GARA > Idatzia > Kultura

ensayo

Pausa de sororidad

p043_f02.jpg

Iñaki URDANIBIA

Sucede a menudo que en las parejas de escritores, artistas, filósofos, etc. uno de los componentes queda ensombrecido por el otro, generalmente son las otras quienes quedan reducidas al papel de seguidoras, secretarias, segundonas. La escritora de la que se ocupa este comentario podría ser tomada como ejemplo de ello: Siri Hustvedt es la madre de la cantante y actriz Sophie Auster, el padre de esta es Paul Auster. Pues bien, si el autor de “Trilogía de Nueva York” suena a cualquier aficionado a la literatura, el nombre de Siri Hustvedt pasa como inadvertido, a pesar de que méritos no le faltan para ser alzada al conjunto de las grandes escritoras, críticas de arte y literatura y ensayistas, pues a todo ello se ha dedicado la señora y con indudable brillo y sagacidad.

Varias son las constantes en las obras de Siri Hustvedt: por una parte, su amor al arte, acercándose con una hipersensibilidad en el que hace jugar un papel clave a la subjetividad cambiante que provoca que los cuadros o las lecturas sean vistos, leídos, o vueltos a ver o leer con otra óptica más cargada de experiencias. Esta sensibilidad singular se deja ver en sus análisis críticos al igual que en los personajes de sus obras narrativas, sin olvidar en su auto-análisis que nos entregó el año pasado sobre ciertas dolencias que padeció y que valió los elogios de neurocientíficos tan sonados como Oliver Sack. No sería completa la lista de constantes del quehacer de la autora si no señalásemos la importancia que otorga a su condición de mujer... por la senda de Lilith.

En la novela recién publicada se puede ver en acto todo lo que acabo de mencionar. En un matrimonio aparentemente bien avenido que ya va por la treintena de años, con una hija, Daisy, que comienza a despuntar como actriz, de pronto el marido Boris anuncia una pausa a su mujer, Mia. Tal pausa se traduce en que en su trabajo hay una compañera que le vuelve loquito. En tal tesitura a la mujer se le va la pinza, por lo que es ingresada en una clínica de la que sale al poco tiempo, ya que su enfermedad ha sido una reacción psicótica pasajera. En tal situación de perplejidad, Mia vuelve a la ciudad de su infancia y allá establece lazos con su octogenaria madre y con las marchosas amigas de esta, los Cisnes.

No quedan ahí sus relaciones, pues trata con sus vecinos y pone en marcha un taller de escritura con unas jovencitas; entre mujeres, la sombra de los poderosos padre, padrone, padreterno ausente. Todo este entrelazamiento de circunstancias va a provocar en Mia una serie de reflexiones sobre su condición de fémina, plagadas de lúcidas referencias biológicas, etológicas, psicológicas y antropológicas...

Siri Hustvedt se nos presenta en plena forma y con un fino humor que combina con un suave erotismo nos hace avanzar por los vericuetos existenciales de Mia, quizá su alter ego. Constatable resulta, por otra parte, que la escritora de Minnesota no se repite, lo que anuncia que su imaginación fluye en inspiración libre.

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo