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Tres días de duelo despiden en Argentina al cineasta Leonardo Favio

Para escribir su «Cuarteto para cuerdas nº1» (1951) tuvo que marcharse al desierto de Arizona durante varios meses, en una especie de terapia que le alejara de las influencias musicales de la época. Y una vez alcanzada esa libertad creativa no volvió a ceder un ápice de ella.

GARA | BUENOS AIRES

Cientos de admiradores asistieron ayer en el Congreso de Buenos Aires al velatorio de Leonardo Flavio, considerado uno de los mejores cineastas argentinos, por quien el Gobierno de Cristina Fernández ha decretado tres días de luto nacional. Coronas, mensajes de aliento y fragmentos de algunas de sus canciones más conocidas como «Fuiste mía un verano» o «Ella ya me olvidó», llegaron al Salón de los Pasos Perdidos del Congreso donde amigos y admiradores rindieron tributo al director de «Nazareno Cruz y el Lobo», fallecido el martes en Buenos Aires a los 74 años.

Declarado hace dos años por el Gobierno como «embajador de la cultura argentina», ha dejado un legado no solo de películas de vanguardia sino también una carrera como cantautor y una reconocida militancia en el peronismo. Favio nació el 28 de mayo de 1938 en la provincia de Mendoza (oeste) y saltó a la fama por sus baladas, con éxitos como «Fuiste mía un verano» (1968). También destacó por su militancia en el Partido Justicialista (peronismo), compromiso por el cual, tras el golpe de Estado de 1976, debió exiliarse y se estableció en Colombia.

Regresó a Argentina en 1987, cuando retomó su carrera con «Gatica, El Mono», estrenada en 1993, y cuyo actor protagonista, Edgardo Nieva, recordó ayer a Favio como «un artista extraordinario» y un «animal de cine» que rechazó ir a Hollywood porque prefería contar historias de su país. «Era un militante de la vida y era un militante peronista».

Entre 1996 y 1999, dirigió el documental «Perón, sinfonía del sentimiento», sobre la historia del peronismo y la vida del tres veces expresidente argentino Juan Domingo Perón (1895-1974). Coscia destacó que el realizador «ha metaforizado las etapas del peronismo, de manera intuitiva» y que «nunca perdió conciencia de clase, ni el ser popular».

Su última película, «Aniceto», estrenada en 2008, es una nueva versión de su cinta «El romance del Aniceto y la Francisca» (1967). «Me muero de dolor. Creo que no quiero hacer más cine», dijo la actriz Graciela Borges, quien trabajó bajo sus órdenes en «El dependiente». «Me crié cantando las canciones de él y luego descubrí su cine. Lo que más siento y lamento de esta pérdida es él como persona, su autenticidad y sinceridad», dijo por su parte el actor Ricardo Darín.

La directora Paula de Luque sostuvo que «Favio es el gran maestro del cine de alta calidad, pero además de un cine popular para todo el mundo».

«Y eso tenía que ver con su militancia por la causa popular. Los directores nos quedamos un poco huérfanos», señaló la realizadora.

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