trencilla de turno le escamoteó al Ahletic, esta vez un empujón por detrás a Susaeta cuando se disponía a rematar delante del portero belga.

Nueva injusticia que San Mamés protestó y Llorente casi atemperó con un disparo a gol que no cogió puerta. Sin embargo, el Athletic insistía demasiado, o lo que le dejaban, por el centro, y nada por las bandas. En ese intercambio de contras en que entró el partido, la tuvo inmejorable Falcao, pero Iraizoz volvió a sacar la mano y callar a mucha prensa deportiva. Como diría Fabio Capello, «mi portero está ahí para hacer una parada por partido».

Dominio sin pegada

Animaba San Mamés sabiendo la importancia del triunfo y se rebelaba contra el desacierto arbitral de la noche, mientras el Atlético aprovechaba una nueva contra para que Filipe Luis cruzara en exceso el balón ante Gorka. Segundo y último aviso de los colchoneros.

Muniain estaba desaparecido y si lo intentaba no le salía, De Marcos corría sin demasiada cabeza, Susaeta no estaba acertado, Llorente al menos lo intentaba... y nueva lesión, esta vez de Amorebieta, al cuarto de hora. Pero aún así, este Athletic no se resiste a mandar en el juego y fue imponiéndose, llegando, entrando por banda, forzando saques de esquina, la tuvo Llorente en un gran disparo que se fue alto por los pelos... mientras el Atlético parecía desvanecerse y fiarlo todo a la movilidad de Falcao o a algún error en la salida de balón de la zaga bilbaina.

El partido se estancó durante minutos, tanto que Bielsa puso a calentar a Toquero, Ibai y Herrera a la media hora. El Athletic dominaba, pero le costaba profundizar y sólo las intencionadas penetraciones del joven Aurtenetxe con la complicidad de Muniain desbordaban a la zaga visitante, pero sin premio final. O una aplaudida subida de San José en la que De Marcos se encontró con el balón y le faltó picardía para superar a Courtais en su salida. Pero los de Bielsa, erre que erre, a lo suyo, control del balón, movilidad, pero pegados con el gol y más cuando la rodilla izquierda de Llorente dio el susto de la noche. Pero no fue el `9' sino Javi Martínez quien en una jugada forzó y se resintió en el abductor de su pierna derecha. Tanto que a la vuelta de los vestuarios tuvo que dejar su puesto a Ander Herrera, un gran Herrera que con cada vez más minutos viene pidiendo a gritos sitio en el once inicial de Bielsa.

Pegada y dominio

Lejos de sentir el golpe de tanta lesión, los del Botxo siguieron en sus trece, con gran ocasión de Susaeta y consiguiente fallo ante portería. La oportunidad les animó y el Athletic empezó a hilvanar mucho mejor que en la primera mitad, metiendo una marcha al juego, acumulando hombres en cada ataque, siendo solidario con el compañero que perdía el sitio... Pero seguía costando.

Los bilbainos arriesgaban, pero no cabía otra. Los madrileños parecían saberlo y que también un fallo en la medular rojiblanca podría darles los tres puntos.

Pero este Athletic sólo sabe jugar a ganar. La palabra especular no entra en su nuevo diccionario. Y tuvo su justo premio. Doble premio. Porque fue Llorente el que en un balón de fortuna que le llegó a Susaeta, recibió de éste el pase atrás y allí dribló, le dio de puntera y tras tocar en un defensa entró mansamente. San Mamés se agrandó.

Y San Mamés tocó el cielo cuando apenas dos minutos después, un magistral San José robó el balón en su campo, cedió a De Marcos, éste abrió a Toquero y golpeo de libro al área para que Fernando emergiera por alto y remachara de cabeza. Golazo de pizarra. Golazo made in Athletic, del de Bielsa y del de toda la vida.

Pero como en Buggs Bunny, anoche era el no se vayan todavía que aún hay más. Bajo una pertinaz lluvia y una Catedral entregada, el fútbol iba a recompensar no sólo al Athletic sino a Gaizka Toquero. Saque de falta desde la banda y el `lehendakari' rojiblanco peinaba a la red. Éxtasis. Delirio. Bufandas al viento. Y los de Bielsa subidos en ellas. Tronaba San Mamés.

Restaban quince minutos y los rojiblancos supieron nadar entre tanta lluvia y guardar la ropa, además de conseguir mantener esta campaña su portería a cero, con una gran defensa. Pero tampoco los de Bielsa se dieron por satisfechos y no dudaron en ir a por el cuarto. No hubiera sido demasiado, hubiera sido redondo. Como redondo le va todo a este Athletic que duerme arriba en la tabla.

 

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