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Bixente podra realizar su sueño de abrir la boca para comer normalmente

La aplicación de tecnología del mundo de la aeronáutica a la esfera medica se verá concretada este próximo mes en la clínica Saint Etienne de Baiona. Y el beneficiado será Bixente Palacio, un joven de la capital labortana que parece el síndrome de Nager.

Ainize BUTRON

Bixente Palacio lleva veinte años de operación en operación tratando de recuperar el uso de su mandíbula. Nació en Baiona con el síndrome de Nager, enfermedad genética muy infrecuente, que se caracteriza por una casi total inexistencia de la mandíbula inferior.

A los catorce meses sufrió una primera intervención quirúrgica que le permitió abrir la boca lo suficiente para hablar, a la que se han ido sumando otras veinte en un hospital de Lille donde existía el único medico especialista capaz de intervenir en este tipo de casos (se calcula que en toda Europa apenas hay unos 70 afectados). Para Bixente y sus padres, Arlette y Georges, han sido veinte años de lucha continua que esperan que tendrá final feliz con una última operación en la clínica Saint Etienne de Baiona a finales del próximo mes. Y que Bixente podrá comer, al fin, «una buena loncha de jamón».

Cuando Bixente cumplió dieciocho años, decidieron dejar el tratamiento ya que en Lille no veían salidas. En la misma época se mudaron a otro barrio de Baiona. «Un vecino nos habló de un especialista de Baiona. Fue pura casualidad. Si no nos hubiéramos mudado, igual nunca hubiésemos sabido que existía», indica Arlette.

Encuentro entre medicina e ingeniería

En contacto con las últimas innovaciones médicas en Estados Unidos, este cirujano, que por razones «deontológicas y de secreto médico» ha declinado divulgar su nombre, ha tratado de encontrar la mejor solución para el joven baionarra. Se puso en contacto con ingenieros estadounidenses especializados en temas de biología para investigar juntos una solución consistente en realizar una prótesis de mandíbula, desde la base del cráneo, adaptada a la anatomía de Bixente.

Con un software especial, el cirujano dibujo en directo la prótesis en su ordenador basandose en la morfología del joven. A partir de ello, los ingenieros crearan la prótesis en titanio. La operación tiene dos objetivos. El primero es funcional, ya que Bixente no puede abrir la boca, y el segundo estético, ya que también permitirá impulsar la mandíbula del joven hacia adelante y cambiar su aspecto actual.

Será la primera vez que se realiza este tipo de operación en Europa. Lo novedoso no es tanto el material utilizado para la intervención, sino la técnica. «En vez de usar una prótesis común, vamos a construir una totalmente conforme a la anatomía y a la fisiología del paciente», explica el cirujano.

«Toda la cirugía y los cortes de hueso están realizados primero con el ordenador a partir de un escaner el paciente», prosigue el medico de Baiona. «Conseguimos simularlo con un software muy exhaustivo. Y mediante la cirugía se adaptan de manera precisa unas piezas que se encajan en el hueso subyacente».

En Estados Unidos, existe un espacio de investigación que conecta la medicina y la ingeniería. De ahí ha surgido esta tecnología avanzada. «Todo ello gracias a inversiones financieras importantes de las universidades y laboratorios de investigación, que no hay en Europa», precisa el cirujano.

Los familiares explicaron, por su parte, que será una intervención quirúrgica «extremadamente compleja», con el agravante de que el joven ya lleva más de 20 operaciones a cuestas. «Bixente tiene una fusión completa entre la mandíbula y el cráneo. Esta todo junto. Habrá que cortar, quitar el trozo y adaptar una prótesis desde el cráneo hasta la mandíbula». Una vez esta primera operación esté realizada, gracias a intervenciones más pequeñas, se le instalarán a Bixente los implantes y los dientes.

Movimiento de solidaridad en torno al joven

El caso de Bixente Palacio ha generado un movimiento de solidaridad en torno a toda a familia. En cuanto se presentó la oportunidad de esta nueva operación, un grupo de veinte amigos crearon en el mes de abril del año pasado la asociación Bixenterekin. El objetivo era recaudar fondos para pagar los 100.000 euros que cuesta la intervención, según detalla la familia. En un año, gracias a la solidaridad y la organización de actividades han conseguido 20.000 euros, y la asociación cuenta hoy en día con 200 afiliados. Esperan conseguir otros fondos como subvenciones y donaciones de empresas privadas. Pero calculan que les faltarán aún unos 60.000 euros.

Por su parte, el cirujano encargado subraya que la intervención la practica por una razón «humanitaria». «Nos hemos arreglado con los ingenieros para que esta operación sirva de ejemplo, y que no tenga una tarifa al estilo americano, con un coste muy elevado», indica. A.B.

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