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OBITUARIO | LOURDES OLANGUA

El adiós a una pionera del rock and roll

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Pablo CABEZA | BILBO

El sábado amaneció con el cielo plúmbeo, pero su color cambió a negruzco cuando de amigo en amigo, de músico en músico... se conocía que Lourdes Olangua, Lu entre sus cercanos y escena musical, había fallecido. Se despidió en su casa, rodeada de amigos, no tenía familia directa, y fue cuidada hasta su última melodía por unos y por otros, en turnos solidarios repletos de cariño. Luchó contra un tumor durante dos años largos y hasta que pudo -otoño del año pasado-, viviendo el rock and roll. El domingo se esparcieron sus cenizas en el mar Cantábrico, en un punto del paseo de Zarautz a Getaria. Previamente, en la Plaza de la Música, unos bertsos en directo recordaron su figura y dos canciones de Joey Ramone, grabadas, unieron almas.

Si la mañana pintó el cielo de grises y negros, la tarde aún fue peor, de temporal, pero ninguna circunstancia evitó que el acto y la caminata de apoyo, de unos hacia otros y de todos hacia Lu, fuera sorprendente por la cantidad de amigos que se reunieron, cientos y cientos llegados de toda Euskal Herria. Aquello fue como un multitudinario concierto de hace 25 años con O.K. Korral de protagonistas.

«Tengo una cosa / para poner en los pies / una suela muy ancha para pegar más saltos / Mis zapatos /son para bailar / nunca están quietos / nunca se cansan rápidos, muy rápidos / para pegar patadas / muy ligeros / para escapar». «Nere zapatuak», una de las canciones del primer disco de O.K. Korral recoge con acierto la filosofía musical de Lu y la banda, incluso invita a la ensoñación posterior al deceso. Con el grupo destacó por ser una de las primeras cantantes con una amplia cultura del rock and roll (no hablamos de rock), probablemente la única al otro lado del micro. Sobresalía por su desparpajo escénico, por su transgresión estética ante un público y una sociedad mojigata. «O.K. Korral» se publicaba en 1986 bajo el sello Oihuka/Elkar.

El 8 de marzo de 1989, aparecía «Beti gogor. Beti mozkor» (Elkar), otra declaración de carácter. Las fechas indican que el cuarteto peleaba en las plazas y fiestas por un hueco frente al empuje del rock radikal vasko. La tarea era compleja, pero el grupo consiguió su puesto a codazos, sus privilegios, pudiendo ofrecer muchas noches de fiesta rockera. Lu deslumbraba con su presencia desde el centro, siempre seductora, coqueta, y Dani Ulacia, su atento amigo hasta el final, guitarreando al viejo estilo, como un rocker. Grandes y felices noches.

Tras la disolución de la banda, los caminos se dividieron amigablemente. Lu estuvo una época con Las Lagartas, junto a Arturo Ibáñez (NCC y Screamin' Targets) y colaboró en voces en The Covers y Lusty Men, de nuestro colega Mikel Insausti, con quien empezó a dar vida, junto a otros, al cine club de Zarautz, para llegar a ser la responsable de él durante muchos años. Retirada de los escenarios, Lu no dejó de rockanrolear como aficionada, por lo que continuaba siendo natural encontrale en diferentes escenarios. Hace unos años en el Doka de Donostia viendo a Las Sfinter... Y el año pasado en Kafe Antzokia de Bilbo siguiendo la presentación del 10» de Screamin' Targets. Un beso y toda nuestra consideración para quienes tanto te cuidaron, como Kazalis y otros.

 

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