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Dferia, Reconstruyendo una identidad escénica

El lema de la donostiarra dFERIA quiere enmarcar en un concepto físico una utopía positivista: en construcción, construir a partir de la devastación, señalar la capacidad de un colectivo humano por superar todas las circunstancias adversas para llegar a resucitar con fuerzas renovadas.

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Carlos GIL

En el campo de las artes escénicas, por definición, cada noche nace y muere un espectáculo, unos públicos que al día siguiente se renovarán, que se reconstruirán a sí mismos. Y esta feria, de largo recorrido, después de todos los avatares pasados, de sus desajustes, cambios de fecha, objetivos desenfocados y reformulaciones, se ha reconstruido o se ha construido como uno de esos encuentros que reinventados adquieren su valor más potenciado.

Dos cuestiones quedan claras: su servicio a las artes escénicas vascas y su voluntad de internacionalización, que se manifiesta no solamente con los espectáculos de otros países, sino con la presencia de directores de festivales internacionales relevantes que pueden nutrir sus próximas programaciones con los espectáculos aquí visionados. Porque uno de los puntos de fricción es que es una feria y como tal funciona orgánicamente, pero con una vocación de festival. Para aclarar posturas, la feria es la versión profesional, y el festival es lo que se hace más abierto a la ciudadanía. Por horarios, por propuestas, por implicaciones y proyección.

La parte profesional está planteada como un maratón. Un feriante no tiene tiempo de disfrutar del «marco incomparable». Solamente de ver teatros, salas y actividades diversas, con sus descansos para alimentación, utilitaria o gastronómica según presupuesto y el descanso administrado como cada cual pueda. Pero un ciudadano tiene que elegir unos cuantos espectáculos, acomodarse a sus disposiciones de tiempo y debemos señalar que todo lo programado en la franja horaria habitual son obras y propuestas de alto nivel, y la mayoría vascos: «El hijo del acordeonista» (día 18, Teatro Victoria Eugenia, 20.30), «Naturaleza muerta en una cuneta» (día 20, Victoria Eugenia, 20.00), «Komunikazioa/inkomunikazioa» (día 21, Victoria Eugenia, 20.00), con uno llegado de Uruguay, «Antígona oriental» (día 19, Victoria Eugenia, 20.00), que es de esos que nadie debería perderse, entre otros de igual importancia.

En el programa se abarcan todos los géneros. Tiene cabida -como ha sido habitual en los últimos años- y de manera muy destacada la danza, con trabajos actuales que crean expectativas, tanto de coreógrafos vascos, como de otros lugares, con una serie de solos de «Autopsia»(día 18, sala club del Teatro Victoria Eugenia, 23.30), como las que crea el acto novedoso de confiarle un estreno absoluto a Albert Vidal (día 19, Teatro Principal, 18.00) uno de los artistas más singulares del panorama europeo, o que en la parrilla se den otros estrenos más lo que deja entrever un riesgo controlado.

En el horizonte queda la capitalidad europea en 2016 de Donostia, y sobre asuntos de enjundia se va tejiendo una suerte de red creativa que, en esta edición, se detecta como un eje central, una selección de teatro donde se construya también una memoria o un compromiso. En este sentido, señalemos la propuesta de Serendipia (día 19, Intxaurrondo, 11.30), con la tortura como trasfondo, o en el campo de la investigación más contemporánea, el trabajo presentado por Karla Kracht & Andrés Beladíez (días 19 y 20, antiguo edificio de los Bomberos, 20.30). En una mirada panorámica nos parece una edición completa, con todos los flancos cubiertos, una programación muy equilibrada y que viene no solamente de la oportunidad sino de la búsqueda de obras dentro de unas coordenadas éticas, estéticas y políticas pre-establecidas. Creo que es una buena tarea de reconstrucción de una entidad para la propia feria.

Algunas de las obras programadas las conocemos perfectamente y las avalamos. Otras vienen precedidas de antecedentes positivos. Cuando el próximo jueves termine, se habrá construido un peldaño teatral más para Donostia, para Euskal Herria, para el planeta teatro.

 

La obra «Hitzak» precederá al arranque oficial de la feria

A pesar de que dFERIA comienza el lunes y se prolongará hasta el jueves de la semana próxima, mañana, para abrir boca, se ha programado una primera obra: «Hitzak», de Hika Teatroa, que se representará a partir de las 19.30 en el Teatro Principal. Este escenario es uno de los más importantes de la muestra, junto al Teatro Victoria Eugenia. Sin embargo, varios centros culturales de la ciudad también acogerán espectáculos (Intxaurrondo, Gazteszena, Larratxo y Lugaritz). Otros lugares, como la playa de la Zurriola o el antiguo edificio de los Bomberos, harán las veces de escenarios improvisados. El precio de las entradas oscila entre los 15 y 20 euros, y pueden adquirirse mediante internet en www.kutxasarrerak.net o en taquilla. Toda la programación puede consultarse en www.dferia.com. GARA

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