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Iosu Imaz Prim | Lakuntza

Sra. Goikoetxea, ¿no vale con «Koskobilo»?

Recuerda el autor lo sucedido en Koskobilo, un paraje en el que existió un yacimiento del Paleolítico Inferior, que fue destruido en la década de los 40 debido a la construcción de la cementera de Olatzagutia. Cuatro décadas después hubo una oportunidad de recuperar parte de la riqueza escondida en el subsuelo de Koskobilo, pero la intervención de diversos grupos de presión lo impidió. Este hecho vuelve a la actualidad, en opinión del autor, a raíz de la intención de reconvertir la cementera en una incineradora, lo que supone una amenaza para una zona que, a pesar de todo, ha sido capaz de conservar sus montes, cultivos y acuíferos.

Varios son los artículos editados sobre la previsible incineración-coincineración de residuos urbanos en la planta de Cementos Portland de Olazti. La mayoría de la población de Sakana, así como sus instituciones, son contrarias a dicha actividad y mi reflexión va en parelo a esos informes que vienen publicando Hiru Mugak y otros organismos representativos en general.

A nivel económico, es muy importante para todo país la obtención de materias primas y su consiguiente transformación. En Sakana históricamente se ha convivido con ello y nadie duda de que pueda o deba existir la producción de cemento, eso sí, manteniendo y respetando a las entidades locales competentes y dentro de una economía sostenible con el medio ambiente. Ello quiere decir cemento sí y puestos de trabajo también.

Cuando se plantea la disyuntiva incineración o destrucción de puestos de trabajo, además de no ser correcto, existen evidencias de la manipulación e intento de polarización, entre la población en general y los trabajadores y familias ligados a dicha empresa. Lo mismo intentaron sin éxito con las instituciones de Sakana y desde aquí mi aprecio a la alcaldesa y corporación de Olazti por mantener la coherencia, estando en el lugar adecuado y con la única premisa con la que debe actuar un responsable municipal, que es mantener y defender que la población a la cual representa no puede asumir semejante riesgo.

La historia de Cementos, creada en 1907 (evidentemente con varios propietarios), parte, a mi forma de entender, de una ubicación incorrecta, a 200 metros del casco urbano, iniciándose con el nombre de Cementos El Cangrejo, y suministrándose de la caliza y arcilla de las zonas cercanas entre ellas del paraje denominado Koskobilo, donde existió un yacimiento del Paleolítico Inferior, que fue destruido en los años 40 debido a la construcción de la cantera de Olazti. Según expertos historiadores, sería a pequeña escala un Atapuerca, habitado en distantes fases a lo largo de la historia. Se habla de una cueva de grandes dimensiones y solo en las escombreras y tras penoso trabajo se pudieron obtener cerca de 6.000 piezas de sílex, pudiéndose identificar en restos de animales a todos los conocidos en la zona más algunos extinguidos hace muchos años como: hipopótamo, rinoceronte, leopardo, bóvidos y oso de las cavernas, así como collares y objetos de adorno. Todo ello en la escombrera, y podríamos decir que eran otros tiempos, pero en los 80, tras alguna explosión aparecieron aperturas y se pudo haber retomado el tema de investigación sin cierre, lógicamente, de su actividad, pero las presiones fueron innumerables para que no se llevase a cabo. Dicha reseña del patrimonio cultural, arqueológico e histórico deseo retomarla con el perfecto asentamiento humano que ha sido y esperamos siga siendo Sakana durante muchos años. La época industrial requirió adecuación, convivir en armonía y equilibrio medioambiental, no exentos de graves errores, y en ello seguimos estando. La piedra de sílex es ahora una herramienta muy elaborada, los collares y adornos se venden en comercios y la cadena productiva genera puestos de trabajo.

Pero debemos decir basta ya de acoso a nuestro territorio, que todavía mantiene en buen estado sus montes, sus cultivos, sus acuíferos. Sra. Goikoetxea, usted conoce bien la labor ejemplar de sus antepasados y, como responsable de empleo, también sabe cuáles son los problemas reales, sabe que el inicio de la coincineración será imparable. Cuando den el pistoletazo de salida y Sakana tiemble, se verá la reducción de puestos de trabajo y se dará vía libre a la incineración en acuerdo con los responsables del actual Gobierno de Nafarroa. La compañía de Olazti pudo haber visto en un primer momento la forma de reducir sus costes de operación con una básica coincineración, pero su dirección se ha dado cuenta del gran chollo económico, y más en Nafarroa, donde piensan tener barra libre. Para alcanzar sus metas, para subir sus intereses bursátiles, se posicionan hacia algo más intenso y de continuidad en el tiempo, la cartera de clientes y sus comerciales se mueven ofreciendo la posibilidad de llevar allí sus desechos. Parece ser que ellos serían incluso gestores, pero podría llegarse a acuerdos con empresas de desecho establecidas. Cada cliente, pongamos el caso de un ayuntamiento, debe suministrar un mínimo para ser considerado cliente, y cuanta más basura mejor, mejores resultados. Cada tonelada tratada tiene un coste, y los datos dan que cada año se genera un 5% más de basura.

De nuevo la amenaza, que ahora se plantea como incineración o cierre de empresa. Cuando pueden y deben surgir empresas que mantengan una ética comercial en temas tan complejos como el reciclaje de residuos, no se puede dejar en manos de compañías sin escrúpulos y que no respeten la voluntad popular. Si todo esto lo extrapolásemos a la Amazonía, por poner un ejemplo, sería un horrendo y atroz atentado a la humanidad, pero aquí, en un país civilizado, todo vale, cuando paradójicamente sufrimos las mismas consecuencias.

Evidentemente, estamos ante una falsa dicotomía: si se produce cemento, que sigan en ello dentro de unos parámetros igualmente complicados, fruto de la situación económica actual, pero no lo reconvirtamos en incineradora. Ahora todavía se está a tiempo de plantearse algo diferente, luego vendrán los problemas, y problemas de por vida, generacionales, posiblemente vuelta a la polarizacion y al intento de enfrentamiento. Por negligencia destruyeron nuestro gran asentamiento Koskobilo, pero no dejemos cambiar nuestro entorno, no dejemos que nuestra civilización actual se quede en algún estrato petrificado, hay que seguir con vida, con ilusión, teniendo buenos argumentos de desarrollo económico sostenible y compromisos personales, como puede ser en este caso el sistema de recogida de residuos puerta a puerta o similares procesos de reciclaje. Que los pueblos de Sakana opten con coherencia y disciplina frente a la comodidad y la dejación. Labor de colectivo frente a la crítica irrelevante y un no rotundo a la incineración.

Digamos claramente que tenemos -no solo que no queremos, sino que tenemos- alternativas. Contamos con cuatro parques naturales, importantes acuíferos... Cualquier opción de desarrollo en Sakana pasa por una no incineración. Se comenta que dentro de 15 años la alimentación va a ser la causa más importante de enfermedad, por lo que muchas empresas alimentarias ya están exigiendo a sus proveedores que sus productos procedan de zonas no contaminadas. Así, ante los nuevos valores y factores de desarrollo sostenible, Sakana estará en breve tiempo en total desventaja.

«La justicia es como la serpiente. Solo muerde a los descalzos» (Eduardo Galeano). Pongámonos las botas y a seguir trabajando.

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